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Balut, es más divertido en Filipinas

Jueves, abril 11th, 2013

Balot

El balut (balot en tagalo) es un huevo de pato fecundado al que se ha dejado que se desarrolle el embrión antes de cocinarlo. Se come cocido o hervido al vapor y es bastante común en y algunas partes del sudeste asiático. Yo lo había visto pero no lo había probado hasta que llegué a Cebu.

Me alojé en el Kukuk´s Nest, no es que fuese barato, 400 pesos (7,5 €) en dormitorio de 5 camas, pero me convenció la decoración y el ambiente, tenía una terraza completamente forrada de fotos de Lomografía y la chica de la recepción me explicó que los hijos de los dueños eran artistas (fotógrafo y pintora). Creo que acerté con el lugar porque cuando me levanté de la siesta la zona común y el restaurante estaban a rebosar. En una mesa había un grupo de chavales filipinos charlando animadamente, me senté a su lado y al ratito me ofrecieron un trago de cerveza, es más, me obligaron a tomarlo. Resultó ser una reunión del Cebu Shooters Guild, un grupo de fotógrafos y aficionados a la fotografía de Cebu que hacen quedadas para hablar de fotografía, realizan photowalks y cosas por el estilo… La conversación fue interesantísima, no solo en lo que a foto se refiere, fue una pasada conocer de primera mano y recién llegado las costumbres, rituales y clichés de los cebuanos.
En un momento dado por la zona del patio apareció un tipo con una bici y una cesta sobre ella en la que tenía algo que ofrecía a la gente, los Cebu Shooters empezaron a gesticular y hablar en tagalo como tramando algo, Hendrix me preguntó si había probado el balut, le dije que no e instantáneamente estallaron en risas, ahí entendí que había llegado mi hora de hacerlo. Fuimos hacia el tipo, pidió 2 huevos y me explicó como se come. Primero se hace un agujero en la cáscara y se bebe el “caldito” que hay en el interior entre la cáscara y el “polluelo“. Sabe como a consomé, me gustó bastante. Lo siguiente es abrir la cáscara del todo y meter el interior en la boca de un tirón. La sensación es rara pero sabe como a huevo cocido con pollo así todo mezclado. No me gustó demasiado pero tampoco me disgustó y la parte menos sabrosa, un cartílago blanco, justo cuando me empezaba a pelear con ella me dijo que eso no se comía y lo escupí. Un buen trago de birra y prueba superada.
De una de las mesas de detrás nuestro salió una voz que decía: “Fuck dude, you’ve eaten the egg like a boss“, un británico, claro, y todo el mundo empezó a reírse a carcajadas. Y si, como un jefe me lo comí, por suerte no soy asqueroso para estas cosas y si alguien se lo come a la vez que yo menos aún. Pienso que la mayoría de las veces son tabús culturales y tradicionales lo que nos impide ver estas comidas en perspectiva. En Filipinas estos huevos empiezan a ser una delicatessen que se sirve en los mejores restaurantes.

Más tarde me explicaron que los hay de distinta “añada“, o “semanada” mejor dicho. El que nos comimos era de 2 semanas, y teniendo en cuenta que el tiempo de gestación de un pato son 4 semanas podemos decir que me comí “medio patito“. Yo solo noté cartílago, en los de 3 semanas ya están practicamente formados el pico y las patas, supongo que la sensación en la boca será algo distinta. El precio fue de algo menos de un euro por los 2 huevos y dio para unas buenas risas, yo siempre digo “donde fueres haz lo que vieres” y en Filipinas no podía dejar de probar el balut… y menos estando obligado.

La foto es de Hendrix (Blue Pax), me la mandó editada con el texto porque es el claim de Turismo de Filipinas para promocionar el país, todo “es más divertido en Filipinas“, y comer balut también.

Volví a Cebu un par de veces más pero no tuve la suerte de volver a encontrarme con todo el grupo de los Cebu Shooters, una de las veces pude quedar a tomar unas cervezas con Mark, pero el resto no podía pasar ese día. Malapascua me robó mucho tiempo y me quede con las ganas de aceptar el ofrecimiento que me hicieron para recorrer Cebu durante un día haciendo fotos con ellos.  Quizá lo hagamos algún día.

