En el norte de Palawan vi montañas flotando sobre agua azul turquesa (El Nido – Filipinas)

Hay pocos lugares en el mundo en los que un atardecer sea capaz de enmudecer a un grupo de 12 personas durante casi una hora, que te hagan sentir especial por el mero hecho de estar allí y que una vez lo has abandonado pasen a un plano atemporal y ageográfico en el que la mente impedirá por siempre que los recuerdos sean modificados si no es para mejorar lo que allí viviste. Un curioso juego en él que la memoria se alía con la imaginación para magnificar lo que ya de por si fue magnífico.

En el norte de la Isla de la belleza de unos paisajes increíbles escoltan y protegen un pequeño y surrealista pueblo de 30.000 habitantes. Tras 7 horas de una tortuosa carretera desde Puerto Princesa aparece como por arte de magia al final de un precioso valle acariciado por un mar que no parece real.

Es El Nido, el lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

Paisajes

Pero creo que la memoria está volviendo a jugar conmigo porque aunque el emplazamiento del pueblo es espectacular, el pueblo en si no me gustó mucho. El Nido es una puerta a lo que lo rodea.

El pueblo es raro, relativamente turístico y claramente orientado al extranjero. La comida no es barata a pesar de la amplia oferta, al igual que los alojamientos. La electricidad desaparece de 7 am hasta las 5 de la tarde y no tiene cajeros automáticos o bancos, pero puedes retirar dinero como si fuese una compra (con su correspondiente comisión) en el Art Café. Las playas del pueblo no son gran cosa, merece la pena salir un poco a Corong Corong, o llegar hasta la espectacular Las Cabanas.

¿Donde está entonces lo maravilloso?, os preguntareis, y la respuesta es: primero en el archipiélago de Bacuit.

Justo en frente del pueblo, a menos de una hora en bote hay islas con playas increíbles, espectaculares lagos y lagunas de imposibles accesos, un snorkel como pocos en el mundo, aguas cristalinas, paisajes sacados de algún sueño… para mi fue como haber podido disfrutar de los paisajes del sur de o la belleza de Halong Bay pero hace 10 años. Con una afluencia mucho menor de turistas y muy poco contaminado, tanto visualmente como espiritualmente.

Cuando llegamos a El Nido nos alojamos en Giecel Pension, el precio medio es de unos 1000 pesos por la habitación triple, aunque hicimos unos cuantos “tetris” para acomodarnos los 8 que íbamos, más otras 4 personas que se quedaron en Corong Corong. Y aprovechando que eran las fiestas del pueblo crapuleamos unos días (noches) por allí. En la “verbena”, en los puestecillos de comida que pusieron para las celebraciones, en el Ricson Bar con su música en directo y las entrañables covers que se tocaban… ¡Al fin conseguí escuchar algo de música decente en Filipinas!.

Y con Roma, una de las encargadas de Giecel Pensión, nos fuimos al que visita las islas de Bacuit. Como éramos suficientes alquilamos un barco solo para nosotros y un “” a medida. De los 4 que ofrecen: A, B, C y D, todo el mundo nos recomendó el A y el C. Y esos hicimos, en 2 días, pasando la noche en alguna de las playas del archipiélago. El coste fue de 1800 pesos por persona  (unos 33 €) e incluía la comida para 2 días, las tiendas de campaña, el agua, el alquiler del barco y las entradas o tasas del parque. Fue a nuestro ritmo y nosotros decidíamos en todo momento donde comer, cuanto parar en cada sitio e incluso donde dormir.

En esta parte la memoria no puede darse el placer de seguir jugando conmigo. Tengo fotos que demuestran que aquello es imposible de magnificar (más).

Paisajes

Big Lagoon

Small Lagoon

En la banka

Hiden Beach

Big Lagoon

Paisajes

En la banka

Big Lagoon

Paisajes

El primer día visitamos Small Lagoon, Big Lagoon, Simizu Island (donde comimos) y 7 Comando, el lugar donde los 12 enmudecimos cerca de una hora para disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. Hay momentos que pasan para siempre al baúl de lo imborrable y este es uno de los “muchos” que guardé durante los cerca de 15 días que estuve en el norte de .

Atardecer

Atardecer

Por último, después de cenar nos dirigimos a Ipil 2 Island para plantar el campamento gitano y después de un poco de Filipino Style irnos a descansar para el siguiente día.

