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Haciendo arepas en el eje cafetero en Marsella (Colombia) y bajando a Ecuador

Jueves, octubre 20th, 2011

Arepeando en La Finca

De Medellín salimos en dirección a la zona cafetera, no es que dejásemos la búsqueda de Macondo para ver si encontrábamos a Juan Valdez, es que buscábamos algo pequeño, tranquilo, “sin rumba“, ver algo de la Colombia rural menos turística. Y el lugar elegido fue Marsella, tal vez porque no hablan de allí las guias de viaje.

Un pequeño pueblo de menos de 20.000 habitantes no muy lejos de Pereira, rodeado de cafetales y montañas en el que no queríamos más que relajarnos y caminar. Nuestro error fue que la primera noche, después de cenar, decidimos tomarnos “una” cerveza. Antes de que pudiésemos terminarla e irnos a casa aparecieron Omar y Manuel, -¿de donde son?-, nos preguntaron,-Españoles-, contestamos nosotros, lo siguiente fue: -¿y que diablos hacen acá en Marsella?-… y ahí el relax que esperábamos en Marsella se transformo en rumba sin fin y una resaca de esas antológicas, eso si, en la espectacular finca que gestiona Heiller, uno de los amigos/hermanos que encontramos aquella noche, junto a Jonathan (el gafas), Manuel, Omar y el resto de la pandilla.
Hailler gestiona una finca en la que está intentando recopilar un poco de la fauna y flora colombiana, tiene casi de todo, vacas, cabras, loros, papagayos, pavos reales, gallinas sin plumas ¿?, cerdos, plantas de café, guadua, flores de todo tipo, frutales, hortalizas… y a menos de 5 minutos andando un pequeño reducto de bosque tropical en mitad del eje cafetero. Se nota en ello la pasión por la naturaleza de alguien que estudió Ambientales.

Arepeando en La Finca

Ejemplo del pavo real, y abajo Jonathan cogiendo yuca para el sancocho que estábamos a punto de meternos entre pecho y espalda.

Arepeando en La Finca

Allí pasamos unos días entre la naturaleza, ordeñando las vacas en la mañana y cogiendo los huevos de las gallinas… en las “tertulias de artistas frustrados” (que le gustaba llamarlas a Heiller) que se montaban por la noche en La Finca, con sus guitarras, sus lecturas, sus poemas, sus chistes… y aprendimos muchísimo sobre Colombia, sobre la historia, la fauna y la flora, sobre sus gentes, y por supuesto, sobre su gastronomía, de la que aprendimos de primera mano gracias a la Microempresa de Arepas que tienen en La Finca.

Arepeando en La Finca

Aquí podéis verme con las manos en la masa, nunca mejor dicho. En la masa que se hace a base de maíz cocido. Otra opción para hacer arepas es comprar directamente la harina de maíz. A eso solo le hace falta agua y un buen amasado para hacer la masa que estoy aplastando en la foto, estoy en el paso final, con el molde acabando de terminar la arepa. A mi derecha la masa y a mi izquierda las arepas terminadas listas para brasear.

Arepeando en La Finca

Y con sal, con mantequilla y unos choricitos ya teníamos la comida lista.

Arepeando en La Finca

Fue una pasada como nos trataron, nos acogieron en su casa y nos ofrecieron todo lo que tenían, salimos  de allí agradecidos y con un poco de pena por partir, eso si, seguros de que algún día volveríamos a cruzar nuestros caminos en cualquier lugar. En Marsella, un pueblo al que fuimos buscando “nada” y encontramos “todo“.

La siguiente parada en el camino fue San Cipriano, la razón, para ver con nuestros propios ojos un pueblo en mitad de la selva al que no llegan caminos ni carreteras, solo una vía de tren que está en deshuso.
San Cipriano fue uno de esos pueblos que creció en torno a la estación de tren, un medio de transporte que dejo de usarse en Colombia hace años, seguramente por ser el medio de transporte más fácil de sabotear y durante el largo conflicto la seguridad primó sobre la comunicación.