Por último, os dejo el enlace aun vídeo del señor Blai que también probó el balut en su paso por Filipinas, lo mejor del vídeo… sus caras, sin lugar a dudas: Probando el huevo “balut” en Filipinas.

***

Quiero decir que últimamente el blog parece un poco caótico, vamos, que salto bastante más en el tiempo de lo que estaba acostumbrado a hacer, pero es que del el viaje de Asia ya casi lo he contado todo, me faltan un par de post sobre Palestina y las cosas, como esto del balut, que se me hayan quedado en el tintero, y hay que pasar página. A partir de ahora iré intercalando cosas sueltas de este viaje con el final de la vuelta al mundo (que no terminé nunca de contar) y los viajecitos que vaya haciendo hasta que me vuelva a picar el gusanillo de otro gran viaje.

Manila: Contrastes y sin ellos (Filipinas)

Martes, julio 10th, 2012

Manila, una ciudad diferente en Asia. A hay que mirarla desde arriba, con arrogancia, si la miras desde abajo te come, se apodera de tus miedos y los hace crecer a su antojo.

Por eso este vídeo es desde las alturas, desde la perspectiva de la distancia… la que marca Manila.

Es una ciudad que permite acercarse y vivirla, pero hace falta tiempo, si solo estás de paso se convierte en un conjunto de imágenes confusas, incluso difusas, imágenes de contrastes que a veces no existen, porque al fin y al cabo por muy distinta que parezca cada pocos segundos, siempre es ella, siempre es Manila.

(*) Esta es la última píldora de , por ahora. Una visión diferente de una ciudad con miles de perspectivas, esto es solo una de ellas.

Manila, una ciudad de 12 millones de contrastes (Filipinas)

Jueves, junio 28th, 2012

Manila

tiene tantos contrastes como almas recorren sus calles. Con sus casi 12 millones de habitantes Manila es una ciudad y son muchas. Manila es Intramuros y Malate, pero también Makati o Quezon City, es Pasay y Quiapo… y cada una es un mundo comparada con la otra.

Caminar por el Roxas Boulevard al atardecer transporta por momentos a La Habana y su Malecón. Visualmente podía llegar a ser confuso, en una primera impresión las caras, los gestos, las vestimentas… se acercan más a las de cualquier capital latinoamericana que a una asiática; los guardias de seguridad armados, los “niños del pegamento”, el tráfico caótico , los jeppneys, la contaminación, las iglesias… A medida que la conoces más descubres que todo ello se debe a la mezcla de colonización que sufrió el país, primero la española, que aportó parte del lenguaje, el carácter latino, los olores de la gastronomía, las iglesias, y luego la estadounidense, que aportó las armas, la prostitución, las bandas callejeras, el hip hop…
Pero como digo, esto son solo primeras impresiones, es fácil darse cuenta pronto que ni la colonización española fue tan buena, ni la estadounidense tan mala. Ambas dejaron un gran poso en Las del que se nutre la mayor parte de su cultura y tradiciones, su estilo de vida y sus anhelos. Y es Manila donde se amplifican los extremos y puedes ver ese choque y sentirlo como un golpe en tu pecho.

Malate

La que fue “La perla de oriente” durante el Imperio Español ha perdido gran parte de su esplendor, aquella belleza a quedado recluida a los Intramuros. La antigua ciudad amurallada que aún mantiene el aspecto colonial de aquellos tiempos. Intramuros es salir un poco del caos de Manila para aterrizar en un pueblecito. A pesar de ser el destino turístico de la capital por excelencia sorprende ver las miradas de interés que aún suscita el occidental a los lugareños.

Intramuros

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La mayoría de los viajeros que conocí en Filipinas no ha pisado Manila o han pasado por ella de puntillas, no les culpo, no es fácil ni bonita. Yo pasé cerca de 10 días allí y vi bastantes de sus facetas, me gustan los lugares sórdidos y esta ciudad podría tomar como propio ese adjetivo.
Tuve la suerte de llegar a casa de Roberto (amigo/hermano de Hortaleza) y poder usarla como campo base en mi aventura filipina.

