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Marzo en Viajes National Geographic (Artículo sobre Botsuana)

sábado, marzo 4th, 2017

Revista

Prometí que volvía a escribir y no os mentí. La cosa es que lo he estado haciendo, y bastante, pero uno de los textos principales no era para el blog  (aunque mucho de este material aparecerá en los post que escriba sobre este impresionante destino del que aún no he contado demasiado).
En el número de Marzo de la edición española de la revista Viajes National Geographic aparece este artículo firmado por un servidor sobre uno de los países en los que trabajé como guía de en la temporada de verano de 2015. Es sobre Botsuana y sus parques nacionales, sobre la aventura de una ruta de safaris que recorre el país desde la segunda ciudad en tamaño, Francistown, hasta el impresionante parque de Chobe.

Debo reconocer que tardé más de un día en atreverme a dar el sí a Pablo cuando me lo propuso allá por Noviembre. Las dudas me reconcomían y hacía demasiado tiempo que no escribía, por suerte parece que es como montar en bici o hacer una tortilla de patata, aunque es cierto que me noté bastante oxidado al principio. Sin su apoyo y el de Itziar tal vez no hubiese tenido el valor de animarme pero pensé que, al menos, tenía que intentarlo. Y lo intenté.

El 20 febrero llegó la recompensa impresa en papel, aunque todavía no he tenido el placer de tocar la revista física he podido ver el artículo en la edición online. Llevo más de un año viviendo en Filipinas y va a ser complicado que llegue hasta aquí pero ya me espera una copia para poder sentirla en mis manos cuando pase por Hortaleza.

portada

La experiencia ha sido muy enriquecedora y ha vuelto a picarme el gusanillo de darle continuidad a la escritura, si a esto le añadimos que estoy en pleno proceso de transformación vital y vuelvo a cambiar el submarinismo por los viajes creo que la oportunidad se me presenta en bandeja. Después de 15 meses viviendo en una isla de 2 km cuadrados (Malapascua) y trabajando como instructor de buceo para Buceo Malapascua paso a ampliar mi universo a todo el país colaborando con Viajar Por Asia como corresponsal y guía de viajes en Filipinas.
Regresaré a destinos ya conocidos y descubriré partes de este país tan grande como desconocido, la excusa perfecta para que la vuelta al blog no sea solo a base de textos del pasado y pueda actualizar más frecuentemente con aventuras presentes.

segunda

Siento que he cumplido un sueño, que mi primera publicación en papel sea en un grande como es National Geographic no es moco de pavo. Tampoco quiero lanzar las campanas al “abuelo“, mejor seguir centrado en lo que soy y si vuelve a aparecer la posibilidad de publicar en papel al menos los miedos serán menores y la confianza de que ya lo hice una vez ayudará a disipar las dudas.

La revista está disponible en los kioskos de España hasta el 20 de Marzo, es el número que lleva Angkor en la portada, podéis comprarla y mandarme fotitos con ella en la mano que hacen mucha ilusión. El que no quiera comprarla no hay problema, siempre podréis echarle un vistazo en cualquier sala de espera del dentista y ese tipo de sitios. Que nos conocemos 😉 .

Especifico también que mi parte es la redacción del texto, las fotos no son mías, en su mayor parte son de stocks de fotografía aunque también hay de reconocidos fotógrafos y, por supuesto, son las culpables de la espectacularidad del artículo.

Contaré más de la nueva aventura con Viajar Por Asia, la agencia del archiconocido David Esteban (aka Flapy), y las múltiples aventuras que ya diviso en el horizonte, hasta entonces solo me queda agradecer una vez más a Pablo e Itziar la ayuda para que lo que hoy os cuento haya sido posible y animarlos en su impresionante proyecto de las Jornadas de los Grandes Viajes que durante los próximos meses van a tener lugar en Sevilla, Madrid y Barcelona. No les deseo suerte porque con los cartelazos que tienen en los 3 lugares no les va a hacer falta.

