Archive for the ‘Viaje’ Category

Mirando mi vida entre playas y palmeras en la República Dominicana

Sábado, octubre 19th, 2013

En la Fortaleza

Hay días que siento que miro mi vida desde arriba. Observo lo que me sucede como un espectador y no como el actor que debería estar sintiendo cada momento. El tiempo se me escapa entre los dedos y de los recuerdos de ayer hace ya años, tal vez por eso busco sensaciones intensas y sentir que mi vida depende de un instante que no puedo desperdiciar. Chloé me diría que si desperdicio ese instante puedo probar el siguiente, y el siguiente… que tengo una vida entera (¿verdad Inés?), y yo, aunque lo tenga claro, prefiero pensar que no, que cada instante es único y que no habrá otro igual, así puedo parar un poco el tiempo y hacer que las manecillas del reloj corran más lento.

Olvidándome de todo lo demás consigo parar el mundo, concentrándome cien por cien en mis instantes vuelvo a entrar en mi vida.

Y desde hace 3 días el tiempo corre más despacio y he dejado de ser espectador. Me he venido a para hacer un internship con Dressel Divers trabajando como divemaster y así sacarme el curso de intructor de buceo. Estaré al menos 6 meses entre palmeras y playas de ensueño, trabajando un montón y disfrutando otro tanto en una experiencia tan intensa como motivante (ya digo que estoy en el tercer día).

Playa

Las fotos que ilustran el post no son de estos 3 días, son de un viaje que hice al país hace ya 6 años y pico. Mi primer contacto con este pequeño y curioso país caribeño colmado de colmados, regado en ron y repleto de palmeras. El país donde tuve mi primer contacto con el submarinismo y al que he venido a cerrar un ciclo, aquí me hice el Open Water y aquí me haré instructor.

Un país que conocí viajando y con el que voy a intimar viviendo.

En aquel 2007 llegué a Santo Domingo, de ahí fuí a Bayahibe para sacarme el título de buceo y luego subí a Cabarete a surfear y salsear, continué por la península de Samaná parando en Las Terrenas y Las Galeras (donde pude disfrutar de la que dicen es una de las playas más bonitas del mundo: Rincón -foto de arriba-), volví a Bayahibe a ver si resolvía unos asuntos prietos y de nuevo a Santo Domingo para regresar a casa.

En este 2013 llegué a Punta Cana, no creo que me mueva mucho de Bávaro y aunque ya he ido a Bayahibe… nada que ver, ya tu sabes. El tiempo esta vez va a correr más lento, tal vez porque no estoy de viaje. Es como si andase con las manos.

Pino

Lo más importante es que tengo palmeras por si de rato en rato me apetece perder el tiempo a la sombra de un cocotero. Quirós puede estar tranquilo, aunque no pare de repetirme que la caída de coco es una de las principales causas de muerte del mochilero común yo ahora no soy mochilero, estoy aquí viviendo… y currando… y además, no puedo parecer mochilero vestido con un polo amarillo y unos pantalones cortos azules (mi uniforme de trabajo, ya enseñaré fotos)… vamos, que estoy seguro y no me falta de “nah“…  mmm… bueno, igual un poco de jamón.

Palmera en la noche

Por si alguien se anima a mandarme una bandejita de ibérico de bellota mi dirección podría ser bajo la palmera de la foto de arriba pero en realidad es:

Dressel Divers Diving Center.
Iberostar Bavaro Resort
Playa Bavaro
Higüey
Playa Bavaro – Rep. Dominicana

A la atención de Pak… ya se que no hace falta que lo diga pero es que aquí el jamón vuela, que ponga PAK bien grande.

Y si lo que queréis es que os ponga un rato el sonido de las olas del Caribe (así suena el silencio), por Skype no sale tan caro pegarme un toque: +18293670636

(*) La primera foto del post está tomada desde lo alto de la muralla de la Fortaleza Ozama en Santo Domingo.

Hoteles de trabajo y lugares donde duermo cuando viajo

Miércoles, octubre 9th, 2013

Hotel

Se suele decir que “a todo se acostumbra uno” aunque al común de los mortales le pega más el “a lo bueno se acostumbra uno rápido“. El problema es que algunos no debemos ser simples mortales y lo bueno, a veces, lo subjetivizamos demasiado.

