Archive for the ‘Viaje’ Category

Al Quds (Jerusalén) capital de Palestina

Viernes, mayo 3rd, 2013

Al Quds

La afirmación con la que titulo este post no pretende continuar el debate estéril sobre la posesión de esta ciudad santa por parte de uno un otro estado, simplemente muestro la opinión que marca la línea editorial del blog. Y es que para clasificar a como capital de alguno de los estados que se la disputan lo único necesario es tener una opinión.

La realidad es la resolución 194 aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1948 que dota a Jerusalén de internacionalidad y la coloca bajo el control de las Naciones Unidas. Dos años más tarde, en 1950, Israel decidió nombrar Jerusalén como su capital de forma totalmente unilateral. Desde entonces muchos países siguen si reconocerla como tal y han mantenido sus embajadas en Tel Aviv. El problema es que Jerusalén es la histórica capital del Estado Palestino, al menos Jerusalén Este, una parte de que fue conquistada y anexionada al Estado de Israel durante de la Guerra de los seis días, una anexión ilegal sin la que Jerusalén no sería un todo unificado y un mismo municipio o “eterna e indivisible” como pretende denominarla Israel en la declaración de Jerusalén de 1980.

En resumidas cuentas, si El País no denomina a Jerusalén capital de Israel siguiendo su línea editorial y en cambio la Cia o Wikipedia si lo hacen, creo que puedo permitirme decidir que para la línea editorial del blog Al Quds, el nombre árabe de la ciudad, no sea ni lo uno ni lo otro y sea considerada la capital del último estado observador reconocido por la ONU el 29 de Noviembre de 2012, y miembro 195 de pleno derecho de la UNESCO el 31 de Octubre de 2011: el Estado de Palestina.

En mi caso no pisé otra parte de la ciudad más que Jerusalén Este, incluso la noche que sufrí el cólico nefrítico acabé en un hospital árabe de Jerusalén Este ya que por motivo del Yon Kipur estaban cerrados todos los accesos (check points) a la otra parte de la ciudad, el mismo Estado de Israel se encargó de dejarme claro aquella noche que estaba en Palestina.

Puerta de Damasco

Durante los días que estuve allí me alojé en 2 hostales distintos, ninguno digno de recomendar, uno junto a la Puerta de Damasco y otro en el interior de la Ciudad Vieja. La desventaja del segundo, que en el interior de la Ciudad Vieja todos los comercios cierran pronto y la vida desaparece, la ventaja que es más tranquilo.
Un detalle que descubrí, el alojamiento es mejor pagarlo en Euros que en shekels, me llegaba a compensar sacar en el cajero ir a cambiar los shekels por euros y pagar así, con lo que si la visita es desde Europa para pagar el hostal no hay ni que molestarse en cambiar.

Calles

La parte vieja está dividida el 4 cuartos, el Armenio, el Cristiano, el Judío y el Árabe. Yo me moví principalmente en el Árabe, los precios son más baratos y es más auténtico (dentro de el circo que es Jerusalén). El Judío es el más limpio y caro, el Armenio el más muerto y aburrido y el Cristiano está plagado de peregrinos rezando por doquier.

Calles

Al Quds

Al Hakkari

Jerusalén es una ciudad en 3 idiomas.

Soldados

Una visión continua en Jerusalén es la de los militares israelíes por todos lados y armados hasta los dientes. Pude distinguir hasta 5 o 6 grupos distintos entre ejército, policía y “guardias de seguridad” que eran chavales normales con una pistola y un walkie, lo de “guardia de seguridad” me lo decían ellos pero ante la pregunta de ¿guardias de que? me soltaban un “de aquí” y se marchaban (en hasta 6 ocasiones distintas la misma respuesta). Habrá gente a quien esto le proporcione cierta sensación de seguridad, a mi ver armas siempre me produce lo contrario.

Soldados

La ciudad más antigua del mundo tiene casi 800.000 habitantes con unas proporciones demográficas que dependen mucho de la parte de la ciudad que se mida. En total la población judía supera a la árabe aunque esta última crece a pasos agigantados. En Jerusalén Este las cifras cambian y la población árabe supera a la judía, y dentro de la Ciudad Vieja las cifran son de más de 31.000 árabes y menos de 4.000 judíos.

