Archive for the ‘Viaje’ Category

Comienza “El Viaje” (vamos a ver el mundo en fotos)

Jueves, febrero 27th, 2014

El viaje

Hoy ha comenzado “El Viaje“, el proyecto de un libro solidario de fotografías en el que colaboro junto a otros 17 viajeros. Y digo “ha comenzado” porque su publicación va por fases, primero el “crowdfunding” para recaudar la cantidad necesaria para imprimirlo, más tarde la impresión y la distribución, una vez ahí esperemos que guste y luego que se puedan beneficiar de esta idea los desplazados birmanos que viven en la frontera con Tailandia gracias al trabajo de Colabora Birmania (una vieja conocida en el blog).

Para explicar un poco mejor de que va todo esto os dejo el texto del proyecto:

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¿QUÉ ES EL ?
EL VIAJE es un recorrido por 74 países de los 6 continentes a través de la mirada de 18 viajeros que un día dejaron atrás la rutina diaria para vivir una aventura sin rumbo ni billete de vuelta.

EL VIAJE es un libro solidario, una selección de 185 imágenes que recogen sentimientos e historias de ilusión, amargura, belleza o pobreza, conformando un álbum coral de nuestro planeta. Un mundo de imágenes con el que dar la vuelta al globo sin movernos del lugar, recorriendo a través de la fotografía culturas y lugares lejanos, en otro tiempo inalcanzables; miradas ajenas de un mundo que sigue cautivando nuestra imaginación y que a buen seguro servirán de inspiración a los viajeros del futuro.

EL VIAJE es nuestro pequeño granito de arena, nuestra manera de contribuir para cambiar un poco el mundo, nuestro mundo.

EL VIAJE es un proyecto solidario cuyos beneficios irán destinados a apoyar los proyectos de educación, infraestructura y sanidad de la ONG Colabora Birmania.

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Y este es el vídeo con el que se presenta en Verkami:

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¿QUIÉNES SOMOS?

El proyecto de EL VIAJE nace de la colaboración entre distintos viajeros ante la necesidad de poner en valor y darles una utilidad a todas aquellas imágenes de calidad tomadas durante sus viajes alrededor del mundo y que de otro modo quedarían en el olvido.

Lo conformamos 18 viajeros que de forma altruista, con mucha ilusión y bajo la coordinación y asesoramiento de la Editorial XPLORA y robotito.es han desarrollado este proyecto durante el último año: Martina Calvo y Sergio Camacho, Gabriela Haurie y Marcial Rodríguez, Ignacio Izquierdo, Javier M. de la Varga, Águeda Monfort y Noel Arraiz, Pak Muñoz, Toni Ródenas, Manuela Ruiz y César Gómez-Mora, Franc Pallarès, Pablo Strubell e Itziar Martínez-Pantoja, Marta Paris y Gerard Apezetxea y Blai Taberner.

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Para mi es un verdadero honor acompañar a tanto crack en este proyecto tan bonito. Ahora solo queda esperar a que salga adelante y además ayudemos con ello a algunos de los olvidados del mundo.

Nosotros tenemos memoria… tal vez para eso hacemos fotos, para recordar mejor.

¿Nos ayudas?

>> Toda la info sobre El Viaje <<

República Dominicana a través de Instagram

Viernes, enero 17th, 2014

Bayahibe en verde con palmera

Sigo sin encontrar tiempo y lo más que hago para dar señales de vida es actualizar a diario la cuenta de Instagram con imágenes con las que me tropiezo en mi relativa cotidianidad.

es de colores y por eso me gusta.

Bayahibe en rojo con moto

Bayahibe en amarillo con niña mirando

Además es la puerta a Isla Saona; un paraíso en la tierra repleto de palmeras.

Un lugar en el que casi se puede tocar el cielo… o al menos las estrellas.

Y no me puedo olvidar de mi primera escala dominicana. Un mes en dio para mucho y aquí tan solo pretendo presentarlo de nuevo.


Un resumen anacrónico y escaso para representar los 3 meses que llevo ya en este país.

Como pasa el tiempo.