Total, que para llegar al pueblo desde la carretera los lugareños han inventado uno de los métodos de transporte más curiosos, e inseguros, que existen. A unas pequeñas cajas de madera con ruedas que encajan en las vías le acoplan una moto para hacer la tracción… y listo, ya tenemos vehículo. Para subir del pueblo a la carretera perfecto pero para la bajada… mejor no tener miedo o ser aficionado a las montañas rusas.

En la foto intentando acoplar mi mochila para que no saliese volando.

Estas 4 últimas son fotos de Quirós. Con las 2 de San Cipriano no olvidaré la situación al descargarlas a un disco meses después en Cuzco (Perú). La abuelita del cibercafé abrió un par para ver si se habían grabado bien y cuando Quirós le dijo -Esas son de Colombia-, la abuelita respondió: -¿Así es Colombia?, ¿allá son negros?-. Creo que estuve riendo cerca de 20 minutos.

De San Cipriano nos fuimos a buscar la Colombia más sórdida en Cali. Y la encontramos. La primera noche la ciudad nos dejó claro que no nos quería allí, tal vez fue el barrio, el casco antiguo, junto a la catedral… el sitio justo al que no debíamos haber ido. Allí pasamos la noche, en el peor hostal de Cali, o por lo menos, el más barato. Esperando que el sol nos permitiese salir del lugar (durante la noche eramos carne de cañon), entre ángeles blancos y todo tipo de insectos y olores. De Cali conocimos lo peor, pero porque pareció que lo buscásemos. De todo se aprende.

Y así decidimos salir del país, por Pasto, un pueblo curioso, con una calle principal que forma una frecuencia pefecta de “wiskería”, locutorio, pollo frito, estanco… y así sucesivamente hasta el final de la calle. Es lo que que tienen los pueblos fronterizos, a eso va la gente, a cruzar fronteras, incluso las que no cruzan en sus propios países, o en sus vidas cotidianas, incluso fronteras interiores.
Curioso invento del hombre, parece que al cruzar una de estas seas más libre que dentro de la tuya… aunque también las hay que te hacen más preso.

Postales sueltas de Suiza (#minubetrip) – Fotografía

Jueves, mayo 26th, 2011

Tren cremallera

Sigo sin encontrar momento para actualizar, una avalancha de trabajo y las secuelas de #acampadasol me tienen sin mucho tiempo para “respirar“, y para que no os aburráis os dejo un post fotográfico con algunas cosas sueltas que me he encontrado mientras procesaba las fotos del Minubetrip a Suiza.

La primera foto NO es una maqueta, es el tren cremallera con el que bajamos del Monte Pilatus en Lucerna. Es mi primera prueba de una técnica fotográfica que se llama Tilt Shift.

Sombras
Algunas sombras en las calles del Lucerna al atardecer.

Esperando
Esperando en la puerta de alguna de las muchas joyerías de Lugano.

Hora mágica
Vistas de Zurich al atardecer en el cuadrado que definió Ignacio Izquierdo para fotografiar la hora mágica.

Hora mágica
Vistas de Zurich al atardecer detrás del cuadrado que definió Ignacio Izquierdo para fotografiar la hora mágica.

En el tren
Estación de tren en Zurich.

Seguridad
Seguridad de las joyerías en Lugano a la hora del cierre de los comercios.

Callejones
Imágenes que aparecen en los callejones de Berna.

Sombras
Sombras sugerentes del atardecer en Lugano.

>> Todas las fotos de Suiza <<

Y mañana volvemos al viaje, nuevo post de México, órale!.

Sapa. Terrazas de arroz.

Lunes, mayo 12th, 2008

Sigamos con el viaje, que es para lo que esta este blog. Continuo por donde andaba, finalizando Vietnam.

Por suerte para mi la sensacion de llegar a Sapa fue como salir de Vietnam. Como ya cuento en un post anterior, en el tren desde Hanoi a Lao Cai (15 $ litera dura, 9h) conocí a Chii, una joven Hmong que visitaba Hanoi. Hice con ella el trayecto en tren y luego fuimos de Lao Cai a Sapa, fueron 2 $ por 2h en minivan… y con ella entre en Sapa, algo que marco mi estancia allí.