Calles

Familia

Los únicos judíos que están ayudando a mantener un índice de natalidad que pueda competir con el de la población árabe es el de los ortodoxos, estos forman familias muy numerosas, el problema es que no hay demasiada diversidad en estos grupos y las uniones entre miembros con relaciones de consanguinidad puede llegar a provocar un serio problema. Este problema está apareciendo también en Gaza debido al aislamiento provocado por el Estado de Israel, en la cárcel más grande del mundo empiezan a no ser suficientes para seguir adelante, la mezcla es riqueza y la perpetuación solo lleva a la homogeneización, es la misma reducción al absurdo sea obligada o de motu propio.

Familia

Cabina

Jerusalén es una ciudad incomprensible en la que ninguno acaba de entender donde está y como convivir con “los otros“, lo hacen por inercia, lo mantienen por desidia y lo asumen con resignación, sobre todo la población árabe, una población mayoritaria escondida por la minoría, menospreciada, infravalorada y vilipendiada en cada gesto, y no son pocos, de las fuerzas de seguridad israelíes en sus innumerables controles diarios.
Jerusalén es un mundo aparte dentro del mundo al que le gusta jugar con el pasado y reescribir su historia una y otra vez, su futuro es tan incierto como la mitología que allí nació y con la que se intenta explicar lo inexplicable para apropiarse de la historia.

Sukkot

Unas fotos sin historias en el Muro de las Lamentaciones (Jerusalén)

Miércoles, mayo 1st, 2013

Atardecer

Llevo un par de semanas intentando escribir este post y se me estaba tornando imposible hasta que me he dado cuenta de la razón. El es un lugar que significa demasiado pero que a mi no me hizo sentir nada. Ese vacío me dejaba sin palabras cada vez que me sentaba a escribir, no conseguía terminar las frases, no me centraba en lo que tenía que contar. Para mi es una acumulación de datos sin ningún sentimiento, un montón de imágenes sin ninguna historia.

El cólico nefrítico que me dejó atrapado en propició que visitara el Muro unas cuantas veces en los más de 10 días que estuve en la ciudad. Pasé durante la noche, de día, cuando el sol más apretaba, al atardecer y de buena mañana, todas y cada una de esas veces me parecieron iguales, un montón de piedras y mucha gente rara haciendo cosas raras que se basan en normas y leyes incomprensibles que, como los principios de Groucho, pueden cambiar por otras si no acaban de gustar (ver el punto 4 en el cartel de la foto de abajo).

Muro

Mi visión de lo que allí sucedía era continuamente distorsionada por mi imaginación, ya lo mostré con los Sucesos para-anormales en el Muro de las Lamentaciones, y ahora creo que os voy a ahorrar mis estrambóticas teorías e interpretaciones de un lugar que no me provocó mucho más que indiferencia, sentimentalmente hablando. Además creo que para poner datos históricos ya lo hace mucho mejor wikipedia.

Rezando

Por otro lado me da pena por la gente que llegue hasta aquí esperando sentir algo, esperando alguna descripción de lo que supone estar delante de un lugar tan simbólico y abrumador, por eso os invito a leer un post de Carmen escrito desde el corazón, sin condicionamientos como los que a mi me impidieron observar objetivamente, sin reticencias ni formalismos, una historia sin muchas imágenes y no un montón de imágenes sin una historia vivida en primera persona. Yo solo vi, ella sintió:

Una noche en el Muro de las Lamentaciones

Para entender estas fotos del todo hay que leer su post.

Rezando

En el muro

Algunos tipos de ortodoxos de los que circulan por la zona. Estos provienen de antepasados europeos de Centro Europa (Alemania, Austria), mantienen las vestimentas y las tradiciones de sus ancestros.

Plegarias

Detalle de los papeles con deseos que la gente deja el muro.

Rezando

En el muro

En el muro

Descansando

Rabino

Rabino enseñando la Tora a un entretenido público.