Lo bueno suele depender del momento, de lo que lo rodea, lo bueno no es bueno en si mismo si no en unas circunstancias concretas. Lo que para unos es bueno para otros puede ser regular y lo mediocre de muchos puede encantarnos a algunos.

Dicho esto, que es como si no hubiese dicho nada, debo comentar que por temas de trabajo he viajado bastante, tanto de operador de cámara, como en las distintas etapas en publicidad, el tiempo que pasé de ayudante de fotografía o el periodo que estuve de divemaster. En la mayoría de los casos cuando se trata de trabajo los hoteles a los que me han llevado suelen ser una pasada; habitaciones espectaculares con camas que son tan largas como anchas, espaciosos salones, baños gigantescos y todo lujo de detalles. Dejo algunas muestras.

Hotel

Hotel

Hotel

Hotel

En ocasiones con salas de estar casi mejores que el salón de mi casa y todas la veces con habitaciones mejores que la mía. Por no hablar de la cama.

Son los lugares perfectos para llegar después de un largo día de trabajo, para relajarse y descansar sin hacer mucho más que disfrutar de la tranquilidad… si el aire acondicionado no suena y no te han tocado vecinos coñazos. Perfectos para dormir y descansar como un bebe una vez has sido capaz de descubrir como cojones se apagan todas las luces, se baja la persiana y se apaga la televisión (que además se enciende sola).

Hotel

Hotel

Y en mi caso poco más. Porque a mi los hoteles me parecen demasiado fríos, y no lo digo por la temperatura. En estos hogares asépticos es practicamente imposible sentirse en casa, y cuando uno pasa tanto tiempo viajando a veces apetece la sensación. Es difícil conocer gente, la mayoría de los que están allí lo hacen por las mismas razones que tú (trabajo) y no por diversión, o son familias o parejas con los que es más complicado interactuar. Los empleados cambian en turnos y cada paso por la recepción es un volver a empezar en el que nadie sabe quién eres.

También tengo que decir que hay hoteles de este tipo increíbles en los que sus trabajadores y el ambiente me hicieron sentir un poco más en casa. El servicio se diferencia del resto por su calidad y por su calidez, citaría el Mandarín Oriental de Ginebra o el Botánico de Tenerife  por poner un par de ejemplos que me sorprendieron muy gratamente. Ambos tienen precios que ni de lejos me hubiese podido permitir por mi mismo y tal vez eso también me hiciese disfrutarlos, pero personalmente no sería capaz de pagar lo que vale una habitación en cualquiera de ellos y pegar ojo esa noche.

Hotel

Hotel

Un capítulo aparte son los baños. Cuando estoy en ellos pienso que tampoco necesito tanto pero después de unos meses sin agua caliente por Asia y con el modelo suelo-plato de ducha todo junto, en el que puedes sentarte en la taza y darte un baño al mismo tiempo, a veces llego a soñar con aseos como los de los hoteles que comentaba. Con su yacuzzi (que nunca tengo tiempo de probar), su taza en la que puedes tirar el papel higiénico (su taza vale muchas veces), su papel higiénico (no me acostumbro al chorrito), su agua caliente, su ducha con presión, sus espejos, su kit de aseo con todo, sus albornoces (si, soy muy de albornoz)… bueno, pues esas cositas que molan pero que, al fin y al cabo, también son prescindibles.

En realidad se agradecen pero cuando llevas tiempo sin ellas te acabas olvidando, total, no hay otra.

Lugar

Pero luego me voy por mi cuenta, comienzo mis viajes y me encuentro con que lugares que no son tan… ¿buenos?, se acaban convirtiendo en verdaderos hogares. Lugares en los que te sientes cómodo, en los que no tienes nada más de lo que necesitas, en los que te tratan como si fueses de la familia y no te cobran el wi-fi.

Lugares en los que sus huéspedes llevan miles de kilómetros de viajes increíbles escritos en las suelas de sus botas y las anécdotas riegan las noches, junto a la cerveza, en conversaciones sin fin sobre aventuras reales o soñadas. Lugares en los que sus dueños llevan más kilómetros que los huéspedes y todos juntos lo cuentan a coro desde las paredes. Lugares de los que puedes leer su historia en las arrugas de las manos de los trabajadores o en las grietas de los muros de las habitaciones. Lugares en los que se puede mantener una conversación multitudinaria sin que ninguno de los presentes hable el mismo idioma o donde acercarte a la recepción para pedir una toalla puede parece una escena de Lost in translation.

