La cara norte del Everest (Tibet – China)

Cara Norte Everest

Este post es en recuerdo de los 13 Sherpas que perdieron su vida la semana pasada intentando equipar las vías con las que otros alcanzarán la fama y el honor. Tres más siguen desaparecidos y las esperanzas de encontrarlos con vida se desvanecen con el tiempo.

Ha sido una de las mayores tragedias que han ocurrido en esta montaña, en este totem del himalayismo y del montañismo en general. En la cima del mundo, el techo de este planeta hostil que hoy celebra su día.

Tal vez sirva para que las condiciones de estos titanes de la montaña, estos superheroes de ojos rasgados, mejoren de una vez y reciban las recompensas que sus esfuerzos merecen. No lo creo. Servirá para recordar lo dura que es la vida en la altura y la fuerza de la madre naturaleza frente a la pequeñez que representa el ser humano ante tanta magnificencia.
Somos enanos entre gigantes por mucho que intentemos negarlo.

Y como estos Sherpas, estos increíbles escaladores, tienen nombres y apellidos, como los de los montañeros occidentales que perecen, a veces, en similares circunstancias, voy a ponerlos aquí. Los 13 fallecidos son:

-Mingma Nuru Sherpa, de Namche-4 (Solukhumbu)
-Dorji Sherpa, de Namche-4 (Solukhumbu)
-Ang Tshiri Sherpa, de Namche-07
-Nima Sherpa, de Namche-09
-Phurba Ongyal Sherpa, de Khumjung-07 (Solukhumbu)
-Lakpa Tenjing Sherpa, de Khumjung-02
-Chhring Ongchu Sherpa, de Khumjung-02
-Dorjee Khatri, de Lelep-09 (Taplejung)
-Then Dorjee Sherpa, de Khumjung-07 (Solukhumbu)
-Phur Tempa Sherpa, de Yaphu-09 (Sankhuwasabha)
-Pasag Karma Sherpa, de Juvin-05 (Solukhumbu)
-Asman Tamang, de Sotang-09 (Solukhumbu)
-Ang Kaji Sherpa, de Makalu-09 (Sankhuwasabha) 

Los Sherpas que permanecen desaparecidos son:

-Tenzing Chottar Sherpa, de Namche-09 (Solukhumbu)
-Pem Tenji Sherpa, de Choksam-02 (Solukhumbu)
-Ash Bahadur Gurung, de Laprak-07 (Gorkha)

Los nombres, apellidos y pueblo de procedencia los ha proporcionado el Ministerio de Turismo de Nepal pero yo los he tomado prestados del post de Fernando J. Pérez en uno de los blogs de El Correo: La mayor tragedia del Everest se ceba con los sherpas.

Que en paz descansen.

***

La foto es de Agosto del año pasado desde la parte tibetana. Es la cara norte, una de las más duras, famosa porque en ella se encontró el cuerpo de George Mallory en 1999. Desapareció en su tercer intento de ascensión en 1929 y nunca se sabrá si consiguió hacer cima 29 años antes de que Edmund Hillary y Tenzing Norgay pasasen a la historia como los primeros en pisar el punto más alto del planeta.

Beijing día 3/3: El Palacio de Verano, algunos rascacielos y una ración de bichos

Palacio

El Palacio de Verano es uno de esos lugares imprescindibles que tiene , comparable con la Ciudad Prohibida en muchos aspectos, tanto arquitectónicos y decorativos a los ojos occidentales como en el tema de la masificación y la inmensidad de los espacios. En no hay nada pequeño excepto los chinos (lo dice un tipo de 1,68).

Aquí no funcionó el truco de usar cualquier carné como si fuese de estudiante e incluso, superando las expectativas, la chica de la taquilla agarró mi carné de estudiante y dijo: ¡Thailand!, con la total seguridad de que me lo había hecho falso en Khao San Road (Bangkok). Tengo que admitir que algo de razón llevaba, por no decir toda. Con lo que nos tocó pagar los 30 yuanes que costaba la entrada sin acceso a salas, la completa eran 60.

Calles

Este complejo fue saqueado y destruido en las sucesivas guerras del opio, de ahí las mezclas arquitectónicas que se encuentran en su interior. Aunque para mi China es ese lugar donde todo parece un restaurante chino menos los restaurantes chinos, por eso yo no encuentro demasiadas diferencias en sus estilos clásicos. Vamos, que todo me parece lo mismo.