Aquí va otro intento… de vivir del pasado.

jueves, octubre 27th, 2016

Mirando al pasado

La incontinencia bloguera tornó en intermitencia y hace más de un año que no escribo nada en el blog. Lo intento, sigo abriendo nuevos borradores y dando vueltas a futuros post pero entonces me vence la pereza. Las ganas de escribir y mostrar no consiguen derrocar al peso del esfuerzo que requiere mantener vivo este monstruo, un esfuerzo sin más recompensa que poder volver atrás en el tiempo y recordar lo que fuí y como era. Algo nada desdeñable teniendo en cuenta las sabias palabras del gran Manu Leguineche: “vivir del pasado tiene una ventaja: es más barato.“.

Ese esfuerzo lo duplica la exigencia, no me vale la prosa fluida que no dice nada, no me valen los datos, solo cuentan las historias, las experiencias. Y abrirse al mundo siempre es difícil. Indagar en uno mismo es cada vez más complicado, encontrar las palabras, dar forma a las historias, contar lo que ven los ojos no es tan sencillo como enseñarlo y a mis ojos cada vez les cuesta más mirar la pantalla del ordenador en vez de los paisajes que me rodean. Los puedo enseñar, ¿pero que cuento?. Cuando viajar se transforma en la vida y la vida se transforma en no es sencillo hallar la perspectiva del asombro y parece que siempre todo hubiese sido así. Nunca fue distinto.

Quiero volver a asombrarme mirando con los ojos del que ve por primera vez y siento que era el blog, este monstruo, una de las razones que me ayudaban a ello: “la persona que deja de asombrarse está vacía por dentro; tiene el corazón quemado.“, decía Kapuscinski. Y como yo no tengo el corazón quemado quiero llenarme de asombro. Quiero volver a disfrutar de las experiencias vividas una segunda vez, cuando lo escribo, y otras tantas veces más cuando me apetezca, para eso solo tendré que leerme.

A partir de ahora voy a intentar volver a escribir para mi. La razón primera del nacimiento de este diario de que nunca tuvo pretensiones pero que no supe alimentar cuando se hizo mayor. A partir de ahora volvemos a ser niños los dos, no vamos a esperar nada uno del otro y solo nos vamos a juntar cuando nos apetezca disfrutar, cuando queramos jugar. Sin presión, sin responsabilidades ni exigencias, es el momento de empezar de nuevo.

Igual que la cronología no existe en los recuerdos y vuelven espontáneos cuando les viene en gana, así voy a plasmarlos aquí de nuevo. Espontáneos e intemporales. Tal vez un día solo venga una imagen y otro sienta que quiero recordar una historia, de esa forma va a quedar reflejado, con el mismo caos que tiene el almacén desordenado que los guarda; mi hipocampo.

Pero esto es, una vez más, otro intento. El futuro dirá en que queda. Mientras, pienso seguir viviendo del pasado como siempre he hecho.

Gracias Ignacio e Isa por el empujón 😉 .

Comienza “El Viaje” (vamos a ver el mundo en fotos)

jueves, febrero 27th, 2014

El viaje

Hoy ha comenzado “El Viaje“, el proyecto de un libro solidario de fotografías en el que colaboro junto a otros 17 viajeros. Y digo “ha comenzado” porque su publicación va por fases, primero el “crowdfunding” para recaudar la cantidad necesaria para imprimirlo, más tarde la impresión y la distribución, una vez ahí esperemos que guste y luego que se puedan beneficiar de esta idea los desplazados birmanos que viven en la frontera con Tailandia gracias al trabajo de Colabora Birmania (una vieja conocida en el blog).

Para explicar un poco mejor de que va todo esto os dejo el texto del proyecto:

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¿QUÉ ES EL ?
EL VIAJE es un recorrido por 74 países de los 6 continentes a través de la mirada de 18 viajeros que un día dejaron atrás la rutina diaria para vivir una aventura sin rumbo ni billete de vuelta.

EL VIAJE es un libro solidario, una selección de 185 imágenes que recogen sentimientos e historias de ilusión, amargura, belleza o pobreza, conformando un álbum coral de nuestro planeta. Un mundo de imágenes con el que dar la vuelta al globo sin movernos del lugar, recorriendo a través de la fotografía culturas y lugares lejanos, en otro tiempo inalcanzables; miradas ajenas de un mundo que sigue cautivando nuestra imaginación y que a buen seguro servirán de inspiración a los viajeros del futuro.