Lugar

Es en esos lugares donde se siente el viaje, en habitaciones compartidas con extraños que has conocido un rato antes o con amigos que toda la vida que conociste ayer. Donde aprendes a contemplar el mundo como una aventura y donde una simple cama puede ser casa.

Esto “lugares” pueden ser de muchos tipos y condiciones. Yo, como Jonh Rambo, he dormido en lugares que harían vomitar a una cabra, en lugares donde parecía que ya había vomitado, en lugares buenos y en otros algo menos. Las habitaciones nunca son iguales pero muchas lo parecen. A veces son normalitas, como en la foto de arriba, en las que pago lo mismo yo solo que 2 personas (el mundo no está preparado para viajeros en solitario) y puedo “desparramar” todo a mi antojo sin preocuparme de nada. La media por algo así con baño propio es de entre 2 y 9 euros, dependiendo del país, para la mayoría de Asia y América Latina.

Lugar

Otras veces son una simple cama, en este caso 2 (foto de arriba), y nada más. Por suerte accedieron a darnos unas mantas porque en Xela (las tierras altas de Guatemala) por las noches hacía un frío del carajo. En la foto con Jonnathan, nos reencontramos un par de días antes después de habernos conocido hacía 2 meses en Costa Rica.

Lugar

He dormido en lugares que no tenían practicamente ni paredes y donde para hacer “sus necesidades” no había más que asomarse por la “no ventana” y soltar la mercancía al río.
La foto (arriba) es de la casa donde nos quedamos en una comunidad cercana a Iquitos, en pleno Amazonas peruano.

Lugar

Viajando he dormido innumerables veces en sitios tan básicos como un refugio de montaña, donde lo máximo que puedes encontrar es unas maderas donde tirarte a dormir dentro de tu saco. La foto de arriba es el refugio donde pasamos la última noche en la ascensión a Huayna Postosí en Bolivia, está a 5.500 metros de altura.
El refugio de abajo está más cerca y no tan alto pero justo al lado de la cima de la península: el Mulhacén (Granada).

Lugar

Algunos de esos lugares en los que he dormido en los viajes llegan a tener una extraña mezcla de precariedad y lujos. La foto de abajo es el “campamento gitano” que nos dejaron montar en mitad de un resort en El Nido (Filipinas). Dormíamos en tiendas de campaña, sin baño (¡el océano!), pero por las noches nos ponían mesas de madera, bancos, antorchas para iluminar y nos llevaban la cena a la “habitación“.

Lugar

Otras veces los lugares surgen improvisados, como en el Monasterio de Thamanyat en (foto de abajo), donde nos invitaron a quedarnos con los monjes para pasar la noche. Uno es un tío preparado y me monté un hogar con la mosquitera, un aislante auto-inflable, la hamaca, la mochila y un armario :D .

Lugar

O la casa de Atallah en el desierto de Wadi-Rum (Jordania), unas alfombras y un pequeño colchón para dormir bajo uno de los cielos estrellados más bonitos que he visto en mi vida.

Lugar

En el el bar donde trabajaba Ya en Savannakhet no había ni ese pequeño colchón, solo las alfombras. Mi primera noche entre 3 laosianos… curiosamente también la última.

Lugar

En Filipinas el Tanduay es el que hace improvisar los “lugares” para dormir. De esta guisa me encontró Vane en El Nido una mañana y yo convencido de que alguien me debió de sacar de la tienda y llevarme a unos 400 metros del lugar donde debería haber dormido. ¿Ha colado? :/ .

Lugar

Lugar

Los transportes se llegan a transformar en hogares ambulantes. He realizado viajes de más de 30 horas en autobús y casi nunca son buses como los del Open Bus de Vietnam (foto de arriba), los nocturnos son una pasada, parecen asientos de avión de primera. En Tailandia, Argentina, Chile o Perú también he visto está calidad en los transportes por tierra pero suele encarecer bastante el viaje, el Vietnam lo curioso es que era más barato viajar así que en transporte público normal.