Está bonito para pasear, ver la inmensidad de los jardines, de los palacios que hay en su interior, del lago, de los templos… y tirarse un buen rato caminando si es que lo quieres ver entero. Pero a mi a partir de las 3 primeras horas como que dejo de encontrar diferencias. A todo se acostumbra uno.

Arquitectura

Plaza

-¡Que síííí!, que es muy chulo, que no te lo puedes perder…-, pues claro, y hubo momentos de tranquilidad en lugares específicos que disfruté, me quedaron un par de fotos chulas y estuve en otro de esos lugares míticos del imaginario viajero. Hasta me reí cuando los chinos nos hacían posar en sus fotos tantas veces que llegué a pensar que iban a hacerse fotos con turistas en vez de a ver el Palacio. (Abajo Jose en medio entre chinos y la que hace la foto con la diadema no es china aunque lo parece, es Diana :p)

Fotos entre chinos

O me sorprendí con la imagen desde un mirador viendo que hasta dentro de esa inmensa “zona verde” el smog impedía ver nada en la distancia.

Lago

Comimos cerca de allí y nos fuimos en metro a ver otra parte totalmente distinta de Beijing, el distrito financiero, edificios altos, oficinas y centros comerciales: Cháoyáng Sur. Paseamos entre mastodónicas estructuras de hormigón y gente trajeada en contraposición con la vida en el barrio de los hutóngs que era donde estaba nuestro hostal y pudimos disfrutar de las vistas de “el calzón gigante“, el nombre con el que se llama en la ciudad al edificio de la CCTV, la televisión estatal china.

Edificios

Es un edificio de 234 metros de altura con una forma imposible diseñada por Rem Koolhaas y Ole Scheeren. Según cuenta la Lonely Planet en 2009 durante unos fuegos artificiales en una fiesta organizada por la propia CCTV el edificio se incendió y la cadena censuró la noticia a pesar de que se veía a kilómetros de distancia. Una estupidez propia de las dictaduras, ¿verdad?, pues aquí no nos rige un régimen totalitario “socialista” y podría asegurar que en Telemadrid he visto cosas parecidas. Lo dejo ahí.

Edificio CCTV

No tarde ni 2 minutos en pensar la típica frase chorra de “¿como harán para limpiar los cristales?” y de pronto me fijé que lo estaban haciendo. Había 5 personas en lo alto del edificio rapelando de unas cuerdas inmensas (al menos 250 metros) con sus cubos y sus estropajos para dar cera y pulir cera. No se que delito habrían cometido para una tortura de esta índole pero no me gustaría nada estar en su pellejo. Auguro que para 2018 igual no han terminado de limpiar todos los cristales.

DSC_7320

Seguimos paseando por Jianguiomenwai Dajie hasta Silk Street, la calle de la seda, o bueno, un centro comercial enorme con un parking repleto de autobuses de turistas (en su mayoría españoles) en el que comprar productos de todo tipo a unos precios bastante buenos. Ropa, electrónica, suvenirs, juguetes, absurdeces varias o calculadoras que hablan son algunos de los productos que puedes encontrar en este bazar gigante con aire acondicionado donde es posible regatear y comprar completamente en español.

Una vez realizadas todas las compras continuamos hasta Dongcheng para ver la Iglesia de San Jose, tenía ganas de ver un cura chino pero estaba cerrada y terminamos en Wangfujing Snack Street, una calle llena de puestos de comida de todo tipo. Desde cordero, fideos o arroz hasta ciempiés, larvas, arañas, caballitos de mar o tripas de cualquier animal. Ya sabéis el dicho: en China se come todo que corre menos una mesa y todo lo que vuela menos un avión.

Esto no es cosa de costumbres milenarias o tradiciones exóticas, esto lo produjeron las hambrunas provocadas por la Revolución Cultural que hubo a partir de 1966. Provocaron que millones de familias se quitasen los tabús para poder tener algo que llevarse a la boca. Una vez que pasaron las hambrunas se dieron cuenta de que tampoco estaba tan malo y es desde entonces que la gastronomía china ha aumentado en ingredientes (Leído en El Gallo de Hierro de Paul Theroux).