Malate

Estuve en el barrio de Malate, cerca del “Malecón”, de Intramuros y no muy lejos del aeropuerto, es el barrio mochilero de la ciudad, con bastantes guesthouses, restaurantes, locales nocturnos, “locales nocturnos”, karaokes, “karaokes” y todo eso que tiene Manila y que siempre está lleno de “chicas sonrientes”. Aunque yo tuve casa durante todo el tiempo la referencia para alojamiento la tengo desde hace años y es el Friendly’s Guesthouse en Adriático St. Es bastante básico pero de los mejores ambientes de la ciudad en relación calidad/precio.

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Mi entrada en Manila fue un 26 de Diciembre, llegué a las 20.00 h al aeropuerto de Clark y tras recoger las maletas y pasar el control migratorio me quedaban cerca de 3 horas de autobús para entrar en la ciudad. Fueron 450 pesos hasta la terminal de Pasay y de ahí un taxi hasta Malate. Piqué la primera con lo de que el precio es negociado y no con taxímetro y pagué 150 pesos. A partir de ahí siempre con taxímetro.
No hay muchas más opciones, es el aeropuerto de las low cost y a la larga no acaba de salir tan barato, si llegas más tarde que el último bus tienes que tomar un taxi o pasar la noche en Los Ángeles, una “ciudad” creada al rededor de una base aérea estadounidense y que no tardó demasiado en convertirse en prostíbulo. Hay más de 10.000 prostitutas en esa ciudad, es la Pattaya filipina pero en grande y sin playa.

Intramuros

Llegué para pasar Noche Vieja junto a Pablo y Flapy en algún lugar no muy lejano a la capital, teníamos pocos días, Pablo continuaba su viaje Illustration around the world y Flapy volvía a Guangzhou, donde vive. Pasamos un par de días y noches algo crápulas por la ciudad, visitamos Intramuros, salimos por Makati y Malate donde aprovechamos para ver como es una noche de miércoles cualquiera (son Lady´s Night, las chicas beben gratis) y marchamos para Puerto Galera, donde entramos al 2012 entre koreanos y koreanas. Pero esta historia la contó mejor David en estos 2 post:

Nochevieja en White Beach y Puerto Galera (Filipinas)

Y la ilustró Pablo a su manera: Happy new year from White beach

Con la resaca aún encima volvimos a Manila para seguir crapuleando hasta que nos despedimos y yo me quedé unos días más antes de salir para Malapascua.

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Manila

Manila es una ciudad distinta al resto del sudeste asiático, la idea generalizada es que es peligrosa, a mi no me lo pareció. En nuestras inconscientes incursiones nocturnas no tuvimos el más mínimo problema… bueno, un Iphone perdido, pero igual decidió marcharse él, y luego la historia dio bastante juego, jeje, pero no voy a seguir metiendo el dedo en la llaga.
Yo paseé sin problemas tanto con cámara como sin ella, montamos en metro en hora punta (donde hay que andar con mil ojos), en jeepney y cualquier transporte posible e imaginable, a todas las horas del día y de la noche y no vi nada fuera de lo común. Tal vez haya que andar un poco más alerta y si es cierto que la “imagen” que da no es como la de otras ciudades del sudeste asiático.
Choca ver la cantidad de gente durmiendo en la calle, tanta prostitución, tanta pobreza delante de tus ojos, sin esconderse o ser escondida, pero es que esto es Asia.

Intramuros

Pablo y Flapy en un callejón de Manila.

La pobreza y la miseria no se alían con la violencia y la desesperación como en otras partes del mundo, por eso la “convivencia” se mantiene. Lo ostentoso crece en mitad de lo decrépito sin que este bofetón a la ética y los principios llegue a hacer daño a los agredidos. En ocasiones es la victoria de la resignación, en otras el respeto como valor fundamental e intrínseco a la persona.
Esto provoca que la misma ciudad tenga zonas como la barriada de Tondo y otras repletas de centros comerciales gigantes (Makati o Bonifacio High Street) donde la realidad parece otra.