El tren es el medio de transporte en el que es más fácil sentirse cómodo, no hay tantas normas absurdas como en los aviones, más espacio que en los buses y no conduces ni tienes que gastar energía. He dormido en todo tipo de trenes y en casi todas sus clases; en el infierno que es pasar una noche en un asiento duro en , en las maravillosas literas de los trenes Tailandeses (foto de abajo), en asientos super cómodos de trenes europeos modernos y silenciosos o en los vagones de metro más apestosos de México DF (fue solo un momento que me quedé frito). Y sin duda me quedo con el tren como medio de transporte en el que dormir.

Relativo a medios de transportes he dormido en infinidad de aeropuertos y estaciones de todo tipo, normalmente suelo montarme algo como lo del Monasterio de Thamanyat pero en versión reducida para que los “seguratas” no me echen.

Lugar

Y luego está el hogar autónomo que siempre va conmigo: la hamaca. Es una de mis más fieles compañeras de viaje y he dormido sobre ella en más lugares de los que podría recordar. Ayuda a abaratar costes, en muchos lugares de América Latina tienen sitios para que pongas tu hamaca y cobrarte menos y en los que no lo tienen del resto del mundo siempre se lo puedes proponer.

Lugar

He puesto la hamaca en terrazas de gente, en mitad de ningún lado, en bares, en restaurantes, en playas de ensueño y de todos los ejemplos de lugares donde he dormido que aparecen en este post casi siempre es el que tiene las vistas más bonitas al despertar.

Y digo casi siempre porque está claro que hay días que te puedes despertar con vistas aún más bonitas y la hamaca no es del todo cómoda como para que una cosa no quite la otra. O viceversa.

Lugar

Pero que tampoco hay que elegir, mejor pensar que hay tiempo para todo… y que a todo se acostumbra uno. ¿No?.

Dejémoslo en que a lo bueno se acostumbra uno rápido ;) .

Cuando cae la tarde en la Shwedagon Paya (Myanmar – Birmania)

Lunes, octubre 7th, 2013

Poco puedo escribir de la Shwedagon Paya que no haya escrito ya en el blog, poco me falta por intentar expresar, ahora me toca hacerla sentir.

Tenía la sensación de que mi deuda con ella por los buenos momentos que he pasado en ese lugar no estaba pagada, la sensación de no haberle dado la importancia que merece al hablar sobre mis viajes, al pensar en ellos. Por alguna razón sus recuerdos se encuentran en una parte de mi hipocampo a la que no consigo acceder por voluntad propia… es ella la que viene de vez en cuando. Y este fin de semana vino. Repasando el material del último viaje largo nos encontramos de nuevo cara a cara y decidí juntar las imágenes, los momentos y sensaciones que capturé allí en esta especie de vídeo-documental de como es una tarde en este templo, aunque la Paya sea mucho más que un simple templo, como cae la noche y la religiosidad, la paz y la armonía se apoderan del complejo hasta llegar a hacerte pensar que no existe nada más en el mundo.

El montaje de sonido lo he realizado en su mayoría con sonido directo grabado in situ para intentar transportar al espectador al momento que yo estaba viviendo y recrear la tranquilidad que se respira. Es un trabajo totalmente distinto a lo que estoy acostumbrado a hacer. Pausado y reflexivo es simplemente una representación de la realidad lo más cercana posible usando para ello la banda sonora de la vida.

Sube los altavoces y disfruta de este espectacular lugar, de sus gentes y de una espiritualidad que todo lo impregna.

Quiero agradecer a  Jesus Paz Muñoz y Malevolo el equipo de audio y cámara para que esto fuese posible.

Beijing día 3/3: El Palacio de Verano, algunos rascacielos y una ración de bichos

Jueves, octubre 3rd, 2013

Palacio

El Palacio de Verano es uno de esos lugares imprescindibles que tiene , comparable con la Ciudad Prohibida en muchos aspectos, tanto arquitectónicos y decorativos a los ojos occidentales como en el tema de la masificación y la inmensidad de los espacios. En no hay nada pequeño excepto los chinos (lo dice un tipo de 1,68).

Aquí no funcionó el truco de usar cualquier carné como si fuese de estudiante e incluso, superando las expectativas, la chica de la taquilla agarró mi carné de estudiante y dijo: ¡Thailand!, con la total seguridad de que me lo había hecho falso en Khao San Road (Bangkok). Tengo que admitir que algo de razón llevaba, por no decir toda. Con lo que nos tocó pagar los 30 yuanes que costaba la entrada sin acceso a salas, la completa eran 60.