El muro del muro

En la foto de arriba se puede ver en la valla que separa la parte reservada a los hombres (izquierda) y a las mujeres (derecha), desde la que Carmen observaba la escena del rabino.

En el muro

En el muro

En el muro

La conga

Uno de los días, durante el Sukot, los ortodoxos comenzaron a bailar la conga mientras cantaban, yo no entendía nada y decidí inmortalizar el instante, me subí a una silla y me puse a grabar, no era el único y pregunté a la persona que estaba justo al lado si sabía lo que estaba sucediendo, casualidades de la vida me respondió en maño y resultó ser Fernán de Que te quiten lo viajao, la única historia que me surgió en El Muro y la mejor de las que podían haber sucedido. Fernán andaba de “maño sabático” junto a Miriam, casi acabando (al igual que yo) y también shockeados con el salto de Asia a Oriente Próximo.
Quiero decir aquí que yo andaba tristón, ya regresaba, y además jodido con el cólico nefrítico… el par de veces que nos vimos y las coversaciones viajeras que tuve con ellos son uno de mis mejores recuerdos de Jerusalén, un flotador que me permitió no ahogarme en la indiferencia y la soledad de una ciudad distante e introvertida. ¿O era yo el que estaba así allí?. Sea lo que sea desde aquí les doy las gracias y en breve lo haré en Zaragoza en persona que ya está tardando la escapada ;) .

Alucinando con la conga

Mujeres miran estupefactas como los hombres bailan la conga al otro lado de la valla.

En el muro

Un día contemporaneo en el Museo Reina Sofia (Madrid)

Viernes, abril 26th, 2013

Entrada edificio Sabatini

Hacía ya demasiado tiempo que no visitaba el Reina Sofia, es un que me encanta, muy completo e interesante, por algo es el tercer de arte contemporáneo más visitado del mundo por detrás del Pompidou en París y el Moma de Nueva York. Me decidí a hacerlo esta semana antes de que llegue Dalí y se vuelva impracticable. La afluencia de visitas que se espera a esta exposición histórica es masiva. Yo no me la pienso perder y aprovechando que la planta 4ª no está ocupada del todo por los preparativos de la expo y que ya están en plena vorágine pregunté a los vigilantes de sala por sus previsiones. Me dijeron que lo mejor es ir “a la mitad“, vamos, ni al principio que quiere ir todo el mundo y se llena, ni al final que van en masa todos los que lo han ido dejando. Me pareció muy coherente y será lo que haga, como dura hasta Septiembre creo que iré en Julio.

Edificio Nouvel

El museo tiene 2 entradas, una en el edificio Sabatini (el de toda la vida) y la otra en la ampliación que se hizo en 2005, el edificio Nouvel, ambos están nombrados así en honor a los arquitectos que los “terminaron“, y lo especifico porque el edificio del antiguo Hospital fue diseñado en principio por José de Hermosilla y continuado por Francesco Sabatini.

El precio de la entrada es de 8 € (sin copa) para el museo y las exposiciones temporales, yo decidí visitarlo todo, pero hay precios para visitar únicamente las exposiciones temporales y diversos descuentos o entrada gratuita en determinados horarios.
Los precios los subieron el día 24 de Abril, hasta hace 2 días (y no como quien dice, literal) eran 6 € (también sin copa).

Edificio Nouvel

Personalmente el arte contemporáneo es uno de los que más me interesan, no soy muy amante de las técnicas pictóricas figurativas ya que para mostrar la realidad tal cual es percibida prefiero la fotografía, pero expresar distintas visiones de lo que nos rodea sin ceñirse a los estándares de la razón me resulta muy atractivo e inspirador. Por otro lado, al no ser un experto hay algunos aspectos del arte contemporáneo, y del conceptual en particular, que se me escapan por completo.

Con el arte a veces pienso que lo que mejor define su esencia es aquella frase hecha de “para gustos los colores“, pero es que es imposible que algo guste a todo el mundo y menos cuando conlleva interpretación por parte del espectador.

