Buceo con el tiburón zorro en Malapascua (Filipinas) – Thresher Shark

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Son las 4:30 de la mañana cuando suena la alarma del teléfono y me levanto, de nuevo, entre aturdido y enfadado. Llevo más de un año con este ritual y no consigo acostumbrarme. Recojo mis cosas como alma en pena y en una oscuridad absoluta salgo sin hacer mucho ruido hacia el centro de . Entonces pienso: -¿quién me mandaría a mí enamorarme de este bicho?-. Y no lo digo por la posibilidad de haber dormido acompañado, con tal madrugón es complicado que la noche anterior el Tanduay hubiese tenido tiempo de obstaculizar los sentidos hasta ese nivel (igual esto es más una esperanza que una afirmación).
La razón última y primera de los madrugones constantes, ese “bicho” del que me enamoré hace ya más de 5 años, se llama Alopias pelagicus, o más comúnmente conocido en castellano como tiburón zorro o azotador ( shark en inglés).

Su principal característica es la aleta caudal, una cola que abarca hasta un 50% de los 4 metros a los que puede llegar esta especie de tiburón zorro, a veces es tan larga como la longitud total de su cuerpo. La usa para golpear a sus presas, su forma de cazar está definida por su cuerpo. Tiene una boca demasiado pequeña como para poder atrapar la captura mientras nada y se alimenta de peces pequeños (sardinas, arenques..) que aturde con un latigazo de esta aleta caudal que alcanza velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. Un espectáculo bastante complicado de disfrutar ya que como buen pelágico vive la mayor parte del tiempo a profundidades de entre 300 y 500 metros.

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Los 40 minutos de viaje en banka (barco tradicional filipino) desde hasta Monad Shoal son el tiempo necesario para acabar de despejarme. Contemplar el amanecer con un café en la mano y la imaginación ya bajo el agua, el coco anticipando acontecimientos (¿habrá corriente?, ¿como estará hoy la visibilidad?, ¿me dejé la luz del baño encendida?…) y el deseo de un encuentro mejor que el anterior crean la excitación suficiente para que parezca que hace horas que llevo despierto.
Monad Shoal es una isla hundida, un pináculo mayor que Malapascua (1,5 km de ancho y 2 de largo) donde se encuentran las estaciones de limpieza que nos permiten disfrutar del zorro. Los tiburones suben cada mañana a primera hora para desparasitarse y que los peces limpiadores hagan su trabajo. Para poder ver a las profundidades en las que viven tienen unos ojos negros muy grandes que son bastante sensibles a la luz y en cuanto el sol de la mañana cobra fuerza regresan a la oscuridad que los protege, por eso es necesario madrugar, no es que a los buceadores nos guste acostarnos a las 10 de la noche y menos un sábado con la disco-party de Malapascua en pleno apogeo. Tal vez por eso yo tengo la teoría de que los domingos se ven menos.

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Desde que salto al agua la emoción me embriaga y la adrenalina fluye, no es miedo, no existen ataques registrados de este animal, su fisionomía no le permitiría intentarlo con una presa tan grande como un humano. Es entusiasmo, es impaciencia, son las ganas de poder estar cara a cara con una especie que no ha evolucionado en siglos, porque no lo necesita, porque es perfecto. Entonces comienzo el descenso analizando la más mínima diferencia con otras veces, a los pocos metros puedo ver el borde del muro. La plataforma de Monad está a entre 12 y 14 metros de profundidad y de ahí se baja a las estaciones que están entre 24 y 30 metros. Los tiempos de fondo en aire son cortos pero suficientes aunque parezcan fugaces, si quiero más no lo dudo, nitrox, una mezcla con mayor porcentaje de oxígeno alarga las posibilidades de que esa vez no se me escape, de conseguir la foto que quería, aunque siempre acabe pensando que la siguiente va a ser mejor.
La probabilidad de verlo en este punto de es grande, según mi propia experiencia diría que de entre un 80 y un 90%. Tal vez lo he tenido delante 8 o 9 de cada 10 veces que he bajado, unas veces cerca, otras muy cerca, otras ha sido solo una sombra, una elegante silueta perdiéndose en el infinito del azul. Otras veces lo he visto acompañado, hasta 3 y 4 individuos a la vez, otras en mucha compañía, varias decenas de buceadores con ojos rasgados aleteando sin control. Y cada vez es una experiencia distinta y única, es naturaleza en estado puro, en un lugar donde vive en libertad, no se le alimenta ni se permite perseguirlos o interactuar con ellos. Las linternas y los flashes de cámara están prohibidos con el respeto como principal objetivo. Siempre hay excepciones, gente que se salta las normas a la torera, que no están preparados, que no tienen un instructor o DM que se preocupe por ellos, pero suelen ser casos contados, que se acentúan en las temporadas de mayor afluencia (de diciembre a mayo).