Manila es una ciudad distinta, acogedora a su forma, dura y oscura, que puede estar triste y feliz al mismo tiempo sin que nadie sea capaz de entenderlo. Manila son 24 horas al día de emociones, de imágenes que pueden ser tan brutales como tiernas y que te golpean sin fuerza, sin mas intención que hacerte despertar del sueño de lo cotidiano. -Este no es tu mundo, es el nuestro-, te grita con furia cada nueva visión, como la del niño que sale desnudo de unos cartones y corretea entre los coches y la contaminación, una imagen que te encoge el corazón hasta que el chaval llega a una toma de agua de bomberos, la abre y con una sonrisa que no le cabe en la boca empieza a bañarse y chapotear mientras llama a su madre.
-Este no es tu mundo, es el nuestro, si no te gusta no lo mires, pero no te olvides que existimos-, así dicen ellos, ahí están, a pesar de que muchos no quieran verlos. Así debe decir Manila, que también es Filipinas: -si no te gusta no me mires, pero no te olvides de que existo-.

Aunque sea una ciudad oscura también tiene su luz:

Luz

Luz

Incluso en la imagen de un montón de niños ayudando a un taxi se que estropeó y al que no cobraron más que una sonrisa. Una imagen en blanco y negro con mucho color, así es Manila:

Manila

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En el norte de Palawan vi montañas flotando sobre agua azul turquesa (El Nido – Filipinas)

Miércoles, junio 27th, 2012

Hay pocos lugares en el mundo en los que un atardecer sea capaz de enmudecer a un grupo de 12 personas durante casi una hora, que te hagan sentir especial por el mero hecho de estar allí y que una vez lo has abandonado pasen a un plano atemporal y ageográfico en el que la mente impedirá por siempre que los recuerdos sean modificados si no es para mejorar lo que allí viviste. Un curioso juego en él que la memoria se alía con la imaginación para magnificar lo que ya de por si fue magnífico.

En el norte de la Isla de la belleza de unos paisajes increíbles escoltan y protegen un pequeño y surrealista pueblo de 30.000 habitantes. Tras 7 horas de una tortuosa carretera desde Puerto Princesa aparece como por arte de magia al final de un precioso valle acariciado por un mar que no parece real.

Es El Nido, el lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

Paisajes

Pero creo que la memoria está volviendo a jugar conmigo porque aunque el emplazamiento del pueblo es espectacular, el pueblo en si no me gustó mucho. El Nido es una puerta a lo que lo rodea.

El pueblo es raro, relativamente turístico y claramente orientado al extranjero. La comida no es barata a pesar de la amplia oferta, al igual que los alojamientos. La electricidad desaparece de 7 am hasta las 5 de la tarde y no tiene cajeros automáticos o bancos, pero puedes retirar dinero como si fuese una compra (con su correspondiente comisión) en el Art Café. Las playas del pueblo no son gran cosa, merece la pena salir un poco a Corong Corong, o llegar hasta la espectacular Las Cabanas.

¿Donde está entonces lo maravilloso?, os preguntareis, y la respuesta es: primero en el archipiélago de Bacuit.

Justo en frente del pueblo, a menos de una hora en bote hay islas con playas increíbles, espectaculares lagos y lagunas de imposibles accesos, un snorkel como pocos en el mundo, aguas cristalinas, paisajes sacados de algún sueño… para mi fue como haber podido disfrutar de los paisajes del sur de Tailandia o la belleza de Halong Bay pero hace 10 años. Con una afluencia mucho menor de turistas y muy poco contaminado, tanto visualmente como espiritualmente.

Cuando llegamos a El Nido nos alojamos en Giecel Pension, el precio medio es de unos 1000 pesos por la habitación triple, aunque hicimos unos cuantos “tetris” para acomodarnos los 8 que íbamos, más otras 4 personas que se quedaron en Corong Corong. Y aprovechando que eran las fiestas del pueblo crapuleamos unos días (noches) por allí. En la “verbena”, en los puestecillos de comida que pusieron para las celebraciones, en el Ricson Bar con su música en directo y las entrañables covers que se tocaban… ¡Al fin conseguí escuchar algo de música decente en !.

Y con Roma, una de las encargadas de Giecel Pensión, nos fuimos al que visita las islas de Bacuit. Como éramos suficientes alquilamos un barco solo para nosotros y un “tour” a medida. De los 4 que ofrecen: A, B, C y D, todo el mundo nos recomendó el A y el C. Y esos hicimos, en 2 días, pasando la noche en alguna de las playas del archipiélago. El coste fue de 1800 pesos por persona  (unos 33 €) e incluía la comida para 2 días, las tiendas de campaña, el agua, el alquiler del barco y las entradas o tasas del parque. Fue a nuestro ritmo y nosotros decidíamos en todo momento donde comer, cuanto parar en cada sitio e incluso donde dormir.

