"Pak goes to…" comenzó con el proyecto de un viaje alrededor del mundo, un viaje que tuvo como punto de partida y regreso Madrid y que cubrió algo más de 100.000 kilómetros en 18 meses atravesando 4 continentes, 26 paises y los 2 océanos mas importantes del planeta.
La foto de esta semana es de despedida, la última imagen que vi en Koh Tao antes de pillar el ferry camino de Bangkok. No están tod@s los que son pero son tod@s los que están, de izquierda a derecha: Iris, Jorge, Rocio, Ira, Keny, Yoli y Sonia (el Brujo también vino pero no está en la foto)… el equipo “bye bye Pak” que me acompaño las 2 horas que estuve esperando a que partiera el barco (un pequeño retraso Thailand Style), algun@s de los culpables de que hayan sido 2 los meses que me he quedado atrapado en esa islita del golfo de Tailandia (y no hablo de Jorge).
Me ha dado pena partir, pero sobre todo por el grupazo con el que he topado allí, y no ha sido casualidad, el grupo ya lo tenía montado mi anfitrión, la razón primera de visitar Koh Tao de nuevo, el personaje que dejé tan mal acompañado en la foto, el señor “Jorgito” (el Negro), viejo amigo (y casi hermano) de Hortaleza al que no se donde ni cuando volveré a ver, aunque no me cabe duda que cuando llegue ese momento seguirá tan bien acompañado como la última vez que le ví, rodeado de buena gente y disfrutando del mundo como solo él sabe hacerlo.
Este adiós no se lo doy a Koh Tao, una isla que no me ha tratado nada mal, os lo doy a tod@s vosotr@s, l@s que quedáis y l@s que ya os habéis ido, l@s que he encontrado y reencontrado (¡¡¡María Jose!!!), l@s nuevos y l@s viejos, l@s que para mi habéis sido una isla en este viaje… gracias por ser tan buena gente, gracias por los recuerdos (pasados y futuros, que los habrá), gracias por todo y… ¡hasta entonces!.
(*) Estoy en Bangkok, reemprendiendo el viaje de nuevo, en una horas vuelo para Sri Lanka, nuevo destino, nuevas emociones y nuevos vientos me llevan un poco más cerca de Hortaleza… unos cuantos kilómetros y una hora más cerca, algo es algo, ¿no?.
El término apnea (o freediving) proviene del griego “Apnoia” y significa “suspensión voluntaria del acto respiratorio”. Es la proto-técnica del buceo, la primera forma que tuvo el hombre (y muchos otros mamíferos) de descubrir y poder interactuar con el mundo submarino.
A pesar de que los periodos de tiempo que se puede permanecer en el agua son mucho más cortos que con el buceo autónomo (scuba) la sensación es bastante más fuerte, la ausencia de “burbujas” y no llevar equipo de buceo (chaleco, botella, regulador) hacen sentir que la unión con el “gran azul” y la vida que hay en él es aún mayor.
En Filipinas estuve practicando algo de freediving en El Nido pero en cuanto llegué a Koh Tao decidí hacer un curso sobre el tema para aprender de verdad como sumergirme durante el mayor tiempo posible con una sola respiración. Miré varias opciones, tanto centros como métodos, y me dencanté por el Nivel 1 de SSI en la escuela Álvaro Diving.
Los precios de los cursos los tienen detallados en su web, el Nivel 1 tiene un coste de 5.500 Bth (140 €) por 2 días de curso, el resto son un poco más caros pero me estoy planteando dar el paso al Nivel 2 y seguir avanzando en esta disciplina del buceo.
En este primer nivel el objetivo es alcanzar los 20 metros de profundidad con una sola respiración en un buceo controlado, además de superar el minuto y medio de apnea estática fuera del agua.
Parece mucho, ¿no?, pues imaginad los nervios el primer día, y eso que mi instructor fue Sebas, que ya le conocía y como tenía algo de confianza pude freírle a preguntas los días antes de empezar.