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Cuando me encuentro con él es como si el tiempo se detuviese (hasta que me empieza a pitar la alarma de la deco), lo observo ensimismado llegando al extremo de haberme olvidado algunas veces que llevaba la cámara en la mano. Que mejores recuerdos que los que guarda el cerebro, pienso para justificarme. Intento fijarme en los detalles; las hendiduras branquiales, los ojos, la boca entreabierta, su aleta dorsal, las pectorales, las pélvicas, la caudal danzando con la corriente… intento averiguar su sexo, los machos tienen 2 penes, uno a cada lado del ano, no es para doble penetración ni esas cosas que veis por internet, que nos conocemos, es para poder inseminar a la hembra con independencia de en que lado esté. Tenemos que pensar que los tiburones no pueden detenerse, necesitan estar en movimiento para filtrar el oxígeno del agua y si no hay corrientes la cópula no debe ser algo demasiado cómodo de realizar nadando. Si a esto le unimos que alcanza la madurez entre los 8 y los 13 años, los largos periodos de gestación (de casi un año) y la pesca sin control es normal que su población haya descendido un 80% en los últimos 15 años. Por suerte la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES por sus siglas en inglés) lo ha incluido desde octubre de 2016 en el apéndice II de modo que, y cito: “se aumentará su protección incrementando las restricciones a su comercio internacional, para garantizar que su exportación sea sostenible y legal”. Queda mucho trabajo por hacer para concienciar al planeta de que los tiburones no son peligrosos y su importancia para la vida marina. Al ser humano le cuesta entender que nada es prescindible en el mundo animal, cada uno tiene su labor y los tiburones regulan el océano. Son los reyes de las profundidades.
En todo el año 2015 solo 8 personas murieron en el mundo por ataque de tiburón. Si tenemos en cuenta que más de 300 fallecieron por caerse de una silla, que cerca de 12 perdieron la vida por caída de una maquina de cocacola (vending machine) o las personas que mueren cada fin de semana por accidente de tráfico me parece que no tenemos nada claros nuestro peligros. Lo que yo tengo claro es lo peligroso que es el ser humano, según BBC: 100.000.000 de tiburones son pescados cada año.

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

La rutina de mis últimos 16 meses ha girado entorno a esta preciosidad. Mis horarios, mis conversaciones, mis nuevas adquisiciones (el housing para la cámara), todo dependía de él. De como disfrutar más en cada encuentro. El fruto lo recogí el 25 de febrero en uno de esos días donde se alinearon los astros, las circunstancias se pusieron de nuestra parte y junto a Vero, Alberto y Crystall tuve la mejor inmersión de mi vida. Fue mi personal despedida, la celebración de otro cambio de etapa con una fiesta submarina de la que salieron muchas de las fotos que podéis ver en este post. No es la definitiva, he vuelto a visitarlo desde entonces… y volveré a hacerlo, la idea es seguir viviendo en Malapascua pero ya no como instructor de buceo, al menos de momento.

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Algunos más datos sobre el Alopias pelagicus:

– Es un animal ovovivíparo, pone huevos pero estos se incuban y eclosionan en el cuerpo de la madre. Una vez eclosionados se alimentan de los huevos rotos, huevos infértiles y los hermanos más débiles. El ratio de nacimientos por gestación es de 1 o 2 individuos.

– Su color puede parecer azulado o plateado pero en realidad lo que hace es reflectar el entorno, si lo ves en mitad del azul o a poca profundidad tiene un color más claro que sobre el arrecife, esto le permite mimetizarse para poder cazar sin ser visto claramente en la distancia.

– El nombre viene de la palabra griega alopex que significa zorro.