Unos pinchos

A ver si me pasan fotos o vídeos de la experiencia los que se animaron a probar, yo muchos de estos “animales” ya los había comido pero el precio que tenían en ese mercado me pareció demasiado alto (muy para turistas) y no me uní al festín.

Del mercado seguimos caminando de vuelta a casa para cenar algo no sin antes hacer las paradas obligatorias para esos aerobics mutitudinarios que se dan en los parques de China y poder ver un poco del cambio de guardia en Tiananmen. Un día intenso que tuvo recompensa con las habitaciones del Qianmen Hostel. Como no había billetes para el tren nocturno a Pingyao decidimos ir en el rápido y pasar una noche más en Beijing, el problema era encontrar habitaciones para 11 personas de un día para otro en agosto. Hubo suerte con el Qianmen Hostel y aunque se escapaba un poco de presupuesto (127 yuanes por persona) decidimos liarnos la manta a la cabeza aprovechando lo que nos ahorramos del visado de Qatar.

Al día siguiente empezaba el movimiento, la próxima parada en un viaje de ida a Katmandú era la ciudad anciana de Pingyao y su espectacular muralla.

Zaijian Beijing, ¡hasta otra!.

>> Todas las fotos del viaje <<

Beijing día 2/3: La sección Secreta de la Gran Muralla (China)

Great Wall / La Gran Muralla

El título del post no es por tirarme el rollo con que llegamos a ninguna parte secreta e inexplorada de la , es mayormente porque el tour que nos llevó a ella se llama así: Ancient-Secret Wall Tour.

No teníamos muy claro que hacer con la Muralla, hay un montón de opciones tanto a nivel “como ir” como opciones para el “donde ir“. Hay partes más turísticas, otras menos, hay partes restauradas, hay partes que se mantienen tal y como las construyeron hace más de 2.000 años… vamos, una oferta inacabable.
La opción que iba ganando era Simatai y tal vez el paseo a o desde Jinshanling, hacerlo por nuestra cuenta en transporte público y comer unos sángüiches que nos llevásemos, vamos, la opción barata. Hasta que preguntando una cosa en la recepción de Leo Hostel vi el cartel de un tour y se lo propuse al grupo. No sonaba mal, prometían un tour sin tiendas, sin vendedores y sin masificaciones a una parte “secreta” y con tramos no restaurados de la Muralla. El autobús nos recogía a la salida del hutong y nos dejaba a la vuelta e incluía el transporte, comida, entradas o “impuestos revolucionarios” y un guía con el que empezar el recorrido y que contaba las cosas básicas, todo por 240 yuanes (28 euros) después de un poco de regateo. A la manada le pareció bien por mayoría absoluta y como moverse en un grupo de 11 en transporte público en una ciudad como no es algo, digamos, sencillo… acabamos reservando el tour a una parte “secreta” de la Gran Muralla sin tener muy claro lo que nos encontraríamos en realidad.

Great Wall / La Gran Muralla

Y lo que nos encontramos, además del atascazo habitual para salir de Beijing, fue lo que nos prometieron (con la apreciación de la subjetividad del termino “secreta” a esta parte de la Muralla).

Nada más llegar al parking ya nos sorprendió verlo vacío y mirando las torres en lontananza no se apreciaba casi la presencia de otras personas. Esto es un factor muy determinante en el país más poblado del mundo. Ya he comentado en anteriores post que la masificación es una constante en China y disfrutar de un lugar sin cientos de personas a tu alrededor proporciona una sensación de felicidad que se agradece de manera que solo puede imaginar quien lo ha sufrido.

El guía nos explicó unas cuantas cosas básicas que ya están en wikipedia o en cualquier guía de viaje, nos confirmó que no se puede ver desde el espacio (siento derribar el mito), que no es totalmente continua sino que los 6.000 km que la forman son la unión de partes construidas con barreras naturales como montañas o ríos y que justo la torre en la que empezábamos fue desde la que se empezó a construir la Muralla en la parte china, que las del otro lado estaban en la parte mongola. Así mola más.

Great Wall / La Gran Muralla

Quedamos con el guía un par de horas más tarde “en la puerta“, nos hicieron prometer que no abandonaríamos el camino de baldosas amarillas y nos soltaron para descubrir por nuestra cuenta esta nueva maravilla del mundo moderno que además es Patrimonio de la Humanidad.