– Puedes ver muchas más fotos de estos 3 meses en mi cuenta de Instagram

El atardecer en Bayahibe (República Dominicana) / Foto de la semana

Domingo, noviembre 24th, 2013

Atardecer en Bayahibe

La de recuerdos que han vuelto a mi cabeza en mi primer paseo por . En los casi 7 años que hace desde que vine a este pueblito para sacarme el Open Water de submarinismo se nota el cambio que ha dado. Ahora esta bastante más asfaltado, hay más tiendas, más restaurantes y más barcos en la pero, por suerte, se sigue respirando el ambiente y la tranquilidad que tenía.

He vuelto a ver el centro donde me inicié en el mundo submarino (Scubafun), he vuelto a ver los restaurantes donde comí, los colmados donde bebí y de paso me “he pasado” a ver a Danielle, la dueña de la casa donde me quedé en aquella primera visita. Dani me ha puesto al día de los cambios principales, de los acontecimientos más interesantes de estos últimos años y me ha contado que tiene pensado volver a Europa, a Bélgica, a vivir con su familia… “diez años son ya demasiados“. Pero lo hará poco a poco, primero una visita para Navidad a ver como le sienta el frío.
Yo me quedo por aquí… a ver como me sienta el calor. Me han trasladado de centro y ahora ya no estaré más por . Desde hace 2 días estoy viviendo en Bayahibe, buceando de verdad y disfrutando con sus atardeceres y sobre todo, con sus recuerdos.

Y una vez más… empezando de nuevo.

Amor tropical en Isla Saona (República Dominicana) / Foto de la semana

Domingo, octubre 20th, 2013

Amor tropical

En el paraíso que es Isla Saona el amor tropical es entre guiris con pulsera embadurnados en crema solar.
Estamos en , para el resto si no hay ron no hay amor y si hay ron será solamente sexo.

¡Que corra el ron y suene la bachata!

Mirando mi vida entre playas y palmeras en la República Dominicana

Sábado, octubre 19th, 2013

En la Fortaleza

Hay días que siento que miro mi vida desde arriba. Observo lo que me sucede como un espectador y no como el actor que debería estar sintiendo cada momento. El tiempo se me escapa entre los dedos y de los recuerdos de ayer hace ya años, tal vez por eso busco sensaciones intensas y sentir que mi vida depende de un instante que no puedo desperdiciar. Chloé me diría que si desperdicio ese instante puedo probar el siguiente, y el siguiente… que tengo una vida entera (¿verdad Inés?), y yo, aunque lo tenga claro, prefiero pensar que no, que cada instante es único y que no habrá otro igual, así puedo parar un poco el tiempo y hacer que las manecillas del reloj corran más lento.

Olvidándome de todo lo demás consigo parar el mundo, concentrándome cien por cien en mis instantes vuelvo a entrar en mi vida.

Y desde hace 3 días el tiempo corre más despacio y he dejado de ser espectador. Me he venido a para hacer un internship con Dressel Divers trabajando como divemaster y así sacarme el curso de intructor de buceo. Estaré al menos 6 meses entre palmeras y playas de ensueño, trabajando un montón y disfrutando otro tanto en una experiencia tan intensa como motivante (ya digo que estoy en el tercer día).

Playa

Las fotos que ilustran el post no son de estos 3 días, son de un que hice al país hace ya 6 años y pico. Mi primer contacto con este pequeño y curioso país caribeño colmado de colmados, regado en ron y repleto de palmeras. El país donde tuve mi primer contacto con el submarinismo y al que he venido a cerrar un ciclo, aquí me hice el Open Water y aquí me haré instructor.

Un país que conocí viajando y con el que voy a intimar viviendo.

En aquel 2007 llegué a Santo Domingo, de ahí fuí a para sacarme el título de buceo y luego subí a Cabarete a surfear y salsear, continué por la península de Samaná parando en Las Terrenas y Las Galeras (donde pude disfrutar de la que dicen es una de las playas más bonitas del mundo: Rincón -foto de arriba-), volví a Bayahibe a ver si resolvía unos asuntos prietos y de nuevo a Santo Domingo para regresar a casa.