– Sube a las estaciones de limpieza para desparasitarse y si no lo ha conseguido del todo o quedan rémoras que no consigue despegarse usa su potencia para saltar fuera del agua. He tenido la suerte de presenciarlo en alguna que otra ocasión y es un espectáculo increíble.

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Thresher Shark, tiburón zorro o azotador

Si quieres sentir esta experiencia y disfrutar del encuentro con este animal en el único lugar del mundo donde está casi asegurado tendrás que venir a Malapascua, una pequeña isla en las Filipinas. He estado 16 meses trabajando como instructor en Buceo Malapascua y es sin duda mi recomendación para este buceo tanto si eres buceador certificado como si es la primera vez que lo intentas, eso sí, hacen falta unos 4 días de curso para llegar hasta él si nunca te has sumergido antes.

Yo por aquí estaré seguro, para la happy hour en Ocean Vida o para tomar la última en Maldito´s entre historias de tiburones… si es que no me he animado a hacerme un fundive al día siguiente y a eso de las 10 pm ya estoy acostado y ansioso por levantarme, entre aturdido y enfadado para preguntarme una vez más : ¿quién me mandaría a mí enamorarme de este bicho? .

Pensando en Malapascua (Filipinas) / Foto de la semana

Pensando en Malapascua

Hace ya más de una semana que Haiyan (Yolanda) destrozó las ilusiones de miles de filipinos y se llevó la vida de otros tantos. Uno de los tifones más potentes jamás registrados ha dejado un futuro incierto a demasiadas familias, a demasiadas personas, a demasiados amigos. Esta semana la poca conexión que he tenido la he utilizado para buscar información sobre lo sucedido e intentar enterarme si toda la gente que conocí en mi paso por estaba bien. Y más o menos.

El ojo del tifón pasó por Malapascua destruyendo la isla casi en su totalidad, porque la isla son las casas de sus habitantes, sus barcos y sus negocios. Por suerte no hubo daños personales pero los materiales son incalculables. A le toca empezar de nuevo y a mi se me encoge el corazón pensando lo duro que tiene que ser pasar por algo así.

Todo lo que puedo hacer es desearle ánimos a todo el mundo allí y animar a realizar una aportación (por pequeña que sea) para ayudar a asistir a las víctimas en Malapascua. Aquella es mi isla y fue mi hogar, por eso focalizo mi atención en ella, allí quedaron grandes amigos y grandes personas que no se merecen lo que les ha sucedido.

Los centros de de la isla han lanzado una iniciativa para recaudar fondos a través de You Caring, yo ya he aportado:

http://www.youcaring.com/other/typhoon-haiyan-yolanda-fundraiser/104505

Ahora, aunque en otra isla, estoy allí con ellos. Malapascua es mi lugar favorito del mundo, al que siempre querré volver y al que estoy seguro que volveré, para poder abrazar a todos y cada uno y alegrarme de que vuelvan a estar bien. Porque lo van a estar.

Balut, es más divertido en Filipinas

Balot

El balut (balot en tagalo) es un huevo de pato fecundado al que se ha dejado que se desarrolle el embrión antes de cocinarlo. Se come cocido o hervido al vapor y es bastante común en y algunas partes del sudeste asiático. Yo lo había visto pero no lo había probado hasta que llegué a Cebu.

