Reflexión sobre las barreras idiomáticas en América Latina (no es castellano todo lo que reluce)

Publicado el 4 de febrero de 2011

Mayas

Desde que entré en una de las cosas que más me sorprendió fue la casi nula interactuación que estaba consiguiendo con la población indígena, con la población Maya.
No tenia claro si era culpa de su timidez, un cierto complejo de inferioridad con el que a veces parece que miran, o si era culpa mía y algo estaba haciendo mal… es algo que estuvo bastante tiempo rondando mi cabeza y fue en Lanquín, en un restaurante, donde creí ver una parte de ese problema.

Yo estaba sentado, tomando un café y leyendo, cuando un turista se acercó a la barra dijo -Hello-, y continuó pidiendo el resto de la orden en inglés.
Fue algo que me molestó, en todos los países que he visitado lo primero que he intentado es aprender a decir “hola, gracias y adiós” en el idioma local, y luego continuar aprendiendo todo lo que fuese posible de esa lengua. Es lioso, sobre todo en un viaje en el que visitas muchos países distintos, pero bueno, lo básico es sencillo.
No entiendo porqué no se molesta la gente en intentar ese mínimo, y es enormemente gratificante ver las caras y sonrisas de la gente cuando ven que lo intentas.

Mientras pensaba en estas cosas el camarero se giró y habló con su compañero, esa conversación me sacó de mis pensamientos, porque no entendí nada. No era la lengua que hablaban, ellos se comunicaban en Maya.
Entonces lo vi, me di cuenta que cada vez que yo llegaba diciendo “hola“, para ellos era casi lo mismo que el gringo que les decía “hello“, porque el español no es su lengua materna, su primer idioma es el maya.
Al rato el camarero salio de la barra y cuando se acercó a mi le paré y le pregunté cual era el dialecto que se hablaba en esa región, me dijo que en El Petén se hablaba el Q’eqchi.
Entonces le dije si podía decirme como era “hola, gracias y adios” en Q’eqchi. Fue como si su mirada se iluminase, -”Na’chin, Tyoxh y Na’j wetz“-, me dijo sonriendo, y me preguntó si estaba estudiando maya. Le dije que no, que simplemente me apetecía aprender el idioma del lugar que estaba visitando y se puso ha hablar a gritos con su compañero, supongo que contándole lo que le estaba diciendo.
El resto del tiempo que estuve en el restaurante no pararon de venir a mi mesa a decirme más frases y palabras, me enseñaron como pedir una cerveza, como decir a una chica que era guapa… bueno, técnicas de supervivencia.

Ahí vi que había conseguido romper una barrera. En el siguiente lugar al que entré saludando en Q’eqchi la dependienta levantó la cabeza y empezó a hablar muy rápido, como nerviosa, la paré y le dije que solo sabia decir eso, entonces empezó a reírse. Había pensado que yo hablaba su idioma y me decía que le hizo ilusión, pero se alegró aunque solo supiese unas pocas palabras. Cuando pagué lo que había comprado me enseñó a decir algunos números y me dijo que siguiera aprendiendo.

Mi relación con la población Maya de Guatemala había cambiado, me animé pensando que esto me permitiría conocer un poco más a fondo el país, su cultura, sus gentes… pero esta ilusión me duró poco. El tiempo que tardé en llegar a Antigua Guatemala y descubrir que allí se hablaba quiché en vez de Q’eqchi, y que saludarles en Q’eqchi era para ellos una falta de respeto. Eso allí, luego en el lago Atitlán hablan el idioma cakchiquel, en Xela de nuevo quiché y en Nebaj el … y así sucesivamente con los más de 20 dialectos de maya que se hablan en Guatemala.

Mi alegría se tornó en decepción y me tocó renovar el vocabulario cada desplazamiento que hacía por el país. Cada pequeño viaje era volver a empezar, pero era también seguir aprendiendo. Fue una experiencia interesante que seguí intentando con el tzotzil y el tzeltal en (México) y con las distintas lenguas incaicas o preincaicas en Perú y Ecuador (quechua y el kitchua), el aymara en Bolivia… y lo que surgiese por el camino.