No voy a describir los lugares porque las fotos hablan por si mismas y creo que es mejor sorprenderse con cada uno sin tener claro donde estás llegando.

El segundo día hicimos Hiden Beach, Secret Beach, Mineloc y Helicopter Island. Yo estaba agotado, creo que mis ojos se saturaron ante tanta belleza y tan de golpe.

Este es uno de los mejores recuerdos que tengo de Filipinas y de este viaje, las sesiones de Freediving, las conversaciones en las playas o en el barco, las risas, los ratos jugando con los juegos de Vane.

Juegos

Pero estoy seguro que uno de los factores decisivos para que aquellos momentos permanezcan para siempre en mi memoria fueron: Vane, Nico, Anna, Fernando, Carolina, Juanjo, Antonette, Cristina, Leti, Erika, Elena y Roma, el grupo con el que disfruté de los días (y por supuesto, las noches) en El Nido. El grupúsculo mayoritario (7) ya habíamos convivido unos meses en Malapascua y volvimos a juntarnos aquí.

Campamento

Cuando volvimos del decidimos buscar alojamiento en alguna playa mejor y salir del pueblo. Nos fuimos a Las Cabanas, más al oeste de Corong Corong. Los precios allí eran prohibitivos, no había guesthouses, solo resorts, y después de casi una hora de negociación en el Orange Pearl Resort accedieron a ponernos unas tiendas de campaña en mitad del resort. Fueron 1500 pesos al día por 4 tiendas para 7 “personas. Volvimos a montar el campamento gitano y a pesar de no tener baño o ducha (cubos de agua) cada día cuando nos levantábamos lo primero que veíamos era una playa espectacular de aguas transparentes con montañas de piedra flotando sobre ellas. Todos aceptamos encantados.

Orange Pearl

Camareras

Fue bastante divertido, el resto de clientes alucinaban con nosotros pero montamos un chiringuito de lo más acogedor. Teníamos hamacas, mesas, sillas, las tiendas de campaña, antorchas para iluminar la zona por la noche, musiquita… hubiésemos sido la envidia de los vecinos si no fuese porque las noches regadas en Tanduay y acompañadas por Hendrix y New Order no debieron conciliar el sueño demasiado bien.

Atardecer

Y supongo que a quien se va a ese resort para no estar rodeado de la panda de “jipis” que pueblan El Nido no le haría demasiada gracia encontrarse un campamentooo “jipi” montado en mitad del resort.
Estuvimos cerca de 5 días, el problema era el tema comida, el pueblo estaba lejos y a pesar de que nos hacían un 10% en el restaurante del Orange Pearl, y de que la comida era deliciosa, se escapaba un poco de nuestro presupuesto.
Por ello volvimos a El Nido, pero para seguir rolando. Alquilamos una furgoneta con conductor por 3.500 pesos para 11 personas (6 € por persona) e hicimos otro de los tours que recorren la zona. Primero visitamos las Kalit-Kalit Falls, unas cascadas de agua a las que se llega después de un pequeño y bonito trek por la jungla.

Cascada

Y la espectacular Nacpan Beach. En la que llegamos a plantearnos comprar unos terrenos. Una playa casi virgen con aguas azules y un solo chiringuito para comer llamado: Food Here (Comida aquí).

Nacpam Beach

Están empezando a desarrollarla para el turismo y ya la llaman: “Little Boracay”. Supongo que en unos años estará plagada de turistas y bungalows pero ahora es uno de esos lugares que hay que ver y disfrutar.

Nacpam Beach

Pasamos el resto del día allí pegados y volvimos a El Nido para empezar a separarnos. Cada uno continuaba su camino aunque algunos de estos caminos se han ido cruzando.
Yo marché de vuelta a , y algo más tarde pasé Songkram en Tailandia con Vane y Nico, y estos días en Koh Tao me he reencontrado con Anna, que ayer marchó para España a la temporada de verano con su centro JellyFish Divers (todo el que quiera bucear o hacer cursos en la Costa Brava este verano que escriba de mi parte), y con Juanjo y Antonette tal vez me junte de nuevo en Agosto en Filipinas… que sigo sin tener claro para donde tirar pero cada vez tengo más claro lo mucho que me gustó este país. Por eso me planteo volver de nuevo, porque lugares y sensaciones como las que tuve en hace tiempo que no los encontraba viajando.

