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Lanzarote, una isla de otro planeta

Lunes, julio 5th, 2010

Hace 2 semanas, Minube me invitó a visitar Lanzarote junto a Pedro Jareño. La idea: realizar un vídeo para promocionar la isla en su red social y su canal de tv online, mi papel: “coprotagonista” de este vídeo… haciendo de: twittero, bloguero, viajero. Fueron 5 días en los que visitamos los rincones más característicos de una isla impresionante. El vídeo de Minube está en proceso de montaje, informaré en cuanto esté online, yo, por mi parte, ahora que estoy empezando a viciarme con el tema del vídeo, he hecho un pequeño montaje de algo que no he terminado de tener claro si es lo que vi… o lo que soñé allí.

Y voy a contar lo que fue el viajecito, un no parar de disfrute y diversión en el que sobre todo destaco la parte gastronómica del mismo… como diría un buen amigo mío: “una explosión de sabores” (si, si, es por ti Roberto).

Empieza la crónica con la llegada al aeropuerto. Recogimos el coche de alquiler (http://www.cabreramedina.com/) y emprendimos la marcha hacía el hotel rural Finca de la Florida, un bonito y tranquilo hotel rodeado de viñedos. El personal, de lo más simpático, ayudo a que la estancia fuese bastante buena.
Y después de dejar las cosas salimos hacía el sur de la isla, al puerto deportivo Marína Rubicón, donde dimos un paseo entre barcos, visitamos la zona comercial y empezamos a disfrutar del buen comer en La Casa Roja, excelente atención, magnífica comida y unas vistas preciosas… podéis ver lo mal que lo pasé comiendo allí:

Y mi copita de Stratvs que no falte.
Y después de comer, visita a la Playa Papagallo, una espectacular calita dentro de una reserva natural, vuelta al coche y dirección al norte, hacía la playa Famara, el destino surfero de la isla. En el camino tuvimos un primer contacto con los increíbles paisajes de la isla, sobre todo en la zona que rodea el Parque Nacional Timanfaya… parada obligatoria. Nosotros tuvimos que detener el coche para cerciorarnos de que lo que veíamos era real y no estaba sacado de una película de David Linch

Puedo confirmar que es real… aunque no lo parezca. Un lugar mágico que parece sacado de otro planeta.

Y para terminar el día fuimos al Club la Santa, cerca de Famara, uno de los mayores “centros de vacaciones activas” del mundo. Un complejo de apartamentos con unas instalaciones deportivas espectaculares… en el vídeo de minube supongo que podreis vernos sudar jugando badmintog, squas, boxeando… no se si dejarán que se vea la paliza que le metí a Pedro Jareño (el culpable de que yo estuviese en Lanzarote) al badmintong, eso si… no mayor que la que me dio él a mi en el minigolf (jejejeje). Y despues de cenar en el restaurante de la piscina del club (previo bañito) y de charlar un rato y que el dueño nos contase que son ellos los organizadores del Ironman Lanzarote (una de las pruebas deportivas más duras y reconocidas del mundo), nos fuimos camino del hotel, que el día había estado completito. Con que ganas pillé la cama esa noche…
El segundo día comenzó con la visita a Yaiza, un pequeño y bonito pueblo del interior, un ejemplo de como influenciaron las ideas arquitectónicas de Cesar Manrique para el desarrollo de toda la isla (y para que fuese declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO). Cesar Manrique merecería 2 o 3 post en este blog, a mi la energía y la creatividad de este señor fue algo que no dejé de tener presente en todo el viaje… pero es que visitar Lanzarote es tener presente “todo el tiempo” a Cesar Manrique. Aconsejo seguir un poco de la vida y trayectoria artística, escultórica, pictórica y de todo de este DaVinci Lanceño.
Y continuamos la mañana con una preciosa ruta costera. Empezamos en El Golfo, luego los Hervideros y por último Las Salinas de Janubio… tres lugares preciosos, con paisajes imposibles y contrastes increibles. Podeis ver fotos de estos lugares en el set de flickr. Los paisajes volcánicos llegan a hacerte dudar del planeta en el que te encuentras.
Y después de disfrutar montando un poco a caballo y probar la experiencia de subirse a lomos (o jorobas) de un camello (animal) en Lanzarote a Caballo, nos dirigimos al Parque Nacional Timanfaya… la verdad es que no voy a decir mucho sobre él, aconsejo visitarlo y que lo veáis con vuestro propios ojos, y si tenéis la posibilidad hagáis como nosotros y os comáis un Solomillo a las brasas del volcán en el Restaurante El Diablo, situado en el interior del parque. Cocinan con el calor que emana el volcán en el cráter y que llega a ser de unos 250º.
Y por la tarde tocaban VINOS. Ruta enológica para aprender sobre los curiosos vinos lanceños. Cultivados sobre formaciones volcánicas y con el problema de un viento que nunca para, es un verdadero arte llegar a producir vinos tan buenos… o tal vez estén tan buenos por todas esas condiciones, quien sabe.
Primero fuimos al Museo del Vino de las bodegas El Grifo y luego las espectaculares y bastante nuevas bodegas Stratvs. Otro día os cuento todo lo que aprendí sobre vino, que no fue solo llenar la copa y abrir el gaznate como hacía yo hasta entonces, jeje.