Calles

Este complejo fue saqueado y destruido en las sucesivas guerras del opio, de ahí las mezclas arquitectónicas que se encuentran en su interior. Aunque para mi China es ese lugar donde todo parece un restaurante chino menos los restaurantes chinos, por eso yo no encuentro demasiadas diferencias en sus estilos clásicos. Vamos, que todo me parece lo mismo.

Está bonito para pasear, ver la inmensidad de los jardines, de los palacios que hay en su interior, del lago, de los templos… y tirarse un buen rato caminando si es que lo quieres ver entero. Pero a mi a partir de las 3 primeras horas como que dejo de encontrar diferencias. A todo se acostumbra uno.

Arquitectura

Plaza

-¡Que síííí!, que es muy chulo, que no te lo puedes perder…-, pues claro, y hubo momentos de tranquilidad en lugares específicos que disfruté, me quedaron un par de fotos chulas y estuve en otro de esos lugares míticos del imaginario viajero. Hasta me reí cuando los chinos nos hacían posar en sus fotos tantas veces que llegué a pensar que iban a hacerse fotos con turistas en vez de a ver el Palacio. (Abajo Jose en medio entre chinos y la que hace la foto con la diadema no es china aunque lo parece, es Diana :p)

Fotos entre chinos

O me sorprendí con la imagen desde un mirador viendo que hasta dentro de esa inmensa “zona verde” el smog impedía ver nada en la distancia.

Lago

Comimos cerca de allí y nos fuimos en metro a ver otra parte totalmente distinta de Beijing, el distrito financiero, edificios altos, oficinas y centros comerciales: Cháoyáng Sur. Paseamos entre mastodónicas estructuras de hormigón y gente trajeada en contraposición con la vida en el barrio de los hutóngs que era donde estaba nuestro hostal y pudimos disfrutar de las vistas de “el calzón gigante“, el nombre con el que se llama en la ciudad al edificio de la CCTV, la televisión estatal china.

Edificios

Es un edificio de 234 metros de altura con una forma imposible diseñada por Rem Koolhaas y Ole Scheeren. Según cuenta la Lonely Planet en 2009 durante unos fuegos artificiales en una fiesta organizada por la propia CCTV el edificio se incendió y la cadena censuró la noticia a pesar de que se veía a kilómetros de distancia. Una estupidez propia de las dictaduras, ¿verdad?, pues aquí no nos rige un régimen totalitario “socialista” y podría asegurar que en Telemadrid he visto cosas parecidas. Lo dejo ahí.

Edificio CCTV

No tarde ni 2 minutos en pensar la típica frase chorra de “¿como harán para limpiar los cristales?” y de pronto me fijé que lo estaban haciendo. Había 5 personas en lo alto del edificio rapelando de unas cuerdas inmensas (al menos 250 metros) con sus cubos y sus estropajos para dar cera y pulir cera. No se que delito habrían cometido para una tortura de esta índole pero no me gustaría nada estar en su pellejo. Auguro que para 2018 igual no han terminado de limpiar todos los cristales.

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Seguimos paseando por Jianguiomenwai Dajie hasta Silk Street, la calle de la seda, o bueno, un centro comercial enorme con un parking repleto de autobuses de turistas (en su mayoría españoles) en el que comprar productos de todo tipo a unos precios bastante buenos. Ropa, electrónica, suvenirs, juguetes, absurdeces varias o calculadoras que hablan son algunos de los productos que puedes encontrar en este bazar gigante con aire acondicionado donde es posible regatear y comprar completamente en español.

Una vez realizadas todas las compras continuamos hasta Dongcheng para ver la Iglesia de San Jose, tenía ganas de ver un cura chino pero estaba cerrada y terminamos en Wangfujing Snack Street, una calle llena de puestos de comida de todo tipo. Desde cordero, fideos o arroz hasta ciempiés, larvas, arañas, caballitos de mar o tripas de cualquier animal. Ya sabéis el dicho: en China se come todo que corre menos una mesa y todo lo que vuela menos un avión.