La invención concreta

Comencé la visita en la planta 1 con la exposición La Invención Concreta de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, es, según sus palabras: “una exposición exhaustiva sobre abstracción geométrica de América Latina“, con ejemplos de obras de artistas latinoamericanos y de algunos europeos y estadounidenses que fueron referencia para este tipo de abstracción. Me resulto muy interesante la obra de Jesús Soto y me han dicho que hay una expo suya muy buena en el Centro Pompidou, tendré que informarme más sobre este autor.

Observando

Paseando por el museo y sus clasificaciones me planteaba si este arte no trata muchas veces de buscar el adjetivo de inclasificable para su obra, una mezcla de sorpresa y espontaneidad que aporta la frescura de artistas que se olvidan de todo aquello que han aprendido para dejarse llevar por sus emociones más que por la técnica. Y aunque la forma en la que este museo clasifica no me disgusta (se basa en periodos de tiempo) si que acaba agrupando, unas veces con más acierto que otro, a todos estos artistas.

Entonces decidí que mi visita no seguiría un orden lógico, me dejaría llevar y solo me pararía en aquello que llamase mi atención de verdad o las obras que siempre había querido ver cara a cara. Ahí no tenía en cuenta que una gran cantidad de veces lo que iba a llamar mi atención no sería la obra en si, si no su “interactuación” o posición en relación al entorno.

fotos

A la sombra

A la sombra

Otras obras me hicieron darme cuenta de que a veces la siempre observación no basta, hay que saber de que se trata y las intenciones del autor. Me pasó con Hilo de Cildo Meirelles. No entendía que pintaban montón de alpacas en una sala del museo hasta que leí el cartel de la obra: “48 pacas de paja, aguja de oro de 18 quilates, 100 metros de hilo de oro.“. ¡Toma ya!, ahí dentro había una aguja… en un pajar. Tengo que decir que me resultó curioso.

Hilo, de Cildo Meirelles

Pero con curioso no digo que me guste. No soy partidario de obras que no provengan de un proceso creativo, creo que debe haber una serie de fases, el resto, para mi, son lo que en programación se denominan ideas felices, ocurrencias a las que puedes llamar arte y que con la justificación suficiente pueden incluso expresar un mensaje tan profundo como la más elaborada de las obras, pero que no pueden ser entendidas y admiradas en si mismas. Tampoco voy a poner ejemplos :p .

Blanco

Eso si, este tipo de autores tienen toda mi admiración, cualquiera que han sido capaz de “colar” un cuadro blanco (este tiene color en los cantos) a un museo como el Reina Sofía o los que vi en el MoMa de Nueva York, entonces es que es un verdadero genio, no nos engañemos.

Jardines

Otro de los atractivos de este museo son los Jardines de Sabatini. El lugar perfecto para reposar y procesar la avalancha de información y sensaciones que se reciben en el interior.

Amsel Adams

De entre las obras del museo me hizo especial ilusión ver estas fotos de Amsel Adams junto a otras de Brassai sobre esa “ negra” que posteriormente retrató tan bien Cristina García Rodero. Estas fotos muestran la esencia oscura de aquella España aún subdesarrollada que avanzaba a trompicones aislada del mundo que la rodeaba más pendiente de tradiciones y leyendas que del progreso y la modernidad. Ambos son autores que sigo desde hace tiempo y poder ver su obra en directo me provoco cierta sensación de felicidad.

Azul

Seguí paseando entre azules y japoneses por las distintas salas del museo, picoteando a Picasso pero guardando su gran obra para el final, reservando esa sala 206 para el momento oportuno.

Fotografiando a Picasso

Instalación

Otra de las cosas que me llamó la atención fueron las instalaciones de vídeo. Las había de muy diversa factura y capaces de expresar conceptos totalmente diferentes. Pero tengo que destacar que me hizo mucha ilusión ver obras como Los olvidados de Buñuel o Bienvenido Mr Marshall de Berlanga expuestas en un museo reafirmando el adjetivo “arte” para este medio… que por algo es el séptimo.

Juan Gris

Continué centrándome en obras y autores que tenía muchas ganas de ver, como las obras de Juan Gris, Un mundo de Ángeles Santos Torroella o el Autorretrato (accidente) de Alfonso Ponce de León, un cuadro un tanto revelador de lo que sería su fallecimiento.