EL VIAJE es nuestro pequeño granito de arena, nuestra manera de contribuir para cambiar un poco el mundo, nuestro mundo.

EL VIAJE es un proyecto solidario cuyos beneficios irán destinados a apoyar los proyectos de educación, infraestructura y sanidad de la ONG Colabora Birmania.

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Y este es el vídeo con el que se presenta en Verkami:

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¿QUIÉNES SOMOS?

El proyecto de EL VIAJE nace de la colaboración entre distintos viajeros ante la necesidad de poner en valor y darles una utilidad a todas aquellas imágenes de calidad tomadas durante sus alrededor del mundo y que de otro modo quedarían en el olvido.

Lo conformamos 18 viajeros que de forma altruista, con mucha ilusión y bajo la coordinación y asesoramiento de la Editorial XPLORA y robotito.es han desarrollado este proyecto durante el último año: Martina Calvo y Sergio Camacho, Gabriela Haurie y Marcial Rodríguez, Ignacio Izquierdo, Javier M. de la Varga, Águeda Monfort y Noel Arraiz, Pak Muñoz, Toni Ródenas, Manuela Ruiz y César Gómez-Mora, Franc Pallarès, Pablo Strubell e Itziar Martínez-Pantoja, Marta Paris y Gerard Apezetxea y Blai Taberner.

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Para mi es un verdadero honor acompañar a tanto crack en este proyecto tan bonito. Ahora solo queda esperar a que salga adelante y además ayudemos con ello a algunos de los olvidados del mundo.

Nosotros tenemos memoria… tal vez para eso hacemos fotos, para recordar mejor.

¿Nos ayudas?

>> Toda la info sobre El Viaje <<

Hoteles de trabajo y lugares donde duermo cuando viajo

miércoles, octubre 9th, 2013

Hotel

Se suele decir que “a todo se acostumbra uno” aunque al común de los mortales le pega más el “a lo bueno se acostumbra uno rápido“. El problema es que algunos no debemos ser simples mortales y lo bueno, a veces, lo subjetivizamos demasiado.

Lo bueno suele depender del momento, de lo que lo rodea, lo bueno no es bueno en si mismo si no en unas circunstancias concretas. Lo que para unos es bueno para otros puede ser regular y lo mediocre de muchos puede encantarnos a algunos.

Dicho esto, que es como si no hubiese dicho nada, debo comentar que por temas de trabajo he viajado bastante, tanto de operador de cámara, como en las distintas etapas en publicidad, el tiempo que pasé de ayudante de fotografía o el periodo que estuve de divemaster. En la mayoría de los casos cuando se trata de trabajo los hoteles a los que me han llevado suelen ser una pasada; habitaciones espectaculares con camas que son tan largas como anchas, espaciosos salones, baños gigantescos y todo lujo de detalles. Dejo algunas muestras.

Hotel

Hotel

Hotel

Hotel

En ocasiones con salas de estar casi mejores que el salón de mi casa y todas la veces con habitaciones mejores que la mía. Por no hablar de la cama.

Son los lugares perfectos para llegar después de un largo día de trabajo, para relajarse y descansar sin hacer mucho más que disfrutar de la tranquilidad… si el aire acondicionado no suena y no te han tocado vecinos coñazos. Perfectos para dormir y descansar como un bebe una vez has sido capaz de descubrir como cojones se apagan todas las luces, se baja la persiana y se apaga la televisión (que además se enciende sola).

Hotel

Hotel

Y en mi caso poco más. Porque a mi los hoteles me parecen demasiado fríos, y no lo digo por la temperatura. En estos hogares asépticos es practicamente imposible sentirse en casa, y cuando uno pasa tanto tiempo viajando a veces apetece la sensación. Es difícil conocer gente, la mayoría de los que están allí lo hacen por las mismas razones que tú (trabajo) y no por diversión, o son familias o parejas con los que es más complicado interactuar. Los empleados cambian en turnos y cada paso por la recepción es un volver a empezar en el que nadie sabe quién eres.