En esta parte la memoria no puede darse el placer de seguir jugando conmigo. Tengo fotos que demuestran que aquello es imposible de magnificar (más).

Paisajes

Big Lagoon

Small Lagoon

En la banka

Hiden Beach

Big Lagoon

Paisajes

En la banka

Big Lagoon

Paisajes

El primer día visitamos Small Lagoon, Big Lagoon, Simizu Island (donde comimos) y 7 Comando, el lugar donde los 12 enmudecimos cerca de una hora para disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. Hay momentos que pasan para siempre al baúl de lo imborrable y este es uno de los “muchos” que guardé durante los cerca de 15 días que estuve en el norte de Palawan.

Atardecer

Atardecer

Por último, después de cenar nos dirigimos a Ipil 2 Island para plantar el campamento gitano y después de un poco de Filipino Style irnos a descansar para el siguiente día.

No voy a describir los lugares porque las fotos hablan por si mismas y creo que es mejor sorprenderse con cada uno sin tener claro donde estás llegando.

El segundo día hicimos Hiden Beach, Secret Beach, Mineloc y Helicopter Island. Yo estaba agotado, creo que mis ojos se saturaron ante tanta belleza y tan de golpe.

Este tour es uno de los mejores recuerdos que tengo de Filipinas y de este viaje, las sesiones de Freediving, las conversaciones en las playas o en el barco, las risas, los ratos jugando con los juegos de Vane.

Juegos

Pero estoy seguro que uno de los factores decisivos para que aquellos momentos permanezcan para siempre en mi memoria fueron: Vane, Nico, Anna, Fernando, Carolina, Juanjo, Antonette, Cristina, Leti, Erika, Elena y Roma, el grupo con el que disfruté de los días (y por supuesto, las noches) en El Nido. El grupúsculo mayoritario (7) ya habíamos convivido unos meses en Malapascua y volvimos a juntarnos aquí.

Campamento

Cuando volvimos del Tour decidimos buscar alojamiento en alguna playa mejor y salir del pueblo. Nos fuimos a Las Cabanas, más al oeste de Corong Corong. Los precios allí eran prohibitivos, no había guesthouses, solo resorts, y después de casi una hora de negociación en el Orange Pearl Resort accedieron a ponernos unas tiendas de campaña en mitad del resort. Fueron 1500 pesos al día por 4 tiendas para 7 “personas. Volvimos a montar el campamento gitano y a pesar de no tener baño o ducha (cubos de agua) cada día cuando nos levantábamos lo primero que veíamos era una playa espectacular de aguas transparentes con montañas de piedra flotando sobre ellas. Todos aceptamos encantados.

Orange Pearl

Camareras

Fue bastante divertido, el resto de clientes alucinaban con nosotros pero montamos un chiringuito de lo más acogedor. Teníamos hamacas, mesas, sillas, las tiendas de campaña, antorchas para iluminar la zona por la noche, musiquita… hubiésemos sido la envidia de los vecinos si no fuese porque las noches regadas en Tanduay y acompañadas por Hendrix y New Order no debieron conciliar el sueño demasiado bien.

Atardecer

Y supongo que a quien se va a ese resort para no estar rodeado de la panda de “jipis” que pueblan El Nido no le haría demasiada gracia encontrarse un campamentooo “jipi” montado en mitad del resort.
Estuvimos cerca de 5 días, el problema era el tema comida, el pueblo estaba lejos y a pesar de que nos hacían un 10% en el restaurante del Orange Pearl, y de que la comida era deliciosa, se escapaba un poco de nuestro presupuesto.
Por ello volvimos a El Nido, pero para seguir rolando. Alquilamos una furgoneta con conductor por 3.500 pesos para 11 personas (6 € por persona) e hicimos otro de los tours que recorren la zona. Primero visitamos las Kalit-Kalit Falls, unas cascadas de agua a las que se llega después de un pequeño y bonito trek por la jungla.