Me alojé en el Kukuk´s Nest, no es que fuese barato, 400 pesos (7,5 €) en dormitorio de 5 camas, pero me convenció la decoración y el ambiente, tenía una terraza completamente forrada de fotos de Lomografía y la chica de la recepción me explicó que los hijos de los dueños eran artistas (fotógrafo y pintora). Creo que acerté con el lugar porque cuando me levanté de la siesta la zona común y el restaurante estaban a rebosar. En una mesa había un grupo de chavales filipinos charlando animadamente, me senté a su lado y al ratito me ofrecieron un trago de cerveza, es más, me obligaron a tomarlo. Resultó ser una reunión del Cebu Shooters Guild, un grupo de fotógrafos y aficionados a la fotografía de Cebu que hacen quedadas para hablar de fotografía, realizan photowalks y cosas por el estilo… La conversación fue interesantísima, no solo en lo que a foto se refiere, fue una pasada conocer de primera mano y recién llegado las costumbres, rituales y clichés de los cebuanos.
En un momento dado por la zona del patio apareció un tipo con una bici y una cesta sobre ella en la que tenía algo que ofrecía a la gente, los Cebu Shooters empezaron a gesticular y hablar en tagalo como tramando algo, Hendrix me preguntó si había probado el balut, le dije que no e instantáneamente estallaron en risas, ahí entendí que había llegado mi hora de hacerlo. Fuimos hacia el tipo, pidió 2 huevos y me explicó como se come. Primero se hace un agujero en la cáscara y se bebe el “caldito” que hay en el interior entre la cáscara y el “polluelo“. Sabe como a consomé, me gustó bastante. Lo siguiente es abrir la cáscara del todo y meter el interior en la boca de un tirón. La sensación es rara pero sabe como a huevo cocido con pollo así todo mezclado. No me gustó demasiado pero tampoco me disgustó y la parte menos sabrosa, un cartílago blanco, justo cuando me empezaba a pelear con ella me dijo que eso no se comía y lo escupí. Un buen trago de birra y prueba superada.
De una de las mesas de detrás nuestro salió una voz que decía: “Fuck dude, you’ve eaten the egg like a boss“, un británico, claro, y todo el mundo empezó a reírse a carcajadas. Y si, como un jefe me lo comí, por suerte no soy asqueroso para estas cosas y si alguien se lo come a la vez que yo menos aún. Pienso que la mayoría de las veces son tabús culturales y tradicionales lo que nos impide ver estas comidas en perspectiva. En Filipinas estos huevos empiezan a ser una delicatessen que se sirve en los mejores restaurantes.

Más tarde me explicaron que los hay de distinta “añada“, o “semanada” mejor dicho. El que nos comimos era de 2 semanas, y teniendo en cuenta que el tiempo de gestación de un pato son 4 semanas podemos decir que me comí “medio patito“. Yo solo noté cartílago, en los de 3 semanas ya están practicamente formados el pico y las patas, supongo que la sensación en la boca será algo distinta. El precio fue de algo menos de un euro por los 2 huevos y dio para unas buenas risas, yo siempre digo “donde fueres haz lo que vieres” y en Filipinas no podía dejar de probar el balut… y menos estando obligado.

La foto es de Hendrix (Blue Pax), me la mandó editada con el texto porque es el claim de Turismo de Filipinas para promocionar el país, todo “es más divertido en Filipinas“, y comer balut también.

Volví a Cebu un par de veces más pero no tuve la suerte de volver a encontrarme con todo el grupo de los Cebu Shooters, una de las veces pude quedar a tomar unas cervezas con Mark, pero el resto no podía pasar ese día. Malapascua me robó mucho tiempo y me quede con las ganas de aceptar el ofrecimiento que me hicieron para recorrer Cebu durante un día haciendo fotos con ellos.  Quizá lo hagamos algún día.

Por último, os dejo el enlace aun vídeo del señor Blai que también probó el balut en su paso por Filipinas, lo mejor del vídeo… sus caras, sin lugar a dudas: Probando el huevo “balut” en Filipinas.

***

Quiero decir que últimamente el blog parece un poco caótico, vamos, que salto bastante más en el tiempo de lo que estaba acostumbrado a hacer, pero es que del el viaje de Asia ya casi lo he contado todo, me faltan un par de post sobre Palestina y las cosas, como esto del balut, que se me hayan quedado en el tintero, y hay que pasar página. A partir de ahora iré intercalando cosas sueltas de este viaje con el final de la vuelta al mundo (que no terminé nunca de contar) y los viajecitos que vaya haciendo hasta que me vuelva a picar el gusanillo de otro gran viaje.

Manila: Contrastes y sin ellos (Filipinas)

Manila, una ciudad diferente en Asia. A hay que mirarla desde arriba, con arrogancia, si la miras desde abajo te come, se apodera de tus miedos y los hace crecer a su antojo.

Por eso este vídeo es desde las alturas, desde la perspectiva de la distancia… la que marca Manila.

Es una ciudad que permite acercarse y vivirla, pero hace falta tiempo, si solo estás de paso se convierte en un conjunto de imágenes confusas, incluso difusas, imágenes de contrastes que a veces no existen, porque al fin y al cabo por muy distinta que parezca cada pocos segundos, siempre es ella, siempre es Manila.