Un mundo

Accidente

Momentos que disfruté pero que en el fondo no eran más que los previos, la antesala a lo sublime, la antesala a la sala 206, a la niña mimada del Reina Sofia cuyo nombre lo dice todo: Guernica y los años treinta”.

Es la única sala de todo el museo en la que no está permitido hacer fotos, la más abarrotada, la que tiene más seguridad… pero es que lo merece. Los culpables son Miró, Julio González, Pablo Gargallo, David Smith y, por supuesto, Picasso y su icono, Picasso y su gran obra, Picasso y su Guernica. Una de las obras más importantes del siglo XX, un símbolo del sufrimiento, un “instrumento de guerra contra el enemigo” en palabras del propio autor.
Son 3 metros y medio por casi ocho de sentimiento, de grises de la historia, de obra de arte que te llega a dejar sin respiración cuando lo tienes delante. El Guernica no es otro cuadro más, es parte de la historia, de nuestra historia. La historia del absurdo, del horror, del asesinato y la sin razón. Un pedazo del mayor sin sentido creado por el hombre: la guerra.

El Guernica deja sin palabras pero tampoco creo que haya mucho más que decir. Han sido 3 las veces que he estado delante de él y practicamente no ha habido diferencia entre ellas, el aturdimiento era el mismo, los escalofríos que provocan sus detalles los sentí iguales, da lo mismo si yo he cambiado, el mundo sigue igual de loco y el Guernica sigue tan vigente como cuando lo pintó Picasso en 1937. Sigue vigente en la Siria bombardeada por Asad, el la Gaza destruida por Israel, en el Afganistan cosido a bombazos por la comunidad internacional y en todos los lugares del planeta donde el débil sea aplastado y la “sinrazón” venza a la cordura.

***

Robert Adams

Terminé la visita al museo con una retrospectiva de Robert Adams, no le conocía pero me resultó interesante. Parece una obra inabarcable, practicó casi todas las técnicas fotográficas, del paisajismo al retrato pasando por el reportaje, formando series con un motivo común y sin demasiada relación con el resto de series. Las hay sobre el mar, campo, ciudad, personas, detalles, nocturna… todo sin mezclarse en fotografías austeras y distantes con un muy cuidado. Un recorrido por el oeste estadounidense a modo de crónica de las últimas décadas.
Una exposición gigante en formatos muy pequeños… casi ninguna foto supera el 20×30.

Terraza

Creo que el post refleja bastante lo que siento por este museo. Pasé una mañana entera y no fue tiempo suficiente ni para ver solo lo que me interesaba. Volveré para ver a Dalí y continuaré la ruta, volveré a quedarme sin respiración frente al Guernica y a disfrutar “desvirtualizando” obras que tengo idealizadas.

Tomando algo

Además el Reina Sofía tiene un emplazamiento privilegiado en , en pleno centro, al lado de la estación de Atocha y muy cerca de casi todo lo que hay que ver en la ciudad. Es fácil encontrar alojamiento barato y cercano (desde hostales, albergues u hoteles a apartamentos como los de GowithOh) y el horario del museo es bastante amplio, de 10 am a 21h todos los días menos los Martes que cierra y los Domingos que está abierto solo hasta las 19h.
Personalmente recomiendo encarecidamente su visita y lo consideraría imprescindible en un viaje a Madrid junto con el Prado y el Thyssen. En cuanto a museos se refiere, claro, no olvidemos que este es un post cultural, de los bocadillos de calamares en el Brillante a la salida del museo ya os hablo otro día.

Formas

>> Todo el set de fotos del Museo Reina Sofia en Flickr <<

Un ruta en blanco y negro por Londres (Inglaterra)

Martes, abril 23rd, 2013

Calles del Soho

Con Londres continuo en el blog con una serie de post de ciudades contadas en blanco y negro que comencé con París. Es mi visión de algunas de las urbes más “ellasmismas” en las que he tenido la suerte de estar, un punto de vista a base de recuerdos permitiendo a la memoria jugar con la realidad que cree que vivió.