Es difícil contar con palabras lo que sentí en esas 2 semanas, solo uno sabe lo que lleva dentro, y no es hasta que pasa cierto tiempo que consigues descifrar ese puzzle que forman los recuerdos mezclados con los sentimientos. Cuando pones la última pieza ves el conjunto y disfrutas de la imagen creada a base de pequeños detalles indescifrables por si mismos.
Me falta el post de para terminar mi puzzle de Filipinas, un puzzle de más de 3 meses de slow travel en los que no visité más de 5 lugares… ¡pero que lugares!.

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El Río Subterráneo de Puerto Princesa está en Sabang (Palawan – Filipinas)

Entrada

Los 2 meses y pico que pasé en Malapascua parado debieron anular una parte de mis habilidades viajeras porque cuando salí de allí, en menos de 2 días en Cebu, perdí un vuelo a Legazpi y el alojamiento en Donsol para ver el tiburón ballena y para rematar perdí 2 veces seguidas y por 5 minutos cada vez el ferry para ir a Bohol. Con un enfado monumental conmigo mismo y luchando contra Cebu para salir de allí tiré por el camino fácil y compré un vuelo a Puerto Princesa (Palawan), donde ya estaban Nico, Vanesa, Cristina y Leti (parte del Malapascua Team).
Conseguí llegar a la primera, por suerte, porque si llego a perder este también pensaba retirarme llorando y volver a España.

A Palawan fuimos buscando los paisajes de El Nido y lo que encontrásemos por el camino. Lo primero que encontramos fue El Río Subterráneo de Puerto Princesa, que en realidad está a unos 50 kilómetros de allí, en Sabang para ser exactos. En 2011 fue reconocido como una de las nuevas 7 maravillas de la naturaleza, ahora hay 7 maravillas de “unmontóndecosas”, una garantía para atraer turistas y coleccionistas de maravillas, y esta es la razón por la que cada día se terminan las plazas disponibles para visitarlo. Está realmente concurrido pero sobre todo lo que más tiene es turismo local.
Los “tours” que te venden desde Puerto Princesa cuestan 1500 pesos (algo menos de 30€) e incluyen el desplazamiento hasta allí, las entradas y el barco que te lleva al lugar. Nos pareció algo caro e intentamos montárnoslo por nuestra cuenta.
Las otras opciones eran ir a Sabang y pasar noche allí, tal vez hubiese sido una buena idea pero luego sale algo más caro llegar hasta El Nido y no sabíamos como era Sabang, o conseguir las entradas por nuestra cuenta y luego llegar hasta allí en autobuses locales, el problema es que los horarios de vuelta limitaban un poco el día. Lo que terminamos haciendo es buscar un transporte que no nos limitase y fuese barato: alquilamos unas motos.

Al final gracias a la capacidad sobrehumana de Nico para desenvolverse en temas burocráticos, a que le echamos mucho morro y a un par de sonrisas en el momento adecuado conseguimos las entradas para el Río Subterráneo para el día siguiente (250 pesos + 40 de tasa medioambiental), alquilamos una moto (250 pesos al día y fuimos 2 por moto) y luego una vez allí solo tuvimos que pagar el barco hasta la entrada (700 pesos hasta 6 personas + 12 pesos de tasas). Si vas con tiempo te puedes ahorrar el precio del barco haciendo un trekking que te lleva desde Sabang hasta la entrada del río, por lo que escuche es un camino entre la jungla bastante bonito.
Total, nos salió a cada uno por menos de 650 pesos contando la gasolina de la moto (poco más de 10 €) y disfrutamos bastante de la posibilidad que da la moto para parar donde se te antoje y no tener que estar sujeto a los horarios del transporte o que te toque un grupo majo en el “tour” .

Esa mañana nos levantamos temprano, pillamos las motos, desayunamos y, por suerte, no hicimos caso a las estimaciones que nos dieron respecto al tiempo que necesitaríamos para llegar a Sabang. Por mucho que digan que son 30 minutos o una hora el estado de la carretera dilata bastante estos tiempos. Es difícil tardar menos de 2 horas. Nosotros teníamos la entrada para antes de las 10:30 am y menos mal que salimos a eso de las 08:30, porque llegamos justito, justito.