El colofón del día fue la visita a los Jameos del Agua y la Casa de los volcanes… creación todo de ello de… si, como no, Cesar Manrique.

¿Espectacular o no?. Pués tuvimos el placer de cenar en el restaurante que está en el interior de los Jameos y no sería capaz de describir la cena, porque nunca podría acordarme de los nombres tan raros que les ponen a los platos y porque el nivel de cocina estaba muy por encima de los sitios en los que yo estoy acostumbrado a comer. Aunque también tengo que decir que los precios de los restaurantes también fue algo que me sorprendió en la isla, no resulta nada caro comer… y además comer bien.
Y con esto y un bizcocho nos tocó ir para casita que el siguiente día tocaba levantarse a las ocho para irnos de “excursión” a La Graciosa. Una preciosa, “graciosa” y paradiciosa… digo, paradisiaca isla situada cerca de Lanzarote. Fuimos en barco, llegamos a la playa de las cocinas (aunque la de las conchas tiene muy buena pinta) y luego comimos en la Caleta de Sebo viendo el partido de España contra Suiza… menos mal que a mi el futbol me da bastante igual porque Pedro se llevó un buen disgusto. :(
Y al final del día tuvimos el placer de cenar en el restaurante del Castillo de San José, lo que es el Museo de Arte Contemporaneo de Lanzarote. Y digo placer porque además de disfrutar con las obras del museo pudimos disfrutar del arte de la cocina en el restaurante. Yo pedí un plato que se realizaba en “show cooking“, que es eso de que te viene el camarero y lo hace delante tuya (cocinar mal pensados). Ya lo vereis en el vídeo y mi cará de placer disfrutando del mismo ;) .
Y así terminó nuestro tercer día… cansados pero contentos. La experiencia estaba siendo “altamente recomendable“.

Por último, el cuarto día tocó la visita a Haría (quenoharíayoporvisitarHaría), otro bonito pueblo interior pero en el norte de la isla donde cambia de un paisaje pedregoso y volcánico en el sur a otro más de palmeras y tierra roja. Un bonito contraste en muy poca distancia.

De allí fuimos al Mirador del Río, y a la Cueva de los verdes… más paisajes para añadir a esa confusión que reinaba en mi, la que no me permitía distinguir que parte de esas visiones eran de un sueño y que parte eran reales. Y de allí, para continuar con la Cesar Manrique Experience, nos dirigimos al Jardín de Cactus, lo que sería el paraíso en la tierra para Abel, un amigo mío amante del coleccionismo de la familia de las Cactáceas.