***

De Londres guardo recuerdos de adolescencia. Con poco más de 19 años y sin practicamente nociones de la lengua de Shakespeare cogí una mochila y me fui a visitar a una amiga que estaba viviendo allí. No fueron más de 4 días pero ese pequeño viaje me proporcionó mi primera aventura en solitario fuera de : el recorrido desde Gatwick hasta Victoria Station.
Tenía el bolsillo repleto de pounds, un mapa de la ciudad, otro del metro y las instrucciones escritas en inglés en un papel que decía: “To Victoria Station”. No podía fallar y por supuesto lo conseguí. Aquel logro acabó con mis miedos a la hora de viajar, me di cuenta que todo tiene una solución sencilla aunque esa solución sea un chaval de Albacete que me vio enseñar el papelito a la dependienta del Subway (lo de los bocadillos) en vez de a la taquillera del tren. Con mucha amabilidad me acompañó todo el trayecto hasta que encontramos a mi amiga Carmen en el punto estipulado.

Candem Town

Londrés me fascinó, tenía un aura mística, incluso mágica. Esos días brilló el sol y recorrimos los lugares de los que tanto había oído hablar en Hortaleza.
A finales de los 90 esta ciudad seguía siendo un hervidero de tendencias, continuaba resurgiendo sobre si misma una y otra vez. El brit pop no terminaba su declive y una nueva escena dance psicodélica con una cierta regresión al nihilismo punk se hacía fuerte en sus calles.
Jóvenes de todos los lugares del mundo seguían emigrando en busca de “el dorado de la contracultura para empezar a especular con el valor del tesoro que había vuelto a ser encontrado. En aquellos días Berlín todavía no era más que otra capital oscura de la vieja Europa y si eras artista, artistucho, te sabías buscar la vida o simplemente te apetecía un poco de caña, en cualquier aspecto, entonces tu lugar era Londres.
Al igual que ahora, era el mejor lugar para aprender italiano o portugués y disfrutar de lugares atestados con suelos pegajosos abrazado a cualquier desconocido con el que fueses capaz de cruzar 2 frases seguidas, todo ello regado por cerveza mala de barril algo caliente y a precios nada asequibles. Era lo de menos, si había un pound era para una pinta (ya verías donde encontrabas el resto).
Para los jóvenes la gastronomía era mediterránea, en los pisos compartidos se cocinaba siempre, el take away para los pudientes, los restaurantes lugares de trabajo.

Greenwich Park

A Londrés he vuelto otras dos veces desde entonces. Todas iguales, todas diferentes. Mi imagen de la ciudad no ha cambiado mucho, he cambiado yo. Londres sigue con su complejo de Peter Pan pero llena de arrugas, creo que nos parecemos. Nunca perderá su encanto igual que nunca volverá a ser la misma.

Es gris como ella sola y lo peor es que ese gris se mete dentro. Hace falta tiempo pero todas las personas que conozco que han vivido en Londres llevan el gris en su interior. No es un gris malo que amohina, es melancólico y bohemio, un gris de acuarela muy aguada que se diluye pero mancha.

Vistas desde el Observatorio de Greenwich

Candem Town

Hay recuerdos que hacen de ella lo que es en mi interior, sin duda los mercadillos son algunos de esos recuerdos: Portobello, Covent Garden, Camden… Allí me di cuenta de lo normal que era y de las inmensas posibilidades que había a nuestro alrededor para hacer prendas de vestir y ornamentos. Que sosos éramos en Hortaleza.

Me recuerdo caminado boquiabierto por el Soho, Chinatown o King Kross alucinando con la diversidad y la mezcla, o divagando por los callejones de Whitechapel pensando que en aquellas calles nacieron las historias del mítico Jack el destripador

Callejón en Whitechapel

En Londres puedes pasar en un momento de su parte cultural y/o underground a su faceta monumental y de postal. En un momento y una pequeña fortuna si las zonas no están cerca en el plano de metro, todo sea dicho.