Tengo que decir que fue una de las mejores experiencias que tuve en China. La Muralla es espectacular, una obra verdaderamente increíble que ni te planteas el tiempo que pudo llevar construirla y además no había mucha más gente que nosotros. Nos pusimos a caminar y después de un par de torres y un par de cuestas decidimos parar para hacer unas fotos y unos vuelos en un sito con unas vistas espectaculares y de allí nos movimos poco más.

Great Wall / La Gran Muralla

Great Wall / La Gran Muralla

Estuvimos haciendo fotos de todo tipo en un rato de lo más divertido, posando para las fotos de los 4 chinos que pasaron, charlando, riendo y disfrutando del paisaje y la tranquilidad que se respiraba.

A la hora estipulada estábamos todos en la “puerta” y nos llevaron al restaurante donde nos sirvieron una comida algo básica y de ahí directos de nuevo al atasco de Beijing. La tarde la pasamos entregados haciendo “nuestras labores” y por la noche cenamos en un hutong cercano. Nos comimos una especie de barbacoa china y celebramos el cumpleaños de Alba (que fue el día antes pero se nos pasó un poco :/ ).

Great Wall / La Gran Muralla

A pesar de no ser demasiado partidario de hacer tours disfruté con este de uno de esos lugares que más llevaba mitificados de casa. Era el mayor aliciente en Beijing, por suerte me pareció mejor aún que la idea preconcebida que tenía y acabó quedando como uno de los recuerdos más especiales de este viaje. Aunque bien es cierto que no ha tenido pocos.

Great Wall / La Gran Muralla
Foto de equipo en la muralla con la bandera de Paso del Noroeste.

La parte a la que nos llevaron no acabo de tener claro cual es, según los carteles se llama Badaling Ancient Great Wall Scenic Area pero no tiene nada que ver con la famosa y masificada parte de Badaling. Al parecer se encuentra a 10 km al suroeste de este punto, pero no puedo dar muchos más datos para hacerlo sin tours porque me fijé y no tenía pinta de llegar mucho transporte público hasta allí..

>>Todas las fotos de China en Flickr<<

Beijing día 1/3: Tian’anmen, la Ciudad Prohibida y Jingshan (China)

Plaza de Tian’anmen

Habíamos llegado al hostal casi a las 2 de la mañana y este primer día en era una toma de contacto tranquila con . El hostal fue el Leo 2 y pagamos unos 9 euros por persona en habitación de 4/6 personas con baño compartido. Nada del otro mundo, habitaciones limpias, un staff majete y baños reguleros (fue la opinión generalizada del grupo). Eso si, la situación es muy buena, está en un hutong bastante céntrico que nos permitió movernos a muchos sitios andando en ese increíble mastodonte de ciudad que es Beijing.

Nos levantamos temprano (el jetlag podía esperar), desayunamos unos dumplings y unas porras (¿?) y empezamos la ruta en la Plaza de Tian’anmen. La mayor plaza pública del mundo se puso en el mapa en el 89 por las protestas que tuvieron lugar allí y una fotografía que se convirtió en imagen de la lucha por la democracia. Antes era simplemente un símbolo en China y de corte bastante distinta a la que ha terminado teniendo.

En su momento (1949) Mao concibió la plaza como un símbolo de la grandeza del partido y llego a juntar a más de un millón de personas en desfiles militares. El tiempo le dio la vuelta. Primero en 1976 y más tarde en 1989 la plaza se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos civiles y a día de hoy es una inmensa mole de cemento franqueada por controles policiales, tanto para entrar como para salir, donde los chinos se hacen la foto de rigor y los occidentales nos entretenemos intentando distinguir a los “policías secretos” entre la masa. (Según la Lonely hay un montón).

Plaza de Tian’anmen

Es tan grande que por momentos llegas a perder la noción de que estás en una plaza y parece que te encuentres en mitad de la nada rodeado por un montón más de turistas (chinos) con cámaras de fotos. La sensación es extraña, un incómodo silencio lo invade todo y la naturalidad desaparece. Supongo que saber que el “gran hermano” está observando no da demasiada confianza.