Las técnicas para mejorar las habilidades referentes a la apnea se basan en la relajación y en controlar la respiración a base de ciclos para oxigenar el cuerpo y que, mediante una técnica depurada en la entrada y salida del agua, los niveles de CO2 aumenten lo “menos rápido” posible. El curso además incluye una parte teórica sobre el freediving, en la que te hablan sobre el equipo necesario, los cambios fisiológicos que sufre el cuerpo durante las inmersiones, el medio submarino y la interactuación con el mismo.
Cuando terminas con el libro y las clases hay un examen sencillo y además del requerimiento respecto a la profundidad que tienes que alcanzar, para hacerte con el “carnet de freediver” solo hay que superar un pequeño curso de rescate básico en el que te enseñan a reaccionar en caso de sufrir uno de los accidentes más comunes de esta práctica del buceo, el blackout.
A pesar de ser un deporte con un cierto porcentaje de riesgo es bastante seguro si sigues los “estandares”, las normas básicas y nunca lo practicas solo.
Respecto a las inmersiones, después de pasar un tiempo relajando y siguiendo ciclos de respiraciones guiadas en el centro de buceo cogíamos el equipo (máscara, tubo, neopreno, aletas y pesos) para ir al barco que nos llevaba a la zona. Los únicos requerimientos del lugar son la profundidad necesaria, que no haya corriente y una boya con una cuerda para el descenso (tiene que estar anclado a algo fijo).
La primera técnica que se practica es el “free descent” que se basa en usar la cuerda para guiar el descenso y el ascenso, después se pasa al “peso constante” en el que tanto el descenso como el ascenso se realizan sin ayuda exterior, vamos, toca aletear, además de aprender la entrada al agua (duck dive).
Algo fundamental para la práctica del freediving es la capacidad para compensar los oídos, son descensos relativamente rápidos y hace falta que la compensación se realice sin problemas. Yo por suerte tengo facilidad para compensar y pude centrarme en otros “handicaps” que me parecieron más complejos, por poner un ejemplo sencillo: la lucha contra uno mismo.
Es una de las sensaciones más fuertes que tenemos y hasta ahora no había sido consciente de ello, las ganas de respirar…. capaces de apagar el cerebro, de empujarte al “pánico”, de potenciar los instintos, acaban llegando a ser controlables, acabas pudiendo jugar con ellas, con los impulsos neuronales que nos hacen creer que necesitamos aire de inmediato. Entonces te das cuenta que puedes superar al cerebro, que eres capaz de vencer los miedos, al menos ese, y cada descenso se transforma en un juego, en un alarde de superioridad respecto a tu mente que se hace público en el mismo momento que sacas la cabeza del agua representado en forma de sonrisa.
Cada vez que haces un freedive la adición se hace más fuerte, pocos deportes he practicado que provoquen en tan poco tiempo un afán de superación tan grande, que potencien la capacidad para luchar contra uno mismo y que tornen los miedos en ansias y las angustias en minucias.
No me ha resultado sencillo, pero tampoco complicado, tal vez sea la razón de este pique que tengo para mejorar mis marcas: llegué a 18 metros en 01:35 minutos y 02:05 en apnea estática.
Hacía tiempo que no le plantaba cara a un miedo de forma tan directa, que no racionalizaba los impulsos hasta llegar a poder acariciarlos como si fuesen perritos falderos. Y no hablo de miedos antiguos, o traumas no superados, hablo de la sensación que se apodera de mi cada vez que estoy respirando en la superficie antes de una inmersión de freediving, ese miedo a superar los límites que nos autoimponemos. Y digo nos “autoimponemos” porque los seres humanos tenemos, al igual que los delfines, las focas y los cetáceos, un reflejo que reacciona al entrar en el agua y que se denomina: “reflejo mamario mamifero”. Esta reacción provoca cambios fisiológicos en nuestro organismo para adaptarnos a la imposibilidad de respirar. Me pareció muy curioso que aún mantengamos esa capacidad a pesar del tiempo que hace que los humanos somos animales terrestres. Una de las muchas curiosidades que aprendí con la apnea.