También tengo que decir que hay hoteles de este tipo increíbles en los que sus trabajadores y el ambiente me hicieron sentir un poco más en casa. El servicio se diferencia del resto por su calidad y por su calidez, citaría el Mandarín Oriental de Ginebra o el Botánico de Tenerife  por poner un par de ejemplos que me sorprendieron muy gratamente. Ambos tienen precios que ni de lejos me hubiese podido permitir por mi mismo y tal vez eso también me hiciese disfrutarlos, pero personalmente no sería capaz de pagar lo que vale una habitación en cualquiera de ellos y pegar ojo esa noche.

Hotel

Hotel

Un capítulo aparte son los baños. Cuando estoy en ellos pienso que tampoco necesito tanto pero después de unos meses sin agua caliente por Asia y con el modelo suelo-plato de ducha todo junto, en el que puedes sentarte en la taza y darte un baño al mismo tiempo, a veces llego a soñar con aseos como los de los hoteles que comentaba. Con su yacuzzi (que nunca tengo tiempo de probar), su taza en la que puedes tirar el papel higiénico (su taza vale muchas veces), su papel higiénico (no me acostumbro al chorrito), su agua caliente, su ducha con presión, sus espejos, su kit de aseo con todo, sus albornoces (si, soy muy de albornoz)… bueno, pues esas cositas que molan pero que, al fin y al cabo, también son prescindibles.

En realidad se agradecen pero cuando llevas tiempo sin ellas te acabas olvidando, total, no hay otra.

Lugar

Pero luego me voy por mi cuenta, comienzo mis y me encuentro con que lugares que no son tan… ¿buenos?, se acaban convirtiendo en verdaderos hogares. Lugares en los que te sientes cómodo, en los que no tienes nada más de lo que necesitas, en los que te tratan como si fueses de la familia y no te cobran el wi-fi.

Lugares en los que sus huéspedes llevan miles de kilómetros de viajes increíbles escritos en las suelas de sus botas y las anécdotas riegan las noches, junto a la cerveza, en conversaciones sin fin sobre aventuras reales o soñadas. Lugares en los que sus dueños llevan más kilómetros que los huéspedes y todos juntos lo cuentan a coro desde las paredes. Lugares de los que puedes leer su historia en las arrugas de las manos de los trabajadores o en las grietas de los muros de las habitaciones. Lugares en los que se puede mantener una conversación multitudinaria sin que ninguno de los presentes hable el mismo idioma o donde acercarte a la recepción para pedir una toalla puede parece una escena de Lost in translation.

Lugar

Es en esos lugares donde se siente el , en habitaciones compartidas con extraños que has conocido un rato antes o con amigos que toda la vida que conociste ayer. Donde aprendes a contemplar el mundo como una aventura y donde una simple cama puede ser casa.

Esto “lugares” pueden ser de muchos tipos y condiciones. Yo, como Jonh Rambo, he dormido en lugares que harían vomitar a una cabra, en lugares donde parecía que ya había vomitado, en lugares buenos y en otros algo menos. Las habitaciones nunca son iguales pero muchas lo parecen. A veces son normalitas, como en la foto de arriba, en las que pago lo mismo yo solo que 2 personas (el mundo no está preparado para viajeros en solitario) y puedo “desparramar” todo a mi antojo sin preocuparme de nada. La media por algo así con baño propio es de entre 2 y 9 euros, dependiendo del país, para la mayoría de Asia y América Latina.

Lugar

Otras veces son una simple cama, en este caso 2 (foto de arriba), y nada más. Por suerte accedieron a darnos unas mantas porque en Xela (las tierras altas de ) por las noches hacía un frío del carajo. En la foto con Jonnathan, nos reencontramos un par de días antes después de habernos conocido hacía 2 meses en Costa Rica.

Lugar

He dormido en lugares que no tenían practicamente ni paredes y donde para hacer “sus necesidades” no había más que asomarse por la “no ventana” y soltar la mercancía al río.
La foto (arriba) es de la casa donde nos quedamos en una comunidad cercana a Iquitos, en pleno Amazonas peruano.