Plaza de Tian’anmen

Habíamos entrado por Qianmen y el plan era cruzar la plaza, salir por La Puerta de la Paz Celestial y de ahí entrar en La Ciudad Prohibida y seguir con la retahíla de nombres empalagosos hasta el Parque de Jingshan. Aunque antes de salir para el viaje, un día de Tertulias Viajeras, Ingrid me dijo que lo mejor era hacer la ruta al revés. Empezar temprano en la mañana (a eso de las 5.30 am) en el parque, ver el taichi y la vida mañanera de los parques chinos, entrar por el final a la Ciudad Prohibida para luego acabar en Tian’anmen y ahorrarte las multitudes que todo lo invaden en China. No lo hicimos así por la llegada a las 2 am y su incompatibilidad con el madrugón pero creo que habría sido una opción bastante buena.

Ciudad Prohibida

Total que nos fuimos a la Ciudad Prohibida, hicimos el truco del carnet de estudiantes (como no leen caracteres occidentales puedes usar cualquier carnet como carnet de estudiante, y digo cualquier carnet: el DNI, el de la biblioteca, el de la seguridad social…), pagamos la entrada de 20 yuanes en vez de los 40 que cuesta sin truco y nos pasamos un buen rato entre cientos de chinos, arquitectura china, historia china, salas, más salas y un montón de escenas surrealistas.

Ciudad Prohibida

La verdad es que es un lugar espectacular pero a mi es que las cantidades tan grandes de gente me impiden disfrutar los sitios en su totalidad, relajarme y observar… además de que en China es difícil pasar más de 10 minutos en un lugar turístico sin que se te acerque alguien para hacerse una foto contigo.

De la Ciudad Prohibida salimos para subir al templo que hay dentro del Parque de Jingshan y poder ver una buena panorámica de la ciudad. Fueron 10 yuanes de entrada y esta vez no coló el carnet de estudiante.

Parque Jingshan

Ciudad Prohibida desde Jingshan

Tiene unas vistas bonitas pero la capa de smog que cubre Beijing no permitió disfrutar de la lejanía aunque si de las de la Ciudad Prohibida desde arriba y las partes cercanas al parque.

Luego hicimos una parada para tomar unas cañas y unas tapas de camino al barrio y comimos por la zona de los hutong (callejones de Beijing). Allí una parte del grupo marchó para ver el Templo del Cielo y yo me quedé con otra intentando comprar los billetes de tren a Pingyao, algo que ni con casi una semana de antelación fue posible, y los de Pingyao a Xian, también un intento frustrado. En China en Agosto los billetes vuelan (los estudiantes tienen vacaciones), para viajar en tren hay opciones de pié, asiento duro, asiento blando, litera dura y litera blanda, para el primer trayecto no había nada y tuvimos que hacerlo en el tren rápido y unas minivans y para el segundo conseguimos asiento duro y nos aventuramos a esas 9 horas de tren nocturno sin tener muy claro lo que encontraríamos.

Pero eso es otra historia.

Vistas desde el Parque Jingshan

China, un mundo dentro del mundo

Plaza de Tian'anmen

La frase del título resume totalmente mi percepción de . Es un mundo dentro del mundo, ajeno a lo que sucede a su alrededor, avanzando a su ritmo repitiendo errores o esquivándolos de la misma manera que otros ya hicieron, de la misma “a su manera“, eso si. A China le es tan indiferente el mundo como Occidente intenta aparentar que China lo es para él, y digo aparentar porque no hay forma de esconder que no deja de mirar de reojo a esta potencia emergente.

El problema es que a los chinos si que les resulta indiferente cualquier mundo que no sea el suyo. El resto es extraño, raro o como mucho… gracioso. Pero claro, es que nos ven como esos narizotas que no saben usar cubiertos (los nuestros son para tontos), que no entienden el idioma más hablado en el mundo y además caminan cargados de modales y prejuicios.

El país se está abriendo y ellos se lanzan en masa a ser como el resto, lo que han aprendido desde pequeños. Ser diferente solo “mola“, la adolescencia pasa pronto, ser como los demás une.

Plaza de Tian'anmen

Y su pequeño mundo, ese al que se han lanzado el masa, se disfruta a su manera. No esperes llegar a Tian’anmen y encontrarte una plaza simbólica en la que reflexionar sobre la evolución de las reformas que pueden acercar este gigante a la democracia, es simplemente una de las plazas más grandes del mundo, y posiblemente, la más grande de su mundo.
Otro lugar más donde hacerse una foto.