Sapa es un pueblo de las montañas del norte de Vietnam, son 36.000 habitantes y una gran mayoría de ellos pertenece a la tribu Hmong.

Según llegamos Chii me ayudo a buscar hotel, fue el Pinochio, 4 $ por habitación doble con unas de las mejores vistas que he tenido en mi vida. Luego me enseño un buen restaurante local, y muy barato, y paseamos por el mercado. Quede con ella para realizar un treking al día siguiente. Serian 2 días / 1 noche y me alojería en casa de su familia en la aldea de Lao Chai. No fue posible por las condiciones meteorológicas, pero me quede con verdaderas ganas.

Chii, al igual que la mayoría de las mujeres de la tribu Hmong, es guia de treking, artesana, cuida de la casa, la familia, de los hijos (si tuviese), administra el dinero, lo gana, habla ingles perfectamente y hace todas las labores del hogar… mientras los maridos son pasmarotes que se pasan el dia en la calle sin hacer nada o jugandose el dinero al billar… y el único ingles que saben es: “Hello, motorbike?”.

Esta es una estructura familiar que se aprecia en todo Vietnam pero que se lleva al extremo en Sapa, las familias se estructuran en una jerarquía matriarcal en la que son ellas quienes mueven el cotarro de todo… y cuando digo “todo“, es TODO. Resulta gracioso ver a las abuelas que se te acercan para ofrecerte pulseras, pendientes, collares, hachis, marihuana, opio… lo que sea, y no les digas que no quieres porque no fumas, porque ese no es motivo para ellas:

- “No pasa nada, yo te enseño, lo primero es empezar con poquito”

Es para verlo.

Como no pude realizar el treking me dedique a pasear por la ciudad bajo una continua llovizna, como todo el pueblo me había visto llegar con Chii no me fue dificil hacer un montón de amigas. Todas las jóvenes Hmong me trataron genial y me ensañaron los mejores sitios locales, yo a cambio las ayude a escribir y leer emails a sus amigos turistas. Hablan ingles infinitamente mejor que yo pero no saben leerlo o escribirlo.

Después de esto me llenaron de pulseras y acabaron discutiendo por ver cual era mi novia… como la media de edad rondaba los 12 años les pedí que dejasen de discutir y me presentasen a sus hermanas mayores, la rápida respuesta de una de ellas fue:

- “No tengo hermanas pero mi abuelo murió y mi abuela esta buscando novio… no tiene dientes pero tu tienes dinero para comprarle unos nuevos, vale????”.

Todos estallamos en carcajadas y ahí quedo la cosa. :D

Otro de los días realice un pequeño treking al pueblo de Cat-Cat. Es una ruta muy sencilla y bastante bien señalizada que puedes hacer sin guia, mas que nada porque aquí la gente si esta dispuesta a ayudarte en el camino, no como en el resto de Vietnam. Con esta pequeña ruta pude disfrutar de uno de los grandes atractivos de Sapa, sus terrazas de arroz. Son unos paisajes preciosos en lo que veía por primera vez cultivar arroz en un clima de montaña.

Sapa es un lugar encantador en el que hice muchos amigos, un montón de españoles, algún argentino, franceses, canadienses… y por supuesto locales. De estos quiero destacar a la pequeña Chu, que con 8 años me dejo prendado de su simpatía y su desparpajo. Desde aquí la mando un fuerte abrazo.

Chu y yo.

Desde Sapa partí en dirección a Laos con la intención de pasar por un puesto fronterizo que habían inaugurado unos meses atrás y del que solo escuchabas problemas, falta de transporte y del que incluso llegaron a decirme varias veces que no existía o era solo para locales.

Yo hice oídos sordos, compre un billete hacia Dien Bien Phu (pueblo fronterizo en Vietnam) por 15$ y partí decidido a salir de ese país lo antes posible y con muchisimas ganas de aventura.

A las 7 de la mañana me recogía una moto para llevarme a la parada del autobús mientras una comitiva de cerca de 15 jóvenes Hmong se habían acercado al hotel para despedirse de mi.