Lugar

Viajando he dormido innumerables veces en sitios tan básicos como un refugio de montaña, donde lo máximo que puedes encontrar es unas maderas donde tirarte a dormir dentro de tu saco. La foto de arriba es el refugio donde pasamos la última noche en la ascensión a Huayna Postosí en Bolivia, está a 5.500 metros de altura.
El refugio de abajo está más cerca y no tan alto pero justo al lado de la cima de la península: el Mulhacén (Granada).

Lugar

Algunos de esos lugares en los que he dormido en los viajes llegan a tener una extraña mezcla de precariedad y lujos. La foto de abajo es el “campamento gitano” que nos dejaron montar en mitad de un resort en El Nido (Filipinas). Dormíamos en tiendas de campaña, sin baño (¡el océano!), pero por las noches nos ponían mesas de madera, bancos, antorchas para iluminar y nos llevaban la cena a la “habitación“.

Lugar

Otras veces los lugares surgen improvisados, como en el Monasterio de Thamanyat en Myanmar (foto de abajo), donde nos invitaron a quedarnos con los monjes para pasar la noche. Uno es un tío preparado y me monté un hogar con la mosquitera, un aislante auto-inflable, la hamaca, la mochila y un armario 😀 .

Lugar

O la casa de Atallah en el desierto de Wadi-Rum (Jordania), unas alfombras y un pequeño colchón para dormir bajo uno de los cielos estrellados más bonitos que he visto en mi vida.

Lugar

En el el bar donde trabajaba Ya en Savannakhet no había ni ese pequeño colchón, solo las alfombras. Mi primera noche entre 3 laosianos… curiosamente también la última.

Lugar

En Filipinas el Tanduay es el que hace improvisar los “lugares” para dormir. De esta guisa me encontró Vane en El Nido una mañana y yo convencido de que alguien me debió de sacar de la tienda y llevarme a unos 400 metros del lugar donde debería haber dormido. ¿Ha colado? :/ .

Lugar

Lugar

Los transportes se llegan a transformar en hogares ambulantes. He realizado viajes de más de 30 horas en autobús y casi nunca son buses como los del Open Bus de Vietnam (foto de arriba), los nocturnos son una pasada, parecen asientos de avión de primera. En Tailandia, Argentina, Chile o Perú también he visto está calidad en los transportes por tierra pero suele encarecer bastante el viaje, el Vietnam lo curioso es que era más barato viajar así que en transporte público normal.

El tren es el medio de transporte en el que es más fácil sentirse cómodo, no hay tantas normas absurdas como en los aviones, más espacio que en los buses y no conduces ni tienes que gastar energía. He dormido en todo tipo de trenes y en casi todas sus clases; en el infierno que es pasar una noche en un asiento duro en China, en las maravillosas literas de los trenes Tailandeses (foto de abajo), en asientos super cómodos de trenes europeos modernos y silenciosos o en los vagones de metro más apestosos de México DF (fue solo un momento que me quedé frito). Y sin duda me quedo con el tren como medio de transporte en el que dormir.

Relativo a medios de transportes he dormido en infinidad de aeropuertos y estaciones de todo tipo, normalmente suelo montarme algo como lo del Monasterio de Thamanyat pero en versión reducida para que los “seguratas” no me echen.

Lugar

Y luego está el hogar autónomo que siempre va conmigo: la hamaca. Es una de mis más fieles compañeras de viaje y he dormido sobre ella en más lugares de los que podría recordar. Ayuda a abaratar costes, en muchos lugares de América Latina tienen sitios para que pongas tu hamaca y cobrarte menos y en los que no lo tienen del resto del mundo siempre se lo puedes proponer.

Lugar

He puesto la hamaca en terrazas de gente, en mitad de ningún lado, en bares, en restaurantes, en playas de ensueño y de todos los ejemplos de lugares donde he dormido que aparecen en este post casi siempre es el que tiene las vistas más bonitas al despertar.

Y digo casi siempre porque está claro que hay días que te puedes despertar con vistas aún más bonitas y la hamaca no es del todo cómoda como para que una cosa no quite la otra. O viceversa.

Lugar

Pero que tampoco hay que elegir, mejor pensar que hay tiempo para todo… y que a todo se acostumbra uno. ¿No?.