Cascada

Y la espectacular Nacpan Beach. En la que llegamos a plantearnos comprar unos terrenos. Una playa casi virgen con aguas azules y un solo chiringuito para comer llamado: Food Here (Comida aquí).

Nacpam Beach

Están empezando a desarrollarla para el turismo y ya la llaman: “Little Boracay”. Supongo que en unos años estará plagada de turistas y bungalows pero ahora es uno de esos lugares que hay que ver y disfrutar.

Nacpam Beach

Pasamos el resto del día allí pegados y volvimos a El Nido para empezar a separarnos. Cada uno continuaba su camino aunque algunos de estos caminos se han ido cruzando.
Yo marché de vuelta a , y algo más tarde pasé Songkram en Tailandia con Vane y Nico, y estos días en Koh Tao me he reencontrado con Anna, que ayer marchó para España a la temporada de verano con su centro JellyFish Divers (todo el que quiera bucear o hacer cursos en la Costa Brava este verano que escriba de mi parte), y con Juanjo y Antonette tal vez me junte de nuevo en Agosto en Filipinas… que sigo sin tener claro para donde tirar pero cada vez tengo más claro lo mucho que me gustó este país. Por eso me planteo volver de nuevo, porque lugares y sensaciones como las que tuve en Palawan hace tiempo que no los encontraba viajando.

Es difícil contar con palabras lo que sentí en esas 2 semanas, solo uno sabe lo que lleva dentro, y no es hasta que pasa cierto tiempo que consigues descifrar ese puzzle que forman los recuerdos mezclados con los sentimientos. Cuando pones la última pieza ves el conjunto y disfrutas de la imagen creada a base de pequeños detalles indescifrables por si mismos.
Me falta el post de para terminar mi puzzle de Filipinas, un puzzle de más de 3 meses de slow travel en los que no visité más de 5 lugares… ¡pero que lugares!.

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El Río Subterráneo de Puerto Princesa está en Sabang (Palawan – Filipinas)

Miércoles, junio 20th, 2012

Entrada

Los 2 meses y pico que pasé en parado debieron anular una parte de mis habilidades viajeras porque cuando salí de allí, en menos de 2 días en Cebu, perdí un vuelo a Legazpi y el alojamiento en Donsol para ver el tiburón ballena y para rematar perdí 2 veces seguidas y por 5 minutos cada vez el ferry para ir a Bohol. Con un enfado monumental conmigo mismo y luchando contra Cebu para salir de allí tiré por el camino fácil y compré un vuelo a Puerto Princesa (), donde ya estaban Nico, Vanesa, Cristina y Leti (parte del Malapascua Team).
Conseguí llegar a la primera, por suerte, porque si llego a perder este también pensaba retirarme llorando y volver a España.

A Palawan fuimos buscando los paisajes de El Nido y lo que encontrásemos por el camino. Lo primero que encontramos fue El Río Subterráneo de Puerto Princesa, que en realidad está a unos 50 kilómetros de allí, en Sabang para ser exactos. En 2011 fue reconocido como una de las nuevas 7 maravillas de la naturaleza, ahora hay 7 maravillas de “unmontóndecosas”, una garantía para atraer turistas y coleccionistas de maravillas, y esta es la razón por la que cada día se terminan las plazas disponibles para visitarlo. Está realmente concurrido pero sobre todo lo que más tiene es turismo local.
Los “tours” que te venden desde Puerto Princesa cuestan 1500 pesos (algo menos de 30€) e incluyen el desplazamiento hasta allí, las entradas y el barco que te lleva al lugar. Nos pareció algo caro e intentamos montárnoslo por nuestra cuenta.
Las otras opciones eran ir a Sabang y pasar noche allí, tal vez hubiese sido una buena idea pero luego sale algo más caro llegar hasta El Nido y no sabíamos como era Sabang, o conseguir las entradas por nuestra cuenta y luego llegar hasta allí en autobuses locales, el problema es que los horarios de vuelta limitaban un poco el día. Lo que terminamos haciendo es buscar un transporte que no nos limitase y fuese barato: alquilamos unas motos.