Ciudad Prohibida

Es fácil sentir la masa nada más acercarte a la Ciudad Prohibida y plantearte si no sería mejor cambiarle el nombre al de la Ciudad Permitida (previo pago de 60 Yuanes). Y ya puestos a cambiar miraría de continuar con la Sala de la Armonía Suprema, el Palacio de la Tranquilidad Eterna, la Puerta de la Paz Celestial y la Sala del Cultivo Mental, todos ellos son conceptos a los que no te puedes tan siquiera acercar debido a los empujones, los clicks de las cámaras fotográficas y las risas flojas que les entra cuando les pillas haciéndote fotos. Conceptos difíciles de encontrar en un país con casi 1.500 millones de personas.

Ciudad Prohibida

Parque Jingshan

En China te conviertes en un mero observador de lo que te rodea. Sin entender nada en la mayoría de las ocasiones, suponiendo, presuponiendo e imaginando que eso si lo has comprendido aunque tu idea no se acerque lo más mínimo a la realidad.
Eso es lo más divertido.

Un reto en toda regla. Para jugar a este juego la desaparición del prejuicio ayuda a la destrucción de las barreras provocando un avance menos compliado. Es su mundo y tu eres solo un turista más, no los quieras cambiar, ni lo intentes, mejor coge un buen asiento y disfruta del espectáculo.

Parque Jingshan

Complejo de Terracota

Aprende a moverte entre la multitud y deja que fluya el ritmo, constante, uniforme. Ves donde vayan ellos, haz lo que ellos hacen, come su comida pero intenta no usar sus baños públicos si no hay más remedio. Para eso aún no estamos preparados, he oído de traumas no superados que perduran por años.

China es a su manera aunque allí no todo es “made in China“. China es un poquito de acá y un poquito de allá, una mezcla sin las justas proporciones, una realidad copiada que ha sido diseñada con muchos retales de realidades demasiado diferentes.
China es el centro del mundo (Zhongghuó se dice en chino, la tierra central), es el centro de su mundo, de un mundo a imagen y semejanza del nuestro pero completamente distinto… y no solo porque ellos tengan los ojos rasgados y nosotros la nariz grande.

Barrio Musulmán

***

Sigo atrapado por el estilo de Martin Parr pero es que fue llegar al gigante asiático y darme cuenta de que fotos bonitas de lugares solitarios anclados en el pasado iban a salir más bien pocas. Mejor muestro la realidad. La banalidad y la decadencia de algo que está emergiendo. Pura contradicción.

China es esto y bastante más que iré desgranando poco a poco en sucesivos post. Ya lo he avisado, no me intentes entender, mejor coge un buen asiento y disfruta del espectáculo :p .

Gran Pagoda de la Oca

Volando sobre la Gran Muralla China

Volando en la Gran Muralla China

El primer reporte desde no podía ser otro. Aquí estoy volando sobre la , uno de esos lugares mágicos, mitificados y famosos en el mundo entero. De forma merecida, todo hay que decirlo.

Es una de las mayores obras realizadas por el ser humano, patrimonio de la humanidad por la UNESCO y nombrada como una de las 7 maravillas del mundo moderno. ¿Se me olvida algo?… si, se me olvida decir que por ahora ha sido lo más impresionante que hemos visto en el viaje, pero sobre todo por la posibilidad que tuvimos de verla casi solos, sin muchos más turistas, sin la masa que todo lo cubre en China. La mejor experiencia en este camino que avanza hacia Tíbet con ganas e ilusión.

Puedo decir que me ha tocado un grupo genial, siempre dispuestos y activos (tal vez demasiado, no se quedan quietos ni un minuto los/as jodíos/as :p) que no para de bromear y aprender en esta aventura que casi acaba de empezar. Nos quedan 16 días y un montón de hueco en la mochila para las anécdotas y lo que encontremos por el camino.

Mañana toca Xian y en 3 días el tren de las nubes hasta Lhasa, donde espero volar de nuevo. Ya tenemos pensada la foto, una vuelta de tuerca a los vuelos de siempre. A ver que queda. Hasta entonces a ver si me da tiempo a escribir algo, aunque no os prometo nada, el tiempo escasea, las conexiones no son demasiado veloces y la censura China complica bastante la interacción… bueno, la complica un poco que siempre hay forma de saltarse las prohibiciones, ¿no?. Para eso las ponen, para entretenernos un rato.