Empezando

La playa

Dejamos las motos tomamos el barco, nos inscribimos en todos los lugares donde había que inscribirse, nos vistieron de albañiles:

Vestido de albañil

Y nos metieron en el río:

Entrando al río

En el río

En el río

Entrada

Entrada

Este río tiene la reputación de ser el río subterráneo navegable más largo del mundo, son 8,2 kilómetros de los que 4,3 km son fácilmente navegables. Esta es la parte que puede verse, a partir de ahí el río se estrecha y no permiten la entrada más allá de este punto.
El paseo es a oscuras, con un foco “direccionable” en la parte delantera de la barca y el “gondolero” te va encontrando “parecidos razonables” entre las formaciones rocosas y el mundo real.
Si tengo que ser sincero a mi no me pareció gran cosa, es bonito de ver, entretenido y me alegro de haber ido porque el camino en la moto realmente mereció la pena peeeero… si hubiese estado algo más justo de tiempo no creo que me me remordiese la conciencia no haberlo visto.

Underground River...

Comimos en Sabang al salir del río y “cuando paró de llover” iniciamos un lento camino de vuelta parando allí donde nos apetecía para hacer fotos y disfrutar del paisaje.

Paisajes

Paisajes

También tuvimos que realizar alguna que otra “parada en boxes” por culpa de la lluvia, menos mal que siempre hay un billar para amenizar los chaparrones.

En el billar

Marea baja

Y a última hora de la tarde llegamos a Puerto Princesa. Nos estábamos alojando en VIM Pension, una pequeña pensión local de lo más agradable. Son 300 pesos por la habitación doble con baño compartido y WI-FI, y está bastante cerca de IMAS, un restaurante vegetariano que merece la pena visitar, el tempe que hacen allí está espectacular.

De Puerto Princesa poco más puedo decir, el Reggae Bar, algún karaoke, el “casino”, jamón, orujo de hierbas y patxarán (gracias a Ana y Carolina!!)… me gustó la “ciudad” aunque no tiene demasiado que hacer, eso si los “puertoprinceños” me parecieron gente muy maja.

Un dato en Puerto Princesa. Los trayectos dentro de la ciudad en los “motohuevos” cuestan 20 pesos, y este es también el precio desde al aeropuerto hasta cualquier punto. Llegan a pedir 200 pesos cuando llegas pero es fácil bajar hasta 50. De la ciudad al aeropuerto conseguí pagar 30 pesos, casi lo que vale.

Y de Puerto Princesa salimos para El Nido: un lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

IDC (Instructor Development Course) en Español

Antes del Examen

IDC es el curso Padi para hacerse instructor de buceo, yo no he llegado a tanto (por ahora), solo soy un simple DiveMaster, pero quiero dedicar este post a una de las razones por las que pude estar casi un mes sin escribir, una de las razones de haberme enamorado del submarinismo un poco más, una de las razones por las que Malaspascua se convirtió en un lugar especial en mi vida… y esa razón es: el IDC que coincidió con mi estancia allí.

Pero debo empezar contando que yo llegué a Malapascua, en Filipinas, un país en el que uno de los 2 idiomas oficiales es el Inglés (el otro es Tagalo), dispuesto a perfeccionar mi dominio del primero, por usabilidad principalmente… y contaros también que cuando me preguntaron en el Centro de Buceo en que idioma quería las clases y el material para los cursos que venía a hacer (Rescue, el EFR y el DiveMaster) por supuesto respondí: «In English«, y que, además, tenía entendido que no era un país donde se prodigase el turismo Español.

Una vez allí la realidad distó bastante de la idea que yo tenía a priori. En Exotic (el centro en el que realicé mis cursos) estaba a punto de empezar un IDC impartido en castellano por el equipo de The GoPro Family (Angel, Jo y Nico-Nico) a un grupo de 8 «personas«, por llamarles de alguna manera: Aitor, Carmen, Elena, Irati, Jose, Leti, Manuel, y Vanesa, con la ayuda de un IDC Staff de lo más profesional: Juanjo y Nico.

Total que al final el único inglés que practiqué fue con los habitantes de Malapascua, las clases con Jo o Mimmi (2 de mis instructoras), algunos dives que hice guiando en inglés y las conversaciones con una de mis compañeras en el DMT, Flour, de nacionalidad inglesa, porque con el resto del grupo, incluyendo a mi «buddy» y compañera de fatigas en estos meses (Cristina), el lenguaje en el que nos comunicábamos durante casi todo tiempo era el castellano… o bueno, algunas veces el «andalú«, pisha.