Al final gracias a la capacidad sobrehumana de Nico para desenvolverse en temas burocráticos, a que le echamos mucho morro y a un par de sonrisas en el momento adecuado conseguimos las entradas para el Río Subterráneo para el día siguiente (250 pesos + 40 de tasa medioambiental), alquilamos una moto (250 pesos al día y fuimos 2 por moto) y luego una vez allí solo tuvimos que pagar el barco hasta la entrada (700 pesos hasta 6 personas + 12 pesos de tasas). Si vas con tiempo te puedes ahorrar el precio del barco haciendo un trekking que te lleva desde Sabang hasta la entrada del río, por lo que escuche es un camino entre la jungla bastante bonito.
Total, nos salió a cada uno por menos de 650 pesos contando la gasolina de la moto (poco más de 10 €) y disfrutamos bastante de la posibilidad que da la moto para parar donde se te antoje y no tener que estar sujeto a los horarios del transporte o que te toque un grupo majo en el “” .

Esa mañana nos levantamos temprano, pillamos las motos, desayunamos y, por suerte, no hicimos caso a las estimaciones que nos dieron respecto al tiempo que necesitaríamos para llegar a Sabang. Por mucho que digan que son 30 minutos o una hora el estado de la carretera dilata bastante estos tiempos. Es difícil tardar menos de 2 horas. Nosotros teníamos la entrada para antes de las 10:30 am y menos mal que salimos a eso de las 08:30, porque llegamos justito, justito.

Empezando

La playa

Dejamos las motos tomamos el barco, nos inscribimos en todos los lugares donde había que inscribirse, nos vistieron de albañiles:

Vestido de albañil

Y nos metieron en el río:

Entrando al río

En el río

En el río

Entrada

Entrada

Este río tiene la reputación de ser el río subterráneo navegable más largo del mundo, son 8,2 kilómetros de los que 4,3 km son fácilmente navegables. Esta es la parte que puede verse, a partir de ahí el río se estrecha y no permiten la entrada más allá de este punto.
El paseo es a oscuras, con un foco “direccionable” en la parte delantera de la barca y el “gondolero” te va encontrando “parecidos razonables” entre las formaciones rocosas y el mundo real.
Si tengo que ser sincero a mi no me pareció gran cosa, es bonito de ver, entretenido y me alegro de haber ido porque el camino en la moto realmente mereció la pena peeeero… si hubiese estado algo más justo de tiempo no creo que me me remordiese la conciencia no haberlo visto.

Underground River...

Comimos en Sabang al salir del río y “cuando paró de llover” iniciamos un lento camino de vuelta parando allí donde nos apetecía para hacer fotos y disfrutar del paisaje.

Paisajes

Paisajes

También tuvimos que realizar alguna que otra “parada en boxes” por culpa de la lluvia, menos mal que siempre hay un billar para amenizar los chaparrones.

En el billar

Marea baja

Y a última hora de la tarde llegamos a Puerto Princesa. Nos estábamos alojando en VIM Pension, una pequeña pensión local de lo más agradable. Son 300 pesos por la habitación doble con baño compartido y WI-FI, y está bastante cerca de IMAS, un restaurante vegetariano que merece la pena visitar, el tempe que hacen allí está espectacular.

De Puerto Princesa poco más puedo decir, el Reggae Bar, algún karaoke, el “casino”, jamón, orujo de hierbas y patxarán (gracias a Ana y Carolina!!)… me gustó la “ciudad” aunque no tiene demasiado que hacer, eso si los “puertoprinceños” me parecieron gente muy maja.

Un dato en Puerto Princesa. Los trayectos dentro de la ciudad en los “motohuevos” cuestan 20 pesos, y este es también el precio desde al aeropuerto hasta cualquier punto. Llegan a pedir 200 pesos cuando llegas pero es fácil bajar hasta 50. De la ciudad al aeropuerto conseguí pagar 30 pesos, casi lo que vale.

Y de Puerto Princesa salimos para El Nido: un lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

IDC (Instructor Development Course) en Español

Lunes, mayo 28th, 2012

Antes del Examen

es el curso Padi para hacerse instructor de buceo, yo no he llegado a tanto (por ahora), solo soy un simple DiveMaster, pero quiero dedicar este post a una de las razones por las que pude estar casi un mes sin escribir, una de las razones de haberme enamorado del submarinismo un poco más, una de las razones por las que Malaspascua se convirtió en un lugar especial en mi vida… y esa razón es: el IDC que coincidió con mi estancia allí.