(*) Esta es la última píldora de , por ahora. Una visión diferente de una ciudad con miles de perspectivas, esto es solo una de ellas.

Manila, una ciudad de 12 millones de contrastes (Filipinas)

Manila

tiene tantos contrastes como almas recorren sus calles. Con sus casi 12 millones de habitantes Manila es una ciudad y son muchas. Manila es Intramuros y Malate, pero también Makati o Quezon City, es Pasay y Quiapo… y cada una es un mundo comparada con la otra.

Caminar por el Roxas Boulevard al atardecer transporta por momentos a La Habana y su Malecón. Visualmente podía llegar a ser confuso, en una primera impresión las caras, los gestos, las vestimentas… se acercan más a las de cualquier capital latinoamericana que a una asiática; los guardias de seguridad armados, los “niños del pegamento”, el tráfico caótico , los jeppneys, la contaminación, las iglesias… A medida que la conoces más descubres que todo ello se debe a la mezcla de colonización que sufrió el país, primero la española, que aportó parte del lenguaje, el carácter latino, los olores de la gastronomía, las iglesias, y luego la estadounidense, que aportó las armas, la prostitución, las bandas callejeras, el hip hop…
Pero como digo, esto son solo primeras impresiones, es fácil darse cuenta pronto que ni la colonización española fue tan buena, ni la estadounidense tan mala. Ambas dejaron un gran poso en Las del que se nutre la mayor parte de su cultura y tradiciones, su estilo de vida y sus anhelos. Y es Manila donde se amplifican los extremos y puedes ver ese choque y sentirlo como un golpe en tu pecho.

Malate

La que fue “La perla de oriente” durante el Imperio Español ha perdido gran parte de su esplendor, aquella belleza a quedado recluida a los Intramuros. La antigua ciudad amurallada que aún mantiene el aspecto colonial de aquellos tiempos. Intramuros es salir un poco del caos de Manila para aterrizar en un pueblecito. A pesar de ser el destino turístico de la capital por excelencia sorprende ver las miradas de interés que aún suscita el occidental a los lugareños.

Intramuros

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La mayoría de los viajeros que conocí en Filipinas no ha pisado Manila o han pasado por ella de puntillas, no les culpo, no es fácil ni bonita. Yo pasé cerca de 10 días allí y vi bastantes de sus facetas, me gustan los lugares sórdidos y esta ciudad podría tomar como propio ese adjetivo.
Tuve la suerte de llegar a casa de Roberto (amigo/hermano de Hortaleza) y poder usarla como campo base en mi aventura filipina.

Malate

Estuve en el barrio de Malate, cerca del “Malecón”, de Intramuros y no muy lejos del aeropuerto, es el barrio mochilero de la ciudad, con bastantes guesthouses, restaurantes, locales nocturnos, “locales nocturnos”, karaokes, “karaokes” y todo eso que tiene Manila y que siempre está lleno de “chicas sonrientes”. Aunque yo tuve casa durante todo el tiempo la referencia para alojamiento la tengo desde hace años y es el Friendly’s Guesthouse en Adriático St. Es bastante básico pero de los mejores ambientes de la ciudad en relación calidad/precio.

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Mi entrada en Manila fue un 26 de Diciembre, llegué a las 20.00 h al aeropuerto de Clark y tras recoger las maletas y pasar el control migratorio me quedaban cerca de 3 horas de autobús para entrar en la ciudad. Fueron 450 pesos hasta la terminal de Pasay y de ahí un taxi hasta Malate. Piqué la primera con lo de que el precio es negociado y no con taxímetro y pagué 150 pesos. A partir de ahí siempre con taxímetro.
No hay muchas más opciones, es el aeropuerto de las low cost y a la larga no acaba de salir tan barato, si llegas más tarde que el último bus tienes que tomar un taxi o pasar la noche en Los Ángeles, una “ciudad” creada al rededor de una base aérea estadounidense y que no tardó demasiado en convertirse en prostíbulo. Hay más de 10.000 prostitutas en esa ciudad, es la Pattaya filipina pero en grande y sin playa.