Celebrando el IDC

Tuve la suerte de poder asistir a una gran cantidad de «actos«, clases, skills y parte de la formación para ser instructor, para ejercer como alumno y que demostrasen sus habilidades conmigo o para grabar vídeos y fotos del curso, esto me permitió aprender muchísimo sobre el mundo subacuático, sobre la vida en el buceo (casi todos tenian una dilatada experiencia en este sector),  y sobre la vida en Asia.
Tuve la suerte de comprobar en persona como es un IDC impartido por The GoPro Family y me gustó bastante. Había escuchado que los 15 días de curso son un infierno de estrés y nervios para casi todo el mundo, pero en este caso Angel, Jo y Nico-Nico consiguieron un ritmo relajado que permitió a l@s aspirantes disfrutar y no solo sufrir. Hicieron fundives, estudiaron, practicaron y creo que se divirtieron bastante en uno de los pasos más importantes que tiene que dar todo aquél que pretenda ganarse la vida con el submarinismo (supongo que tarde o temprano me llegará el momento de dar ese paso).
Pero la mayor suerte la tuve en poder disfrutar «de ell@s» durante esos meses. Un grupo increíble en conjunto y por separado, en el que cada un@ de ell@s vale su peso en oro. Dos meses después de «separarnos» seguimos en continuo contacto, y entrecomillo separarnos porque la mayoría nos hemos seguido viendo en el camino.
En Malapascua surgieron verdaderas amistades y momentos que quedarán para siempre en mi memoria, gracias a ell@s y muchos otros españoles o hispanohablantes que pasaron por allí e hicieron de esos meses los mejores de este viaje. Seguramente me olvide de algunos, y lo siento, pero no puedo dejar de citar a: Rubi (que allí sigue con su proyecto Buceomalapascua), Roger (que vuelve a Filipinas para trabajar en su increíble vida a bordo: Ona Experience), Jules, Miki, Montse, Antonio, Paula, Bea y Gemma, Carlos, Cesar… y esto sin contar a todos aquellos con los que me comuniqué en Inglés, Visaya o por gestos.

Lo dicho, gracias a todos… y gracias al equipo de The GoPro Family por juntarnos en Malapascua. Gente, fue un verdadero placer.

(*) The GoPro Family siguen dando IDCs en castellano, inglés y francés, pero ya no andan por Asia, ahora están en el continente americano, en México, trabajando en el Pro Dive Mexico Scuba Academy (Playa del Carmen)… si te interesa dar el paso al grado más pro del submarinismo no lo dudes y ponte en contacto con ellos a través de su web. Y no olvides decirles que vas de mi parte si quieres un suculento descuento en el curso.

El Pez Pak en su medio submarino, algunas postales (Malapascua – Filipinas)

Volando En Malapascua

Este post son solo algunas fotos sueltas que me hicieron buceando en Malapascua, así podéis ver como es el Pez Pak en el que es su nuevo medio natural: las profundidades del océano.
La primera se la dedico a Pedro Jareño (¡que al fin tiene twitter!). Me retó el otro día a un vuelo submarino sin saber que uno es previsor y ya tenía la foto preparada.

Una más en la serie Volando por el mundo, esta vez cargado con todo el equipo de buceo y sin tomar altura, más bien cogiendo profundidad. La foto fue tomada por Antonio Ferrándiz en el House Reef de Exotic.

La siguiente es guiando a Carlos Olmo, en Monad Shoal, poco antes de presentarle al Thresher Shark, en una de las posturas más comunes del Divemaster: «de espaldas al camino» (por aquello de estar pendiente de los clientes).
Con Carlos no tuve que estar demasiado pendiente, es un buzo bastante pro del que no hay que preocuparse demasiado… bueno, solo de tenerle contento con las inmersiones, que es igual de pro que de crítico, jejeje.
¡Gracias por la foto!.

Pez Pak

Las 2 siguientes son del gran Mark Pacey en Doña Márilyn Wreck, una de las inmersiones más interesantes de Malapascua. Un barco de pasajeros hundido y que se mantiene practicamente intacto. Es una inmersión profunda, la parte más baja está sobre los 30 metros, y muy entretenida tanto si lo ves por fuera como si intentas la penetración.
Yo hice ambas y me quedo con la parte interior, aunque la posibilidad de ver Marble Ray y la cantidad de Nudibranquios que hay en su exterior tampoco es nada desdeñable.
El barco son unos 98 metros de largo y va desde los 33 metros de profundidad hasta los 21. Lo más divertido es la corriente de superficie (a veces llega hasta los 15 metros) que hay para bajar a verlo, y lo malo, que en la zona no hay nada más ni se puede hacer buceo multinivel con lo que el tiempo de fondo si no bajas con Nitrox es algo limitado.
En la web de Mark tiene colgadas un montón de fotografías submarinas (tan espectaculares como estas) con las que podéis disfrutar de los fondos marinos de Malapascua y gran parte del sudeste asiático: www.blueview.com

Esta última no es en las profundidades pero es que ese día casi no hacía falta entrar al agua. En la foto Cesar me señala un caballito pigmeo naranja que vimos en la parte de abajo de una gorgonia y además resultó estar embarazado.