Esto no es cosa de costumbres milenarias o tradiciones exóticas, esto lo produjeron las hambrunas provocadas por la Revolución Cultural que hubo a partir de 1966. Provocaron que millones de familias se quitasen los tabús para poder tener algo que llevarse a la boca. Una vez que pasaron las hambrunas se dieron cuenta de que tampoco estaba tan malo y es desde entonces que la gastronomía china ha aumentado en ingredientes (Leído en El Gallo de Hierro de Paul Theroux).

Unos pinchos

A ver si me pasan fotos o vídeos de la experiencia los que se animaron a probar, yo muchos de estos “animales” ya los había comido pero el precio que tenían en ese mercado me pareció demasiado alto (muy para turistas) y no me uní al festín.

Del mercado seguimos caminando de vuelta a casa para cenar algo no sin antes hacer las paradas obligatorias para esos aerobics mutitudinarios que se dan en los parques de China y poder ver un poco del cambio de guardia en Tiananmen. Un día intenso que tuvo recompensa con las habitaciones del Qianmen Hostel. Como no había billetes para el tren nocturno a Pingyao decidimos ir en el rápido y pasar una noche más en Beijing, el problema era encontrar habitaciones para 11 personas de un día para otro en agosto. Hubo suerte con el Qianmen Hostel y aunque se escapaba un poco de presupuesto (127 yuanes por persona) decidimos liarnos la manta a la cabeza aprovechando lo que nos ahorramos del visado de Qatar.

Al día siguiente empezaba el movimiento, la próxima parada en un viaje de ida a Katmandú era la ciudad anciana de Pingyao y su espectacular muralla.

Zaijian Beijing, ¡hasta otra!.

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Tertulias Viajeras Barcelona / Foto de la semana

Domingo, septiembre 29th, 2013

Tertulias Viajeras Barcelona

El jueves pasado tuvo lugar la primera edición de las Tertulias Viajeras en Barcelona. La familia crece en este bonito proyecto que comenzó como una reunión de viajeros para hablar de lo que más nos gusta y disfrutar entre amigos de un par de horas mensuales de sueños e historias increíbles a lo largo y ancho del planeta.

La acogida fue mucho mejor de lo esperado y cerca de 100 personas nos dimos cita en el St. Christopher’s Inn para charlar, en este caso, de viajes de larga duración. La esencia se mantuvo intacta y las aportaciones, las historias, tanto de los ponentes como del público, la participación y la calidad de las mismas fueron “inconmensurables” (me encanta ese palabro), como en cada edición de las Tertulias.

Esperemos que la familia siga creciendo, algo de lo que no me cabe duda, y que las Tertulias Viajeras lleguen a cualquier lugar donde haya alguien dispuesto a charlar de viajes. Por ahora seguiremos en Madrid y con una cita mensual en cada ciudad pero las puertas están cada vez están más abiertas, no nos reservamos el derecho de admisión y además aquí… cabemos tod@s.

Quiero dar las gracias a los ponentes y al público que son parte fundamental para que las Tertulias funcionen, está claro que sin todos vosotros no seríamos nada. Está claro que las Tertulias sois vosotros.

¿Nos vemos en las siguientes?

(*) Ya está abierta la inscripción para la siguiente edición en Madrid, será el 15 de Octubre a las 19.30 y el título lo dice todo:  Viajes con sabor, los mejores destinos gastronómicos.

Beijing día 2/3: La sección Secreta de la Gran Muralla (China)

Viernes, septiembre 27th, 2013

Great Wall / La Gran Muralla

El título del post no es por tirarme el rollo con que llegamos a ninguna parte secreta e inexplorada de la , es mayormente porque el tour que nos llevó a ella se llama así: Ancient-Secret Wall Tour.