Intramuros

Llegué para pasar Noche Vieja junto a Pablo y Flapy en algún lugar no muy lejano a la capital, teníamos pocos días, Pablo continuaba su viaje Illustration around the world y Flapy volvía a Guangzhou, donde vive. Pasamos un par de días y noches algo crápulas por la ciudad, visitamos Intramuros, salimos por Makati y Malate donde aprovechamos para ver como es una noche de miércoles cualquiera (son Lady´s Night, las chicas beben gratis) y marchamos para Puerto Galera, donde entramos al 2012 entre koreanos y koreanas. Pero esta historia la contó mejor David en estos 2 post:

Nochevieja en White Beach y Puerto Galera (Filipinas)

Y la ilustró Pablo a su manera: Happy new year from White beach

Con la resaca aún encima volvimos a Manila para seguir crapuleando hasta que nos despedimos y yo me quedé unos días más antes de salir para Malapascua.

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Manila

Manila es una ciudad distinta al resto del sudeste asiático, la idea generalizada es que es peligrosa, a mi no me lo pareció. En nuestras inconscientes incursiones nocturnas no tuvimos el más mínimo problema… bueno, un Iphone perdido, pero igual decidió marcharse él, y luego la historia dio bastante juego, jeje, pero no voy a seguir metiendo el dedo en la llaga.
Yo paseé sin problemas tanto con cámara como sin ella, montamos en metro en hora punta (donde hay que andar con mil ojos), en jeepney y cualquier transporte posible e imaginable, a todas las horas del día y de la noche y no vi nada fuera de lo común. Tal vez haya que andar un poco más alerta y si es cierto que la “imagen” que da no es como la de otras ciudades del sudeste asiático.
Choca ver la cantidad de gente durmiendo en la calle, tanta prostitución, tanta pobreza delante de tus ojos, sin esconderse o ser escondida, pero es que esto es Asia.

Intramuros

Pablo y Flapy en un callejón de Manila.

La pobreza y la miseria no se alían con la violencia y la desesperación como en otras partes del mundo, por eso la “convivencia” se mantiene. Lo ostentoso crece en mitad de lo decrépito sin que este bofetón a la ética y los principios llegue a hacer daño a los agredidos. En ocasiones es la victoria de la resignación, en otras el respeto como valor fundamental e intrínseco a la persona.
Esto provoca que la misma ciudad tenga zonas como la barriada de Tondo y otras repletas de centros comerciales gigantes (Makati o Bonifacio High Street) donde la realidad parece otra.

Manila es una ciudad distinta, acogedora a su forma, dura y oscura, que puede estar triste y feliz al mismo tiempo sin que nadie sea capaz de entenderlo. Manila son 24 horas al día de emociones, de imágenes que pueden ser tan brutales como tiernas y que te golpean sin fuerza, sin mas intención que hacerte despertar del sueño de lo cotidiano. –Este no es tu mundo, es el nuestro-, te grita con furia cada nueva visión, como la del niño que sale desnudo de unos cartones y corretea entre los coches y la contaminación, una imagen que te encoge el corazón hasta que el chaval llega a una toma de agua de bomberos, la abre y con una sonrisa que no le cabe en la boca empieza a bañarse y chapotear mientras llama a su madre.
Este no es tu mundo, es el nuestro, si no te gusta no lo mires, pero no te olvides que existimos-, así dicen ellos, ahí están, a pesar de que muchos no quieran verlos. Así debe decir Manila, que también es Filipinas: –si no te gusta no me mires, pero no te olvides de que existo-.

Aunque sea una ciudad oscura también tiene su luz:

Luz

Luz

Incluso en la imagen de un montón de niños ayudando a un taxi se que estropeó y al que no cobraron más que una sonrisa. Una imagen en blanco y negro con mucho color, así es Manila:

Manila

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En el norte de Palawan vi montañas flotando sobre agua azul turquesa (El Nido – Filipinas)

Hay pocos lugares en el mundo en los que un atardecer sea capaz de enmudecer a un grupo de 12 personas durante casi una hora, que te hagan sentir especial por el mero hecho de estar allí y que una vez lo has abandonado pasen a un plano atemporal y ageográfico en el que la mente impedirá por siempre que los recuerdos sean modificados si no es para mejorar lo que allí viviste. Un curioso juego en él que la memoria se alía con la imaginación para magnificar lo que ya de por si fue magnífico.

En el norte de la Isla de la belleza de unos paisajes increíbles escoltan y protegen un pequeño y surrealista pueblo de 30.000 habitantes. Tras 7 horas de una tortuosa carretera desde Puerto Princesa aparece como por arte de magia al final de un precioso valle acariciado por un mar que no parece real.