Es imprescindible pasear por La City, Whitehall, South Bank, cruzar el Támesis por el London Bridge y pedirle al señor del puente que te lo abra si puede y le va bien, esquivar cagadas de paloma en Piccadilly Circus mientras miras embobado unas pantallas luminosas que parecen sacadas de cualquier peli mala de los años 80, preguntar por el “origen del universo” esperando que te señalen el reloj del Palacio de Westminster y darte un buen paseo para disfrutar de unas de las mejores vistas de la ciudad desde el mirador del Observatorio de Greenwich. Además una vez allí puedes estar un buen rato pasando del este al oeste con un solo paso o tener medio cuerpo en un uso horario diferente del otro.

Piccadilly Circus

Londres son 8.174.100 días grises y 365 londinenses británicos, 366 si es bisiesto. He confundido las cifras y no dista mucho de la realidad, en cualquier otro lugar de Inglaterra podrías decir que lo peor de ese sitio es que esté lleno de ingleses, a Londres hay que buscarle otro defecto porque ese justo no lo tiene. Supongo que ha llegado el momento de sacar a relucir el Fish&Chips.

Cabinas

***

Llevo tiempo queriendo volver y no creo que tarde mucho, por trabajo o placer estoy seguro de que acabaré pasando por allí en breve, me planteo incluso buscar algún curso de inglés en Londres y centrarme en perfeccionarlo de una vez. Espero que sea entre la primavera y el veranito y así tengo más margen antes de que el gris se me meta dentro. De todas formas me voy a llevar un bote de aguarrás que he leído en Internet que quita las manchas de acuarela.
Lo compraría allí pero es que no se como se dice aguarrás en inglés y lo mismo no tienen, por eso está todo así tan lleno de gris, hasta cuando brilla el sol.

(*) Esta es una ciudad que más que en lo podía haber contado en escala de grises intentando que no se me aguase demasiado la mezcla y con el aguarrás en la mano para que no dejase marca. Pero he sido benevolente.

Un paseo en barco por la Albufera de Valencia

Jueves, abril 18th, 2013

Atardecer

Cienes y cienes de veces he escuchado la típica frase: “no se pa’que te vas tan lejos si aquí hay sitios que son la hostia“, y es una afirmación con parte de razón. Yo siempre respondo educadamente con el orgullo de pensar que seguramente de esos, también he visto más que él (o ella).

La Albufera de es uno de esos sitios de aquí que son la hostia, que diría aquel. Un impresionante humedal en el que se encuentra el lago más grande de , innumerables especies de aves migratorias acuáticas, plantaciones de arroz y unos paisajes espectaculares.

Atardecer

Desde allí contemplé el atardecer más bonito que he visto en Valencia y queda en muy buena posición en el ranking general de atardeceres. El reflejo del sol en las aguas de la Albufera, la pureza del aire en este Parque Natural, los contraluces del resto de afortunados que disfrutaron del espectáculo y las siluetas de los barqueros regresando de otro día de pesca creaban un ambiente idílico que los rojos del crepúsculo no podían mas que engrandecer.

Atardecer

Atardecer

Atardecer

Atardecer

Una vez el sol termino de ocultarse buscamos algún barquero que nos dejase un buen precio para dar un paseo por la Albufera mientras cenábamos en su barco. No podía ser una barquita, mejor un velero pequeño de los que avanzan empujados por un palo, como una góndola, para surcar estas aguas tan poco profundas. Nosotros habíamos llevado comida y algo de beber pero si no te apetece preparar nada puedes encargar la comida y que te la preparen los del barco, no es mala opción para ir a comer o cenar, no es caro y los arroces de la zona son bastante reconocidos.
Creo recordar que no costó más de 10 euros por persona por el paseo en barca poniendo nosotros la cena y fueron cerca de 2 horas o algo más recorriendo el lago y contándonos alguna que otra historia de la zona mientras mirábamos ensimismados las postales que se formaban a lo lejos.

Atardecer

El barco avanza a oscuras, lento, dejando contemplar las luces de los pueblos, el resplandor de Valencia y como aparecen las primeras estrellas. Primeras que acaban siendo únicas ante la omnipresente luz de la luna. No cambiaría los paisajes iluminados por la luna que vi aquella noche por saber como son sus cielos, pero estoy dispuesto a repetir.