Este jardín fue completamente diseñado, como no, por Cesar Manrique… y para no salir de este bucle infinito que hay entre Manrique y Lanzarote nos fuimos a su fundación, La fundación Cesar Manrique. El mejor lugar para aprender de su vida y obra. Se encuentra emplazada en lo que fue su casa y además de contar con bastante obra de Manrique tiene una sala dedicada a exposiciones temporales.
Para terminar un poco “el bucle” visitamos el Monumento al Campesino y comimos en el restaurante que se encuentra en el mismo monumento. Para definir este restaurante os transcribo una pequeña conversación con el camarero:

Nosotros: – Perdona, ¿que nos recomendarías de la carta?.

Camarero: – Yo os recomiendo que cerréis los ojos y señaléis un plato.

O_o Nos dejó boquiabiertos y le hicimos caso… la verdad es que tenía razón, estaba todo buenísimo.

Y antes de que la siesta se nos echase encima salimos corriendo dirección al Museo de Cetaceos y Puerto Calero para a continuación, acabar catando (por primera vez en este viaje) la playa, no veaís que ganas tenia… fue la playa de Puerto del Carmen. Y tras una aventurita con el coche y los despistes que termino en unas risas (gracias a Buda), nos fuimos al que, en mi humilde opinión, es uno de los mejores restaurantes en los que nunca he estado: La Tegala. Y este os lo vendo que me encantó… ahí va: Situado en un enclave con unas maravillosas vistas, este restaurante une el alto nivel de su cocina, elaborada con unos ingredientes de la mejor calidad, a una atención y un servicio inmejorable. Si tenéis la posibilidad de que el creador del proyecto, Antonio Hernández, os cuente un poco sobre el restaurante y amenice vuestra cena con su sabiduría en los campos de la enología y la restauración, os aseguro que será una cena que no podréis olvidar. A esto añadidle una relación calidad/precio sorprendente (podéis ver precios en su web) y estoy seguro de que no os arrepentiréis de haber estado allí. Hay que reservar con 72 horas de antelación… pero de verdad, merece la pena.
Esa fue la última noche en la isla. La terminamos en el hotel jugando a uno de los juegos de mesa que nunca le faltan a Pedro Jareño (un crack amenizando momentos), y la verdad es que nos divertimos bastante. Pedro, cuando leas esto déjate en los comentarios el enlance al blog que me comentaste sobre los juegos esos ;)

A la mañana siguiente dejamos La Finca la Florida, entregamos el coche de alquiler y volamos de nuevo a Madrid. Esos 5 días se me hicieron cortos, me hubiese gustado bucear más en la obra de Manrique, en la geografía de la isla, en su mar… pero no da tiempo a todo y bastante hice para 5 días… prometo volver con más tiempo y menos prisas. Aunque igual, cuando vuelva, hecho de menos a Pedro Jareño ;) , a quien tengo que agradecer este viaje al que me invitó para Minube, y con el que se aprende (pedropedia)  y se disfruta mucho… y vamos, que 24 horas al día dando vueltas (aunque sean 5 días) crean buenas amistades.
Y como no, esto, sobre todo, ha sido posible gracias a que otro Pedro, Pedro Alpera, que se quedó currando en Una China En Mi Zapato para que yo pudiese hacer estas cosas… gracias PEDRO!!!!. (Eso si, ahora se va su buen mes y pico de viaje de novios y soy yo el que se queda, jejeje. ENHORABUENA por la boda!!!).

Como podéis comprobar este post cambia un poco el tono de mi blog… parece que este viaje no ha sido tan mochilero como a los que os tengo acostumbrados pero… hombre, no va a ser todo sufrir, jejejeej. A ver si hay muchos paréntesis como este, sobre todo porque así vuelvo a la carga con el blog, que lo echaba de menos… pero tranquilos, mi forma de viajar seguirá siendo la misma.
Y en breve os cuento lo que puede ser el gran paréntesis… si ha suerte. Solo os dejo una pequeña pista que tengo en Facebook: Creemos que Pak se merece un año sabático en La Rioja. :D

Todo el set de fotos en flickr.