Es El Nido, el lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

Paisajes

Pero creo que la memoria está volviendo a jugar conmigo porque aunque el emplazamiento del pueblo es espectacular, el pueblo en si no me gustó mucho. El Nido es una puerta a lo que lo rodea.

El pueblo es raro, relativamente turístico y claramente orientado al extranjero. La comida no es barata a pesar de la amplia oferta, al igual que los alojamientos. La electricidad desaparece de 7 am hasta las 5 de la tarde y no tiene cajeros automáticos o bancos, pero puedes retirar dinero como si fuese una compra (con su correspondiente comisión) en el Art Café. Las playas del pueblo no son gran cosa, merece la pena salir un poco a Corong Corong, o llegar hasta la espectacular Las Cabanas.

¿Donde está entonces lo maravilloso?, os preguntareis, y la respuesta es: primero en el archipiélago de Bacuit.

Justo en frente del pueblo, a menos de una hora en bote hay islas con playas increíbles, espectaculares lagos y lagunas de imposibles accesos, un snorkel como pocos en el mundo, aguas cristalinas, paisajes sacados de algún sueño… para mi fue como haber podido disfrutar de los paisajes del sur de Tailandia o la belleza de Halong Bay pero hace 10 años. Con una afluencia mucho menor de turistas y muy poco contaminado, tanto visualmente como espiritualmente.

Cuando llegamos a El Nido nos alojamos en Giecel Pension, el precio medio es de unos 1000 pesos por la habitación triple, aunque hicimos unos cuantos “tetris” para acomodarnos los 8 que íbamos, más otras 4 personas que se quedaron en Corong Corong. Y aprovechando que eran las fiestas del pueblo crapuleamos unos días (noches) por allí. En la “verbena”, en los puestecillos de comida que pusieron para las celebraciones, en el Ricson Bar con su música en directo y las entrañables covers que se tocaban… ¡Al fin conseguí escuchar algo de música decente en !.

Y con Roma, una de las encargadas de Giecel Pensión, nos fuimos al que visita las islas de Bacuit. Como éramos suficientes alquilamos un barco solo para nosotros y un “tour” a medida. De los 4 que ofrecen: A, B, C y D, todo el mundo nos recomendó el A y el C. Y esos hicimos, en 2 días, pasando la noche en alguna de las playas del archipiélago. El coste fue de 1800 pesos por persona  (unos 33 €) e incluía la comida para 2 días, las tiendas de campaña, el agua, el alquiler del barco y las entradas o tasas del parque. Fue a nuestro ritmo y nosotros decidíamos en todo momento donde comer, cuanto parar en cada sitio e incluso donde dormir.

En esta parte la memoria no puede darse el placer de seguir jugando conmigo. Tengo fotos que demuestran que aquello es imposible de magnificar (más).

Paisajes

Big Lagoon

Small Lagoon

En la banka

Hiden Beach

Big Lagoon

Paisajes

En la banka

Big Lagoon

Paisajes

El primer día visitamos Small Lagoon, Big Lagoon, Simizu Island (donde comimos) y 7 Comando, el lugar donde los 12 enmudecimos cerca de una hora para disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. Hay momentos que pasan para siempre al baúl de lo imborrable y este es uno de los “muchos” que guardé durante los cerca de 15 días que estuve en el norte de Palawan.

Atardecer

Atardecer

Por último, después de cenar nos dirigimos a Ipil 2 Island para plantar el campamento gitano y después de un poco de Filipino Style irnos a descansar para el siguiente día.

No voy a describir los lugares porque las fotos hablan por si mismas y creo que es mejor sorprenderse con cada uno sin tener claro donde estás llegando.

El segundo día hicimos Hiden Beach, Secret Beach, Mineloc y Helicopter Island. Yo estaba agotado, creo que mis ojos se saturaron ante tanta belleza y tan de golpe.

Este tour es uno de los mejores recuerdos que tengo de Filipinas y de este viaje, las sesiones de Freediving, las conversaciones en las playas o en el barco, las risas, los ratos jugando con los juegos de Vane.