Dejémoslo en que a lo bueno se acostumbra uno rápido 😉 .

Empezando a pensar en 2013

jueves, diciembre 27th, 2012

...

Estos son días de recuerdos, de resúmenes, de recuentos (y reencuentros). La blogosfera, practicamente todo “internet” y medio mundo audiovisual se vuelca en el año que se va, en recodar, resumir y recontar como desapareció bajo nuestros pies, como se han esfumado 365 días casi sin darnos cuenta. A mi el tiempo me pasa más rápido de lo que me gustaría, eso debe ser que disfruto.

Y en estos días inciertos, al menos en mi caso, a pesar de que 2012 ha sido un año increíble, prefiero utilizar mis energías en pensar en el futuro, en lo que va a venir. Pero sobre todo por el blog, porque si pensar en el pasado es pensar en estos 2 últimos meses no es que sea pensar en el vacío, es peor.
En Octubre descubrí que el blog había sufrido un ataque, un hackeo, le habían instalado algún tipo de malware y practicamente se fue al carajo todo el trabajo. Las visitas… a la mierda, los resultados bien posicionados… a la mierda, las ganas de seguir escribiendo… a la mierda, y así un montón de cosas (de ahí el parón). Al buscar algún contenido sobre los lugares de los que aquí hablo, en google se mostraba el enlace al blog con etiquetas de viagra y SPAM de ese tipo, y lo peor es que consiguieron redireccionar el enlace para quedarse todas las visitas.
Busqué mil opciones y todo fueron cabezazos contra una pared hasta que me recomendaron a Victor (Machbel). Un par de días más tarde parecía que en “san google” ya casi no quedaba resto de aquello (¡Gracias Victor!).
Ahora toca ponerme las pilas de nuevo para continuar el relato del , me falta contar el paso por Oriente Próximo y las escapadas que ha habido desde el regreso, pero mejor dejemos de hablar del pasado que… “ya llegará“.

Como os he comentado, prefiero pensar en el futuro, en un 2013 que también voy a empezar viajando. Esta vez el destino es más cercano y menos tropical que el anterior. La idea es salir el sábado para Sierra Nevada y coronar la cima del Mulhacén a las 00.00 del 1 de Enero. La previsión es buena y la luna estará casi llena, condiciones perfectas para una ascensión nocturna con la que hollar el punto más alto de la península y entrar allí en el nuevo año. Pinta bien.

La siguiente aventura del año será la continuación de una que empecé hace poco, la búsqueda de un trabajo en España. Tengo que admitir que estoy más acojonado que cuando comencé a preparar la vuelta al mundo… será que aquello lo veía más factible :p .

No espero mucho del nuevo año así no podrá defraudarme. No quiero nada más que , no quiero nada más de lo que tengo, no quiero mucho. Con no perder sonrío. Ganar tiene que ser la ostia.
No hay que resignarse, pero no hay que ser ambicioso, me quedo con el título de un post ya viejo en 101viajesincreibles:

 

“Si lo que quieres es tener mucho, probablemente has viajado poco”

 

Y yo no quiero nada… solo viajar.

(*) La foto que encabeza el post es de hace tiempo, de 2007, cuando mi cabeza estaba totalmente enfocada en Asia. Si tuviese que repetir esta foto ahora creo que el objetivo se centraría en otra parte del globo. Un continente gigante del color del ébano, una región olvidada. Si pudiese elegir una palabra que relacionar a lo que será mi 2013, me gustaría que esta palabra fuese ÁFRICA.
(**) Este año no he podido hacer el post surrealista navideño por los problemas con el malware, pero hubo foto surrealista navideña en flickr. Siento qué no hayáis podido disfrutar de mi “estupidez” por aquí. ¡¡FELIZ 2013!!

Reflexión sobre las barreras idiomáticas en América Latina (no es castellano todo lo que reluce)

viernes, febrero 4th, 2011

Mayas

Desde que entré en una de las cosas que más me sorprendió fue la casi nula interactuación que estaba consiguiendo con la población indígena, con la población Maya.
No tenia claro si era culpa de su timidez, un cierto complejo de inferioridad con el que a veces parece que miran, o si era culpa mía y algo estaba haciendo mal… es algo que estuvo bastante tiempo rondando mi cabeza y fue en Lanquín, en un restaurante, donde creí ver una parte de ese problema.