De Sapa me llevo uno de los mejores recuerdos de Vietnam.

El resto de la aventura para cruzar la frontera merece un capitulo aparte.

Todas las fotos de Sapa… que no he incluido en el set de Vietnam.

Atrapados en Guangzhou

Domingo, febrero 3rd, 2008

La mayor nevada de los últimos 50 años en China impide a millones de personas volver a casa para celebrar el Año Nuevo Chino. En la estación de trenes de Guangzhou, miles de personas continúan luchando para coger un tren.
(Texto por Daniel Mendez, fotografía por Pak Muñoz)

Debería haberme ido hace tres días, pero todavía no he podido salir de Guangzhou“, nos cuenta el joven Zhang Li (nombre ficticio) frente a la estación de trenes de esta ciudad del sur de China. “Cuando llegué el día 31 había muchísima mas gente. Me di cuenta de que no iba a poder salir, así que regrese a la fábrica“, continua Zhang Li mientras hace fotografías a la multitud con su teléfono móvil. “Estas cosas solo pasan una vez en la vida“.

personasComo él, millones de personas en China intentan volver durante estos días a sus lugares de origen para celebrar el Año Nuevo Chino. Esta Festividad, que se podría comparar en importancia con la Navidad en Occidente, supone en muchas ocasiones la única oportunidad del año para poder ver a la familia. En un país con una población como la de China, esta “vuelta a casa” supone un movimiento migratorio de millones de personas que este año se ha visto afectado por la peor nevada de los últimos 50 anos.

Las malas condiciones meteorológicas, que todavía continúan en gran parte del país, han afectado durante la última semana a unos 80 millones de personas, provocado apagones y cortes de agua en 160 ciudades del centro de China, cerrado 24 aeropuertos y provocado la muerte de al menos 50 personas. Las peores nevadas han caído en provincias interiores como Hunan, Hubei, Henan o Anhui, lo que ha provocado el corte de la linea Beijing-Guangzhou, que atraviesa el país de norte a sur. Aunque el temporal no ha afectado particularmente a Guangzhou, la importancia económica de esta ciudad, donde trabajan cientos de miles de personas de otras regiones del país, ha convertido su estación de tren en uno de los lugares mas problemáticos.

La estación se encuentra ahora tomada por militares y policías que controlan las masas de viajeros (el día 31 se hablaba de 800.000 personas). La parada de metro ha sido cerrada, todas las avenidas que dan acceso a la estación de tren han sido cortadas y los militares pasean de un lado a otro entre el resto de fuerzas de seguridad. Utilizando vallas metálicas para controlar a los viajeros, la policía organiza la circulación y centenares de voluntarios ofrecen información cada 50 metros. Aunque todo el mundo coincide en que la organización ha mejorado mucho en los últimos días, las ansias por llegar a casa acaban con maletas rotas, niños perdidos y más de un desmayo.

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El Gobierno sigue aconsejando a los viajeros que abandonen sus intenciones de volver a casa y se queden en Guangzhou. Wen Jiabao, el primer ministro chino, llegó a Guangzhou la semana pasada para pedir perdón y asegurar que se está haciendo todo lo posible para solucionar la crisis. A parte de las noticias en la televisón, los teléfonos móvil siguen recibiendo mensajes que incitan a no intentar moverse durante estas fechas: “Los trenes todavía están cortados y muchos aeropuertos cerrados. Lo mejor es quedarse aquí. Celebra el Año Nuevo en Guangzhou!”.

A pesar de las llamadas del Gobierno, miles de personas, con billete o sin billete, siguen intentando acceder a la estación. Cinco personas de la provincia de Hubei, todos trabajando en los alrededores de Guangzhou, han conseguido pasar los primeros controles y confían en llegar pronto a su casa. “Nos han dicho que una vez que estemos montados en el tren podremos comprar los billetes“. Desconcertados por la multitud pero con esperanza, los cinco esperan poder llegar a tiempo para celebrar el Año Nuevo chino.
trabajadores

Todas las fotos sobre la situación en Guangzhou.
Artículo en Un tren hasta Beijing.