En este 2013 llegué a Punta Cana, no creo que me mueva mucho de y aunque ya he ido a Bayahibe… nada que ver, ya tu sabes. El tiempo esta vez va a correr más lento, tal vez porque no estoy de viaje. Es como si andase con las manos.

Pino

Lo más importante es que tengo palmeras por si de rato en rato me apetece perder el tiempo a la sombra de un cocotero. Quirós puede estar tranquilo, aunque no pare de repetirme que la caída de coco es una de las principales causas de muerte del mochilero común yo ahora no soy mochilero, estoy aquí viviendo… y currando… y además, no puedo parecer mochilero vestido con un polo amarillo y unos pantalones cortos azules (mi uniforme de trabajo, ya enseñaré fotos)… vamos, que estoy seguro y no me falta de “nah“…  mmm… bueno, igual un poco de jamón.

Palmera en la noche

Por si alguien se anima a mandarme una bandejita de ibérico de bellota mi dirección podría ser bajo la palmera de la foto de arriba pero en realidad es:

Dressel Divers Diving Center.
Iberostar Bavaro Resort
Playa Bavaro
Higüey
Playa Bavaro – Rep. Dominicana

A la atención de Pak… ya se que no hace falta que lo diga pero es que aquí el jamón vuela, que ponga PAK bien grande.

Y si lo que queréis es que os ponga un rato el sonido de las olas del Caribe (así suena el silencio), por Skype no sale tan caro pegarme un toque: +18293670636

(*) La primera foto del post está tomada desde lo alto de la muralla de la Fortaleza Ozama en Santo Domingo.

Hoteles de trabajo y lugares donde duermo cuando viajo

Miércoles, octubre 9th, 2013

Hotel

Se suele decir que “a todo se acostumbra uno” aunque al común de los mortales le pega más el “a lo bueno se acostumbra uno rápido“. El problema es que algunos no debemos ser simples mortales y lo bueno, a veces, lo subjetivizamos demasiado.

Lo bueno suele depender del momento, de lo que lo rodea, lo bueno no es bueno en si mismo si no en unas circunstancias concretas. Lo que para unos es bueno para otros puede ser regular y lo mediocre de muchos puede encantarnos a algunos.

Dicho esto, que es como si no hubiese dicho nada, debo comentar que por temas de trabajo he viajado bastante, tanto de operador de cámara, como en las distintas etapas en publicidad, el tiempo que pasé de ayudante de fotografía o el periodo que estuve de divemaster. En la mayoría de los casos cuando se trata de trabajo los hoteles a los que me han llevado suelen ser una pasada; habitaciones espectaculares con camas que son tan largas como anchas, espaciosos salones, baños gigantescos y todo lujo de detalles. Dejo algunas muestras.

Hotel

Hotel

Hotel

Hotel

En ocasiones con salas de estar casi mejores que el salón de mi casa y todas la veces con habitaciones mejores que la mía. Por no hablar de la cama.

Son los lugares perfectos para llegar después de un largo día de trabajo, para relajarse y descansar sin hacer mucho más que disfrutar de la tranquilidad… si el aire acondicionado no suena y no te han tocado vecinos coñazos. Perfectos para dormir y descansar como un bebe una vez has sido capaz de descubrir como cojones se apagan todas las luces, se baja la persiana y se apaga la televisión (que además se enciende sola).

Hotel

Hotel

Y en mi caso poco más. Porque a mi los hoteles me parecen demasiado fríos, y no lo digo por la temperatura. En estos hogares asépticos es practicamente imposible sentirse en casa, y cuando uno pasa tanto tiempo viajando a veces apetece la sensación. Es difícil conocer gente, la mayoría de los que están allí lo hacen por las mismas razones que tú (trabajo) y no por diversión, o son familias o parejas con los que es más complicado interactuar. Los empleados cambian en turnos y cada paso por la recepción es un volver a empezar en el que nadie sabe quién eres.