El viaje cambió y aquella región, aquél continente, pasó a ser algo más sorprendente e interesante de lo que creí que lo encontraría. Mi prejuzgadora mente y la imagen que tenia de aquéllo dieron un vuelco y me di cuenta de que sus raíces no son las nuestras, sus raíces son mucho más profundas.

Y yo que llegaba a América Latina pensando, -que bien, al fin hablo el mismo idioma que la gente local-.

Iluso de mi.

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8 Comentarios a “Reflexión sobre las barreras idiomáticas en América Latina (no es castellano todo lo que reluce)”

  1. Pedro Jareño Dice:

    Y luego hay quien duda de que viajar es la mejor lección que uno puede aprender en su vida. O, en su defecto, leer a los viajeros como usted, caballero ;)

  2. pak muñoz Dice:

    Totalmente deacuerdo Pedro, no hay mejor lección que el viaje… cuando conoces los lugares el mundo se transforma.
    Me alegro que te guste el post, siempre se agradece un buen comentario de otro gran viajero ;)

  3. Pau Dice:

    Qué gran post amigo Pak y cuanto podemos aprender de tu experiencia.

    Yo comparto contigo lo de aprender unas cuantas palabras en la lengua local, aunque sea una chorrada, ellos lo valoran muchísimo y es una excelente forma de romper barreras.

  4. Bitacoras.com Dice:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Desde que entré en Guatemala una de las cosas que más me sorprendió fue la casi nula interactuación que estaba consiguiendo con la población indígena, con la población Maya. No tenia claro si era culpa de su timidez, un ciert…..

  5. pak muñoz Dice:

    @Pau, lo mismo te digo que a Pedro, anima mucho ver que para otros GRANDES viajeros es un post interesante, y tenia muchas ganas de contar esta reflexión… me pareció fundamental para mi recorrido latinoamericano.

    Yo seguiré intentadolo, simplemente ayer cuando entré al chino de debajo de mi casa y les felicité el año nuevo en su lengua fue como si lo celebrasen de nuevo, les faltó sacar el confeti y los petardos.
    Son gestos que no suponen esfuerzo y la recompensa es grande, cuando viajamos intentamos mezclarnos, sentirnos parte, y no podemos olvidarnos de que como “locales”, nosotros podemos hacer que otros se sientan así en nuestros respectivos hogares… es un post bidireccional, no solo para cuando viajas, es para el viaje (así, en general)
    La reciprocidad… o el Karma, que dicen…. es una buena guia de viaje tb.

    ;)

  6. DIEGO Dice:

    Muy bueno este post… aunque el siguiente lo vas a tener que escribir tu tio, por que estoy tope de curro y no te puedo redactar mas cosas.. lo lamento.. peor estoy a mil… ;-))
    DIEGO

  7. Alfredo Dice:

    Excelente refelexión Pak, que me ha recordado el poco esfuerzo que hacemos en ese sentido muchas veces, por ejemplo, en lugares tan cercanos como Portugal, maravilloso país, donde ni si quiera se nos pasa por la cabeza a la mayoría hacer el intento de hablar en portugués, porque además sabemos que ellos si harán ese esfuerzo por hacerse entender. Nos perdemos muchas cosas en los viajes por esa actitud, está claro. Gracias por compartirlo

  8. pak muñoz Dice:

    @Diego!!, pero no cuentes el secreto mamón!!, jajajaja. No te preocupes, ya tengo más “negros” para mis siguientes posts ;)

    @Alfredo, tienes toda la razón… es más, pasé fin de año en Lisboa y una de las cosas que tengo grabadas es una señora en un quiosco a la que le pregunté como se decia “mechero”… bueno, le faltó salir a darme un abrazo… casi me dijo todos los objetos del kiosko en portugues, jeje.
    Si, en Portugal o en China, no cuesta nada y las recompensas son enormes.
    Gracias a ti por leerlo!! ;)

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