Juegos

Pero estoy seguro que uno de los factores decisivos para que aquellos momentos permanezcan para siempre en mi memoria fueron: Vane, Nico, Anna, Fernando, Carolina, Juanjo, Antonette, Cristina, Leti, Erika, Elena y Roma, el grupo con el que disfruté de los días (y por supuesto, las noches) en El Nido. El grupúsculo mayoritario (7) ya habíamos convivido unos meses en Malapascua y volvimos a juntarnos aquí.

Campamento

Cuando volvimos del Tour decidimos buscar alojamiento en alguna playa mejor y salir del pueblo. Nos fuimos a Las Cabanas, más al oeste de Corong Corong. Los precios allí eran prohibitivos, no había guesthouses, solo resorts, y después de casi una hora de negociación en el Orange Pearl Resort accedieron a ponernos unas tiendas de campaña en mitad del resort. Fueron 1500 pesos al día por 4 tiendas para 7 “personas. Volvimos a montar el campamento gitano y a pesar de no tener baño o ducha (cubos de agua) cada día cuando nos levantábamos lo primero que veíamos era una playa espectacular de aguas transparentes con montañas de piedra flotando sobre ellas. Todos aceptamos encantados.

Orange Pearl

Camareras

Fue bastante divertido, el resto de clientes alucinaban con nosotros pero montamos un chiringuito de lo más acogedor. Teníamos hamacas, mesas, sillas, las tiendas de campaña, antorchas para iluminar la zona por la noche, musiquita… hubiésemos sido la envidia de los vecinos si no fuese porque las noches regadas en Tanduay y acompañadas por Hendrix y New Order no debieron conciliar el sueño demasiado bien.

Atardecer

Y supongo que a quien se va a ese resort para no estar rodeado de la panda de “jipis” que pueblan El Nido no le haría demasiada gracia encontrarse un campamentooo “jipi” montado en mitad del resort.
Estuvimos cerca de 5 días, el problema era el tema comida, el pueblo estaba lejos y a pesar de que nos hacían un 10% en el restaurante del Orange Pearl, y de que la comida era deliciosa, se escapaba un poco de nuestro presupuesto.
Por ello volvimos a El Nido, pero para seguir rolando. Alquilamos una furgoneta con conductor por 3.500 pesos para 11 personas (6 € por persona) e hicimos otro de los tours que recorren la zona. Primero visitamos las Kalit-Kalit Falls, unas cascadas de agua a las que se llega después de un pequeño y bonito trek por la jungla.

Cascada

Y la espectacular Nacpan Beach. En la que llegamos a plantearnos comprar unos terrenos. Una playa casi virgen con aguas azules y un solo chiringuito para comer llamado: Food Here (Comida aquí).

Nacpam Beach

Están empezando a desarrollarla para el turismo y ya la llaman: “Little Boracay”. Supongo que en unos años estará plagada de turistas y bungalows pero ahora es uno de esos lugares que hay que ver y disfrutar.

Nacpam Beach

Pasamos el resto del día allí pegados y volvimos a El Nido para empezar a separarnos. Cada uno continuaba su camino aunque algunos de estos caminos se han ido cruzando.
Yo marché de vuelta a , y algo más tarde pasé Songkram en Tailandia con Vane y Nico, y estos días en Koh Tao me he reencontrado con Anna, que ayer marchó para España a la temporada de verano con su centro JellyFish Divers (todo el que quiera bucear o hacer cursos en la Costa Brava este verano que escriba de mi parte), y con Juanjo y Antonette tal vez me junte de nuevo en Agosto en Filipinas… que sigo sin tener claro para donde tirar pero cada vez tengo más claro lo mucho que me gustó este país. Por eso me planteo volver de nuevo, porque lugares y sensaciones como las que tuve en Palawan hace tiempo que no los encontraba viajando.

Es difícil contar con palabras lo que sentí en esas 2 semanas, solo uno sabe lo que lleva dentro, y no es hasta que pasa cierto tiempo que consigues descifrar ese puzzle que forman los recuerdos mezclados con los sentimientos. Cuando pones la última pieza ves el conjunto y disfrutas de la imagen creada a base de pequeños detalles indescifrables por si mismos.
Me falta el post de para terminar mi puzzle de Filipinas, un puzzle de más de 3 meses de slow travel en los que no visité más de 5 lugares… ¡pero que lugares!.

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