No teníamos muy claro que hacer con la Muralla, hay un montón de opciones tanto a nivel “como ir” como opciones para el “donde ir“. Hay partes más turísticas, otras menos, hay partes restauradas, hay partes que se mantienen tal y como las construyeron hace más de 2.000 años… vamos, una oferta inacabable.
La opción que iba ganando era Simatai y tal vez el paseo a o desde Jinshanling, hacerlo por nuestra cuenta en transporte público y comer unos sángüiches que nos llevásemos, vamos, la opción barata. Hasta que preguntando una cosa en la recepción de Leo Hostel vi el cartel de un tour y se lo propuse al grupo. No sonaba mal, prometían un tour sin tiendas, sin vendedores y sin masificaciones a una parte “secreta” y con tramos no restaurados de la Muralla. El autobús nos recogía a la salida del hutong y nos dejaba a la vuelta e incluía el transporte, comida, entradas o “impuestos revolucionarios” y un guía con el que empezar el recorrido y que contaba las cosas básicas, todo por 240 yuanes (28 euros) después de un poco de regateo. A la manada le pareció bien por mayoría absoluta y como moverse en un grupo de 11 en transporte público en una ciudad como no es algo, digamos, sencillo… acabamos reservando el tour a una parte “secreta” de la Gran Muralla sin tener muy claro lo que nos encontraríamos en realidad.

Great Wall / La Gran Muralla

Y lo que nos encontramos, además del atascazo habitual para salir de Beijing, fue lo que nos prometieron (con la apreciación de la subjetividad del termino “secreta” a esta parte de la Muralla).

Nada más llegar al parking ya nos sorprendió verlo vacío y mirando las torres en lontananza no se apreciaba casi la presencia de otras personas. Esto es un factor muy determinante en el país más poblado del mundo. Ya he comentado en anteriores post que la masificación es una constante en China y disfrutar de un lugar sin cientos de personas a tu alrededor proporciona una sensación de felicidad que se agradece de manera que solo puede imaginar quien lo ha sufrido.

El guía nos explicó unas cuantas cosas básicas que ya están en wikipedia o en cualquier guía de viaje, nos confirmó que no se puede ver desde el espacio (siento derribar el mito), que no es totalmente continua sino que los 6.000 km que la forman son la unión de partes construidas con barreras naturales como montañas o ríos y que justo la torre en la que empezábamos fue desde la que se empezó a construir la Muralla en la parte china, que las del otro lado estaban en la parte mongola. Así mola más.

Great Wall / La Gran Muralla

Quedamos con el guía un par de horas más tarde “en la puerta“, nos hicieron prometer que no abandonaríamos el camino de baldosas amarillas y nos soltaron para descubrir por nuestra cuenta esta nueva maravilla del mundo moderno que además es Patrimonio de la Humanidad.

Tengo que decir que fue una de las mejores experiencias que tuve en China. La Muralla es espectacular, una obra verdaderamente increíble que ni te planteas el tiempo que pudo llevar construirla y además no había mucha más gente que nosotros. Nos pusimos a caminar y después de un par de torres y un par de cuestas decidimos parar para hacer unas fotos y unos vuelos en un sito con unas vistas espectaculares y de allí nos movimos poco más.

Great Wall / La Gran Muralla

Great Wall / La Gran Muralla

Estuvimos haciendo fotos de todo tipo en un rato de lo más divertido, posando para las fotos de los 4 chinos que pasaron, charlando, riendo y disfrutando del paisaje y la tranquilidad que se respiraba.

A la hora estipulada estábamos todos en la “puerta” y nos llevaron al restaurante donde nos sirvieron una comida algo básica y de ahí directos de nuevo al atasco de Beijing. La tarde la pasamos entregados haciendo “nuestras labores” y por la noche cenamos en un hutong cercano. Nos comimos una especie de barbacoa china y celebramos el cumpleaños de Alba (que fue el día antes pero se nos pasó un poco :/ ).

Great Wall / La Gran Muralla

A pesar de no ser demasiado partidario de hacer tours disfruté con este de uno de esos lugares que más llevaba mitificados de casa. Era el mayor aliciente en Beijing, por suerte me pareció mejor aún que la idea preconcebida que tenía y acabó quedando como uno de los recuerdos más especiales de este viaje. Aunque bien es cierto que no ha tenido pocos.

Great Wall / La Gran Muralla
Foto de equipo en la muralla con la bandera de Paso del Noroeste.

La parte a la que nos llevaron no acabo de tener claro cual es, según los carteles se llama Badaling Ancient Great Wall Scenic Area pero no tiene nada que ver con la famosa y masificada parte de Badaling. Al parecer se encuentra a 10 km al suroeste de este punto, pero no puedo dar muchos más datos para hacerlo sin tours porque me fijé y no tenía pinta de llegar mucho transporte público hasta allí..

>>Todas las fotos de China en Flickr<<