También tengo que decir que hay hoteles de este tipo increíbles en los que sus trabajadores y el ambiente me hicieron sentir un poco más en casa. El servicio se diferencia del resto por su calidad y por su calidez, citaría el Mandarín Oriental de Ginebra o el Botánico de Tenerife  por poner un par de ejemplos que me sorprendieron muy gratamente. Ambos tienen precios que ni de lejos me hubiese podido permitir por mi mismo y tal vez eso también me hiciese disfrutarlos, pero personalmente no sería capaz de pagar lo que vale una habitación en cualquiera de ellos y pegar ojo esa noche.

Hotel

Hotel

Un capítulo aparte son los baños. Cuando estoy en ellos pienso que tampoco necesito tanto pero después de unos meses sin agua caliente por Asia y con el modelo suelo-plato de ducha todo junto, en el que puedes sentarte en la taza y darte un baño al mismo tiempo, a veces llego a soñar con aseos como los de los hoteles que comentaba. Con su yacuzzi (que nunca tengo tiempo de probar), su taza en la que puedes tirar el papel higiénico (su taza vale muchas veces), su papel higiénico (no me acostumbro al chorrito), su agua caliente, su ducha con presión, sus espejos, su kit de aseo con todo, sus albornoces (si, soy muy de albornoz)… bueno, pues esas cositas que molan pero que, al fin y al cabo, también son prescindibles.

En realidad se agradecen pero cuando llevas tiempo sin ellas te acabas olvidando, total, no hay otra.

Lugar

Pero luego me voy por mi cuenta, comienzo mis viajes y me encuentro con que lugares que no son tan… ¿buenos?, se acaban convirtiendo en verdaderos hogares. Lugares en los que te sientes cómodo, en los que no tienes nada más de lo que necesitas, en los que te tratan como si fueses de la familia y no te cobran el wi-fi.

Lugares en los que sus huéspedes llevan miles de kilómetros de viajes increíbles escritos en las suelas de sus botas y las anécdotas riegan las noches, junto a la cerveza, en conversaciones sin fin sobre aventuras reales o soñadas. Lugares en los que sus dueños llevan más kilómetros que los huéspedes y todos juntos lo cuentan a coro desde las paredes. Lugares de los que puedes leer su historia en las arrugas de las manos de los trabajadores o en las grietas de los muros de las habitaciones. Lugares en los que se puede mantener una conversación multitudinaria sin que ninguno de los presentes hable el mismo idioma o donde acercarte a la recepción para pedir una toalla puede parece una escena de Lost in translation.

Lugar

Es en esos lugares donde se siente el , en habitaciones compartidas con extraños que has conocido un rato antes o con amigos que toda la vida que conociste ayer. Donde aprendes a contemplar el mundo como una aventura y donde una simple cama puede ser casa.

Esto “lugares” pueden ser de muchos tipos y condiciones. Yo, como Jonh Rambo, he dormido en lugares que harían vomitar a una cabra, en lugares donde parecía que ya había vomitado, en lugares buenos y en otros algo menos. Las habitaciones nunca son iguales pero muchas lo parecen. A veces son normalitas, como en la foto de arriba, en las que pago lo mismo yo solo que 2 personas (el mundo no está preparado para viajeros en solitario) y puedo “desparramar” todo a mi antojo sin preocuparme de nada. La media por algo así con baño propio es de entre 2 y 9 euros, dependiendo del país, para la mayoría de Asia y América Latina.

Lugar

Otras veces son una simple cama, en este caso 2 (foto de arriba), y nada más. Por suerte accedieron a darnos unas mantas porque en Xela (las tierras altas de Guatemala) por las noches hacía un frío del carajo. En la foto con Jonnathan, nos reencontramos un par de días antes después de habernos conocido hacía 2 meses en Costa Rica.

Lugar

He dormido en lugares que no tenían practicamente ni paredes y donde para hacer “sus necesidades” no había más que asomarse por la “no ventana” y soltar la mercancía al río.
La foto (arriba) es de la casa donde nos quedamos en una comunidad cercana a Iquitos, en pleno Amazonas peruano.