Yo estaba sentado, tomando un café y leyendo, cuando un turista se acercó a la barra dijo –Hello-, y continuó pidiendo el resto de la orden en inglés.
Fue algo que me molestó, en todos los países que he visitado lo primero que he intentado es aprender a decir “hola, gracias y adiós” en el idioma local, y luego continuar aprendiendo todo lo que fuese posible de esa lengua. Es lioso, sobre todo en un en el que visitas muchos países distintos, pero bueno, lo básico es sencillo.
No entiendo porqué no se molesta la gente en intentar ese mínimo, y es enormemente gratificante ver las caras y sonrisas de la gente cuando ven que lo intentas.

Mientras pensaba en estas cosas el camarero se giró y habló con su compañero, esa conversación me sacó de mis pensamientos, porque no entendí nada. No era la lengua que hablaban, ellos se comunicaban en Maya.
Entonces lo vi, me di cuenta que cada vez que yo llegaba diciendo “hola“, para ellos era casi lo mismo que el gringo que les decía “hello“, porque el español no es su lengua materna, su primer idioma es el maya.
Al rato el camarero salio de la barra y cuando se acercó a mi le paré y le pregunté cual era el dialecto que se hablaba en esa región, me dijo que en El Petén se hablaba el Q’eqchi.
Entonces le dije si podía decirme como era “hola, gracias y adios” en Q’eqchi. Fue como si su mirada se iluminase, -“Na’chin, Tyoxh y Na’j wetz“-, me dijo sonriendo, y me preguntó si estaba estudiando maya. Le dije que no, que simplemente me apetecía aprender el idioma del lugar que estaba visitando y se puso ha hablar a gritos con su compañero, supongo que contándole lo que le estaba diciendo.
El resto del tiempo que estuve en el restaurante no pararon de venir a mi mesa a decirme más frases y palabras, me enseñaron como pedir una cerveza, como decir a una chica que era guapa… bueno, técnicas de supervivencia.

Ahí vi que había conseguido romper una barrera. En el siguiente lugar al que entré saludando en Q’eqchi la dependienta levantó la cabeza y empezó a hablar muy rápido, como nerviosa, la paré y le dije que solo sabia decir eso, entonces empezó a reírse. Había pensado que yo hablaba su idioma y me decía que le hizo ilusión, pero se alegró aunque solo supiese unas pocas palabras. Cuando pagué lo que había comprado me enseñó a decir algunos números y me dijo que siguiera aprendiendo.

Mi relación con la población Maya de Guatemala había cambiado, me animé pensando que esto me permitiría conocer un poco más a fondo el país, su cultura, sus gentes… pero esta ilusión me duró poco. El tiempo que tardé en llegar a Antigua Guatemala y descubrir que allí se hablaba quiché en vez de Q’eqchi, y que saludarles en Q’eqchi era para ellos una falta de respeto. Eso allí, luego en el lago Atitlán hablan el idioma cakchiquel, en Xela de nuevo quiché y en Nebaj el … y así sucesivamente con los más de 20 dialectos de maya que se hablan en Guatemala.

Mi alegría se tornó en decepción y me tocó renovar el vocabulario cada desplazamiento que hacía por el país. Cada pequeño viaje era volver a empezar, pero era también seguir aprendiendo. Fue una experiencia interesante que seguí intentando con el tzotzil y el tzeltal en (México) y con las distintas lenguas incaicas o preincaicas en Perú y Ecuador (quechua y el kitchua), el aymara en Bolivia… y lo que surgiese por el camino.

El viaje cambió y aquella región, aquél continente, pasó a ser algo más sorprendente e interesante de lo que creí que lo encontraría. Mi prejuzgadora mente y la imagen que tenia de aquéllo dieron un vuelco y me di cuenta de que sus raíces no son las nuestras, sus raíces son mucho más profundas.

Y yo que llegaba a América Latina pensando, –que bien, al fin hablo el mismo idioma que la gente local-.

Iluso de mi.

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