Una vez terminado el curso he seguido haciendo “fundives” en Álvaro Diving, con Sebas, mi instructor, un verdadero crack del freediving y un tipo cojonudo “sin un pelo de tonto”, y con Joseba, otro de los instructores de Álvaro, otro crack que proviene de la pesca submarina con más de 20 años recorriendo las profundidades de Koh Tao. En estos “fundives” pude seguir aprendiendo un montón, disfrutando mucho más y, lo mejor, pude hacer las fotos que ilustran el post, porque, para ser sincero, no me atreví ni a bajar la cámara mientras hacía el curso ni a dejar que Sebas se despistase un segundo de mi para intentar retratarme en mis primeros freedives.
La verdad es que me he sentido muy agusto en Álvaro, está en una zona tranquila de Chalok, tiene una zona común para clases y ratos muertos bastante cómoda y con unas vistas inmejorables:
Y con Sebas, mi mentor en el freediving, la relación se ha tornado en amistad y estoy seguro de que acabaremos volviendo a darle caña juntos en cualquier lugar del mundo, que quiero seguir controlando las ganas de respirar.
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El vídeo lo grabamos Sebas y yo en Tanote Bay, bajando hasta un catamarán hundido que está sobre los 16 metros. Yo ya “casi” soy capaz de hacer lo mismo que él se marca :p .
La foto de esta semana es de ayer en Shark Island, estuve de “fotógrafo submarino” capturando los mejores momentos de las 2 últimas inmersiones del curso de Open Water de Esti y Jon.
Llevaba casi un mes sin meterme al agua con botella y me ayudó a quitarme un poco el mono.
La inmersión estuvo muy entretenida, vi por primera vez una cobia, nos encontramos algunos batfish, una raya de puntos azules y el impresionante mero de la foto que nos regaló un rato nadando a nuestro lado… entre otras muchas cosas.
Ya me queda poco en Koh Tao y no se si dará tiempo a muchas más inmersiones, si las 2 que hice ayer fueron las últimas (por el momento) creo que no ha sido una mala despedida“submarina“.
Era la segunda vez que venía a Koh Tao, la primera llegué en 2008, durante la vuelta al mundo, y fue el lugar que elegí para hacerme el Advanced de submarinismo en los 3 o 4 días que estuve en la isla. Koh Tao es uno de los lugares más baratos del mundo para certificarse como buceador, tanto por el precio de los cursos como por el nivel de vida de la isla y las facilidades que ofrecen los diferentes resorts y centros de buceo, por eso es el lugar que eligen para certificarse como buceadores unas cuantas miles de personas anualmente.
Cuatro años más tarde y con bastantes más inmersiones a mis espaldas volví a darle una oportunidad a sus fondos marinos, nada de cursos, tocaba diversión. Esta vez elegí Sairee Beach, a pesar de que yo me estaba alojando en Chalok Baan Kao, quería probar en mis propias carnes como es el día a día en una de las playas más turísticas de Koh Tao.
Estuve 4 días en Big Blue Resort por medio de Vivir Asia, el proyecto de unos cuantos instructores españoles dispuestos a enseñar los misterios del submarinismo allá donde te encuentres en el continente asiático y, además, en castellano. El contacto en Koh Tao es Ernesto, fue mi “enlace” en Big Blue. Siempre con una sonrisa en la boca no dudó en ningún momento en aclararme cualquier duda o curiosidad sobre las inmersiones, la metodología del centro y su funcionamiento en general.
No tengo problemas para usar el inglés como “esperanto” comunicativo pero coincidí con un par de españoles que no se que hubiesen hecho sin él.
Big Blue está más orientado a un público británico, tanto por el personal como por las infraestructuras del centro:
Pero están empezando a abrirse a un mercado cada vez más en alza, el de los hispano hablantes. En mi opinión la crisis no ha hecho más que incrementar el número de viajeros españoles, supongo que ante la falta de perspectivas en casa mejor abrir la mente y descubrir mundo que pasarse los días aguantando “subnormalidades” de políticos ineptos. Eso si, tal vez comience a disminuir esta cifra a raíz de la nueva reforma que impide a los parados salir al extranjero.