Vistas en la Albufera

Paseo en barco

En uno de los mástiles tiene unas luces fluorescentes que encienden cuando se detiene para la cena en un lugar tranquilo, durante el trayecto las dejan apagadas pero en un momento concreto las encienden para sorprender a los clientes con el espectáculo de las llisas saltando hacia la luz. Un par de ellas se colaron en el barco y produjeron un par de situaciones graciosas, la otra situación graciosa fue un ligero encallamiento que sufrimos contra unas plantitas, nada que no se pudiese superar con la máxima del gobierno en estos tiempos: “¡Todos a remar juntos!”, nos dijo el barquero.

Llisa

La Albufera es la excusa perfecta para buscarse un alojamiento económico en Valencia e irse a pasar un fin de semana por allí. Además ahora que llega el buen tiempo se le puede sacar partido a la playa, a los chiringuitos, a su clima mediterráneo y a las palmeras. Si, palmeras, en Valencia hay palmeras y yo es algo que aprecio mucho cuando voy a un sitio. Será que mi sangre ya es casi tropical y se acelera con solo notar referencias a climas cálidos.
Vale, puede parecer raro pero sed sinceros ¿a vosotros no os dan buen rollo las palmeras?.

Paseando por el monte de los olivos (Jerusalén)

Martes, abril 16th, 2013

Vistas desde el monte

Es un paseo de cerca de una hora desde la Puerta de David en la Ciudad Vieja, subiendo con calma, parando para respirar un aire algo menos cargado de turistas que el resto de la ciudad o que la misma cima del monte, disfrutando de unas vistas que mejoran a cada paso y convierten desde la altura esa marabunta de callejuelas en una ciudad de verdad.

Otro de los tantos “lugares más sagrados de la tierra” que hay en esta encrucijada de identidades que es .

Monte

Olivos, lo que se dice olivos… no vi muchos, no entré en los jardines de Getsemaní que es donde he leído que pueden verse, pero el resto de lo que me abarcaba la vista era “descampao“, cementerio judío o viviendas judías rodeadas de pino y ciprés en la mayoría de los casos. Pero bueno, tampoco el Monte del Calvario me pareció un monte, ahí, metido en mitad de la ciudad vieja con una cacho de iglesia encima. Lo hablaba con Enric el otro día y casi me acabó de convencer de que en realidad allí no murió Jesús, no sabemos donde pero aquello no es el Gólgota bíblico (divagaciones viajeras).

Vistas

Vistas

Las tumbas del cementerio judío que hay en su ladera datan de tiempos de la creación de la ciudad hace miles de años, la razón de que lo situasen aquí es que en algún lado (¿biblia?, ¿torá?) dice que es el lugar donde se realizará el Juicio Final y los judíos siempre han querido tener reservadas plazas en primera fila, supongo que por eso de que solo se salvan ellos. De esta forma se aseguran un lugar privilegiado en el juicio. Mi truco será decir que soy jurado en vez de condenado, imputado o como le quieran decir ahora. Bueno, no he leído el libro pero cuando vi la peli a uno casi le funciona lo de jugar a la confusión.

Cementerio

Alto del monte

Además de la espectacularidad de las vistas, de la religiosidad y lo sagrado de este lugar una de las cosas que más llamó mi atención fue la fauna que encontré en el monte. Hubo especies que no sabría definir, como el de la penúltima foto… el soldadus meonis con UZI al hombrus. Creo que es una nueva técnica del ejercito israelí para marcar el territorio, desde el momento de la foto el muro en cuestión dejó de ser propiedad para pasar a manos de la familia de ese soldado o cualquier primo segundo del protagonista de la foto de abajo (tu eliges).

Monte

Monte

Meón

Iglesia de Santa María Magdalena

En el camino a la cima del monte se encuentran los Jardines de Getsemaní, la iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena, algunas iglesias más y ruinas y excavaciones varias en las que entretenerse otro buen rato fuera de los callejones y las manadas de peregrinos que forman el interior de la ciudad vieja. No es que aquí no vengan, es que suben y bajan en autobuses y el camino es bastante tranquilo y no demasiado transitado.