Lugar

Viajando he dormido innumerables veces en sitios tan básicos como un refugio de montaña, donde lo máximo que puedes encontrar es unas maderas donde tirarte a dormir dentro de tu saco. La foto de arriba es el refugio donde pasamos la última noche en la ascensión a Huayna Postosí en Bolivia, está a 5.500 metros de altura.
El refugio de abajo está más cerca y no tan alto pero justo al lado de la cima de la península: el Mulhacén (Granada).

Lugar

Algunos de esos lugares en los que he dormido en los viajes llegan a tener una extraña mezcla de precariedad y lujos. La foto de abajo es el “campamento gitano” que nos dejaron montar en mitad de un resort en El Nido (Filipinas). Dormíamos en tiendas de campaña, sin baño (¡el océano!), pero por las noches nos ponían mesas de madera, bancos, antorchas para iluminar y nos llevaban la cena a la “habitación“.

Lugar

Otras veces los lugares surgen improvisados, como en el Monasterio de Thamanyat en Myanmar (foto de abajo), donde nos invitaron a quedarnos con los monjes para pasar la noche. Uno es un tío preparado y me monté un hogar con la mosquitera, un aislante auto-inflable, la hamaca, la mochila y un armario 😀 .

Lugar

O la casa de Atallah en el desierto de Wadi-Rum (Jordania), unas alfombras y un pequeño colchón para dormir bajo uno de los cielos estrellados más bonitos que he visto en mi vida.

Lugar

En el el bar donde trabajaba Ya en Savannakhet no había ni ese pequeño colchón, solo las alfombras. Mi primera noche entre 3 laosianos… curiosamente también la última.

Lugar

En Filipinas el Tanduay es el que hace improvisar los “lugares” para dormir. De esta guisa me encontró Vane en El Nido una mañana y yo convencido de que alguien me debió de sacar de la tienda y llevarme a unos 400 metros del lugar donde debería haber dormido. ¿Ha colado? :/ .

Lugar

Lugar

Los transportes se llegan a transformar en hogares ambulantes. He realizado viajes de más de 30 horas en autobús y casi nunca son buses como los del Open Bus de Vietnam (foto de arriba), los nocturnos son una pasada, parecen asientos de avión de primera. En Tailandia, Argentina, Chile o Perú también he visto está calidad en los transportes por tierra pero suele encarecer bastante el viaje, el Vietnam lo curioso es que era más barato viajar así que en transporte público normal.

El tren es el medio de transporte en el que es más fácil sentirse cómodo, no hay tantas normas absurdas como en los aviones, más espacio que en los buses y no conduces ni tienes que gastar energía. He dormido en todo tipo de trenes y en casi todas sus clases; en el infierno que es pasar una noche en un asiento duro en China, en las maravillosas literas de los trenes Tailandeses (foto de abajo), en asientos super cómodos de trenes europeos modernos y silenciosos o en los vagones de metro más apestosos de México DF (fue solo un momento que me quedé frito). Y sin duda me quedo con el tren como medio de transporte en el que dormir.

Relativo a medios de transportes he dormido en infinidad de aeropuertos y estaciones de todo tipo, normalmente suelo montarme algo como lo del Monasterio de Thamanyat pero en versión reducida para que los “seguratas” no me echen.

Lugar

Y luego está el hogar autónomo que siempre va conmigo: la hamaca. Es una de mis más fieles compañeras de viaje y he dormido sobre ella en más lugares de los que podría recordar. Ayuda a abaratar costes, en muchos lugares de América Latina tienen sitios para que pongas tu hamaca y cobrarte menos y en los que no lo tienen del resto del mundo siempre se lo puedes proponer.

Lugar

He puesto la hamaca en terrazas de gente, en mitad de ningún lado, en bares, en restaurantes, en playas de ensueño y de todos los ejemplos de lugares donde he dormido que aparecen en este post casi siempre es el que tiene las vistas más bonitas al despertar.

Y digo casi siempre porque está claro que hay días que te puedes despertar con vistas aún más bonitas y la hamaca no es del todo cómoda como para que una cosa no quite la otra. O viceversa.

Lugar

Pero que tampoco hay que elegir, mejor pensar que hay tiempo para todo… y que a todo se acostumbra uno. ¿No?.

Dejémoslo en que a lo bueno se acostumbra uno rápido 😉 .