Pero sigamos con la historia. Big Blue es uno de los centros más grandes de Koh Tao, sus barcos son enormes, eso implica comodidad por un lado pero también hace que las inmersiones sean más concurridas. Algunas veces los “fundivers” íbamos en uno de los barcos pequeños y ayudaba a que la cantidad de gente que nos encontrábamos de rodillas en el fondo fuese algo menor.
Es uno de los grandes problemas de hacer submarinismo en Koh Tao, la cantidad de cursos que se imparten en esta isla es increíblemente alta y eso provoca mucha gente en el agua a la vez, algunas veces demasiada. Pero tampoco es de los mejores lugares que he estado para bucear, si tengo que ser sincero creo que para quien solo ha buceado en España/Europa puede ser un muy buen lugar para tomar contacto con el buceo tropical, con las aguas calientes, el color y los corales, incluso para hacer cursos es suficientemente bonito, no hay casi corrientes y los precios ayudan bastante a que la experiencia se disfrute, pero para lo que es bucear, se termina rápido.
Hice 13 inmersiones, en los 4 días. Si tengo que elegir un punto, sin duda Chumpon (aunque aún no he visto Secret Pinnacle). Para mi es de las inmersiones más bonitas, los escenarios son preciosos y se hace bastante entretenida en las primeras veces viendo meros gigantes, bancos de barracudas, rayas de puntos azules y una barracuda gigante “jorobada” que tuve la suerte de cruzarme en la última de las 3 inmersiones que hice en este lugar.
Pero si tuviese que elegir una inmersión de entre las 13, me quedo con la bajada a White Rock con Ángel, un divemaster español que estaba en esos momentos trabajando allí. Tiene un ojo increíble y en los 56 minutos que estuvimos bajo el agua pudimos ver, entre otras muchas cosas: crocodile fish, yellow pipefish, brown banded pipefish, bubble shrimp y una tortuga carey espectacularmente grande que andaba comiendo coral por las profundidades.
De las 13 inmersiones 3 fueron en Chumpon, hice otras 3 comenzando en el Pecio (HTMS Sattakut) siguiendo a Him Pee Wee y terminando, tras unos 6 minutos aleteando en dirección norte, en White Rock.
Repetí, por un lado, porque son las más entretenidas y, por otro, porque son los divesites a los que más se sale en los centros de Sairee.
Además de estos, visité:
- Shark Island, una inmersión de las pocas en Koh Tao en las que te puedes encontrar algo de corriente.
- Red Rock Drop acercándonos a Japanese Garden, una inmersión poco profunda, tranquila y bonita.
- Twins, bonitos paisajes coralinos, rayas y más “kohtao”.
- Nocturna en White Rock, para mi gusto demasiada gente y demasiados barcos, por momentos parecía una discoteca con las luces de todas las linternas.
- Laen Thian Cave, una entretenida inmersión en la que llegas a atravesar 12 swim through (cuevas pequeñas). Aunque tiene un perfil demasiado inconstante, lo mismo estás a 10 metros que al momento has tenido que subir a 3, no apta para gente con problemas de compensación.
- King Kong, dicen que se llama así por que en una de las cuevas están los huesos de un mono (Briefings y leyendas, capítulo 2, versículo 7).
Esto bajo el agua, sobre ella… me centré en bucear más que en Sairee Beach. Para comer lo hacía en el restaurante de Big Blue, que para la media de precios en Sairee no está mal, o me iba a Mae Hat o Chalok Baan Kao, donde están los restaurantes con precios más asequibles.
Y por la noche no salí demasiado, esta playa no es del todo mi ambiente, es algo más turística y está bastante tomada por el SAME SAME TEAM con lo que quitando una noche con mis compañeros suizos de inmersión dándole a las “decobirras” en el bar de Big Blue no conocí demasiado.