Pero debo empezar contando que yo llegué a , en , un país en el que uno de los 2 idiomas oficiales es el Inglés (el otro es Tagalo), dispuesto a perfeccionar mi dominio del primero, por usabilidad principalmente… y contaros también que cuando me preguntaron en el Centro de Buceo en que idioma quería las clases y el material para los cursos que venía a hacer (Rescue, el EFR y el DiveMaster) por supuesto respondí: “In English“, y que, además, tenía entendido que no era un país donde se prodigase el turismo Español.

Una vez allí la realidad distó bastante de la idea que yo tenía a priori. En Exotic (el centro en el que realicé mis cursos) estaba a punto de empezar un IDC impartido en por el equipo de The GoPro Family (Angel, Jo y Nico-Nico) a un grupo de 8 “personas“, por llamarles de alguna manera: Aitor, Carmen, Elena, Irati, Jose, Leti, Manuel, y Vanesa, con la ayuda de un IDC Staff de lo más profesional: Juanjo y Nico.

Total que al final el único inglés que practiqué fue con los habitantes de Malapascua, las clases con Jo o Mimmi (2 de mis instructoras), algunos dives que hice guiando en inglés y las conversaciones con una de mis compañeras en el DMT, Flour, de nacionalidad inglesa, porque con el resto del grupo, incluyendo a mi “buddy” y compañera de fatigas en estos meses (Cristina), el lenguaje en el que nos comunicábamos durante casi todo tiempo era el castellano… o bueno, algunas veces el “andalú“, pisha.

Celebrando el IDC

Tuve la suerte de poder asistir a una gran cantidad de “actos“, clases, skills y parte de la formación para ser instructor, para ejercer como alumno y que demostrasen sus habilidades conmigo o para grabar vídeos y fotos del curso, esto me permitió aprender muchísimo sobre el mundo subacuático, sobre la vida en el buceo (casi todos tenian una dilatada experiencia en este sector),  y sobre la vida en Asia.
Tuve la suerte de comprobar en persona como es un IDC impartido por The GoPro Family y me gustó bastante. Había escuchado que los 15 días de curso son un infierno de estrés y nervios para casi todo el mundo, pero en este caso Angel, Jo y Nico-Nico consiguieron un ritmo relajado que permitió a l@s aspirantes disfrutar y no solo sufrir. Hicieron fundives, estudiaron, practicaron y creo que se divirtieron bastante en uno de los pasos más importantes que tiene que dar todo aquél que pretenda ganarse la vida con el submarinismo (supongo que tarde o temprano me llegará el momento de dar ese paso).
Pero la mayor suerte la tuve en poder disfrutar “de ell@s” durante esos meses. Un grupo increíble en conjunto y por separado, en el que cada un@ de ell@s vale su peso en oro. Dos meses después de “separarnos” seguimos en continuo contacto, y entrecomillo separarnos porque la mayoría nos hemos seguido viendo en el camino.
En Malapascua surgieron verdaderas amistades y momentos que quedarán para siempre en mi memoria, gracias a ell@s y muchos otros españoles o hispanohablantes que pasaron por allí e hicieron de esos meses los mejores de este viaje. Seguramente me olvide de algunos, y lo siento, pero no puedo dejar de citar a: Rubi (que allí sigue con su proyecto Buceomalapascua), Roger (que vuelve a Filipinas para trabajar en su increíble vida a bordo: Ona Experience), Jules, Miki, Montse, Antonio, Paula, Bea y Gemma, Carlos, Cesar… y esto sin contar a todos aquellos con los que me comuniqué en Inglés, Visaya o por gestos.

Lo dicho, gracias a todos… y gracias al equipo de The GoPro Family por juntarnos en Malapascua. Gente, fue un verdadero placer.

(*) The GoPro Family siguen dando IDCs en castellano, inglés y francés, pero ya no andan por Asia, ahora están en el continente americano, en México, trabajando en el Pro Dive Mexico Scuba Academy (Playa del Carmen)… si te interesa dar el paso al grado más pro del submarinismo no lo dudes y ponte en contacto con ellos a través de su web. Y no olvides decirles que vas de mi parte si quieres un suculento descuento en el curso.