A pesar de que la playa no está mal, la isla tiene playas mucho más bonitas y menos turísticas de las que disfrutar, no pasé en ella más que un par de ratos muertos entre inmersiones, y eso que están bastante coordinadas. La primera salida del día es a las 7:00 am y se regresa a eso de las 12:00 pm, la siguiente es como a las 13:30 y vuelves con tiempo para tomar algo e ir a la nocturna, si la idea es pasar el día bajo el agua.
Respecto al alojamiento, las habitaciones son cómodas y limpias, las baratas tienen una cama cómoda y baño con agua fría, aunque también hay dormitorios y una amplia gama de habitaciones de rango “superior”, vamos, superior a lo que yo suelo pagar por dormir.
Una de las cosas buenas de Koh Tao es que la mayoría de los centros de buceo te ofrecen paquetes con alojamiento gratuito (o casi) a cambio de los cursos y mientras estés buceando con ellos, eso hace que acabe saliendo muy interesante (económicamente hablando) bucear o certificarse aquí. Pero repito, si eres un buceador con experiencia y has viajado un poco, en Koh Tao no encontraras nada especial bajo el agua, a no ser que tengas la suerte de coincidir con el Tiburón Ballena en alguna de las temporadas en que se acerca por la zona.
Yo no tuve el placer, y le tengo ganas, me queda aún una semana por la isla y creo que voy a probar suerte a ver si decide pasar a despedirse de mi como hizo el Tiburón Leopardo en Ko Phi Phi.
Este vídeo es en Chumpon, una escuela de fusileros de las muchas que puedes encontrar allí.
La foto de esta semana es en Shark Bay, una bahia de Koh Tao donde se puede hacer snorkel y freediving con tiburones punta negra y tortugas verdes como la que nos encontramos ayer.
Es el único lugar de la isla donde poder ver un escualo buceando (y yo los echo de menos), los que hay aquí son pequeñitos y bastante huidizos, he estado 3 veces y cada vez he visto al menos un par de ellos, pero ayer el momento tortuga fue bastante especial, no había más gente que Virginia, Pilar y yo y pudimos estar más de 20 minutos disfrutando de su presencia, viendo como salía a tomar aire, como se comía (destrozaba a “bocaos“) el coral, como se movía por el agua este “dinosaurio” con cientos de años de “antigüedad“.
Una más de las atracciones de Koh Tao (Isla Tortuga) sin tener que tirar de botella. Parece que no me acabo la isla, cada día me encuentro algo nuevo, aunque ya me queda poco, el 13 de Agosto se me acaba el visado y estoy pensando ya en el nuevo destino… creo que va a ser Sri Lanka, pinta bien, ¿no?.
La foto de esta semana es desde el Dusit Bancha Resort, en Sai Ree Beach, una de las playas más turísticas de Koh Tao.
Aunque es dentro del resort no hace falta consumir o pagar entrada, tienen una zona a la que se puede acceder sin estar allí alojado para poder disfrutar de un precioso atardecer con Koh Nang Yuan entre nosotros y el sol.
Koh Nang Yuan es el nombre de las 2 pequeñas islas que se ven en la foto, están unidas por una lengua de arena blanca que les aporta un aspecto más idílico. Supongo que hay transporte desde Koh Tao para ir allí, o que puedes alquilar un kayak e intentarlo por tu cuenta, no me he molestado en informarme que a pesar de llevar casi 2 meses aquí aún me falta muuuuuchas cosas que hacer sin salir de esta isla.
La foto fue durante un día de turismo por Koh Tao, que también se puede hacer algo más que bucear, y la protagonista es Aitana disfrutando de su momento atardecer mientras yo disfrutaba de mi momento “atardecer con cámara en la mano“, ya sabéis, lo de siempre.
"Pak goes to..." comenzó con el proyecto de un viaje alrededor del mundo, un viaje que tuvo como punto de partida y regreso Madrid y que cubrió algo más de 100.000 kilómetros en 18 meses atravesando 4 continentes, 26 paises y los 2 océanos mas importantes del planeta.
En el mundo real tras 11 meses de viaje por Asia :(