Vale, vale, pero… ¿no me digáis que no era impresionante la visibilidad de ese día?.

La foto es por Rubi Branch.

Mira, ¡un caballito pigmeo!

Ya casi no me queda nada para terminar con Malapascua y seguir contando como fue el resto del viaje por Filipinas… y la salida hacía Tailandia o el mini paso por Malasia. Pero hoy no quería hacer un post demasiado largo, así tenéis tiempo para estar pendientes del #viernesderecortes que suelen ser muy divertidos, a ver con que os sorprende hoy el Consejo de Ministros.

Salga lo que salga, mientras no decreten un retorno forzoso de exiliados, os deseo a tod@s un muy buen fin de semana… mmm, o mejor, que nunca se sabe, os deseo solo un fin de semana que en estos momentos tan duros… no es poco.

La noche en Malapascua II: las estrellas (¡juas!) – (Filipinas)

Continuo con la serie que empecé hace tiempo sobre la noche en Malapascua. Si en el primer capítulo hablé de los cielos en este voy a hablar de «las estrellas«… pero no de los astros, voy a hablar de las estrellas de las noches de fiesta: nosotros.

Para ser sincero tengo que comenzar diciendo que Malapascua no es el mejor lugar para ir si lo que buscas es cachondeo y fiesta, es un lugar bastante tranquilo en el que entre semana todo muere cerca de las 22h. Si te descuidas no encontrarás un lugar en el que cenar o donde poder tomarte una cerveza más tarde de esa hora. La gente va a bucear y eso es lo que hace. A mi me pareció perfecto y me ayudó a centrarme en lo que iba a hacer allí.
Y como durante la semana no hacíamos mucho el día más esperado (para desquitarse) era siempre el Sábado, con su discoteca en la cancha de baloncesto. No es todos los sábados y al ser al descubierto si llueve se suspende… además de que en algunas ocasiones se traslada a cualquiera de los otros barangays de la isla, creo que depende de sus festividades.

Disco

La disco es en realidad una especie de «verbena» a la que acuden los lugareños y algunos extranjeros a bailar música mala y tomar algo. Hay un DJ al que pensábamos que pagaban por canción en vez de por hora (no mantiene un tema más de 1 minuto) y no mucho más, ni tan siquiera tiene bar, compras la bebida en las tiendas que hay enfrente.

El Tanduay (ron local filipino) es barato y la San Miguel (si su cerveza es la San Miguel) también, con lo que estas noches de sábado no afectaban demasiado a los presupuestos reducidos, además de que comprar la bebida en tiendas en vez de en bares ayuda bastante a reducir costes (¡viva el botellón!).
Eso si, con un alcohol tan barato suceden cosas como las que podéis comprobar en la foto de abajo. La rubia de la izquierda y la que está conmigo en la foto de la derecha son la misma persona… sin photoshop. ¡¡Lo siento Mimmi!! :p .

Cosas raras

Si las noches de los sábados eran duras imaginad como eran los domingos… el afortunado era aquél que no tenía inmersiones demasiado temprano, y ni plantearse ir a Monad o Kemod (son a las 5 am).

Pero no todo fue disco, nos montamos buenos festivales regados por lechones, San Miguel y Tanduay en la casa que tenían Rubi e Irati y Aitor y Elena. El patio aquel no tenía nada que envidiar a la discoteca ni en ambiente ni en cantidad de gente.

Lechón

Y aunque también sucedían cosas extrañas (como niños voladores), no era culpa del Tanduay, no penséis mal, era mi extraña costumbre de volar y hacer volar a la gente.

Saltos

Pero sin lugar a dudas lo mejor que vi allí fue el «concierto» del Exotic Drinking Master Group (sic), en especial por la batería que habían construido (reciclado) a base de latas de gasolina y derivados del metal (no del heavy).
Impresionantes y dignos de ver.

Grupo

Alguna noche se unieron las altas «dosis de diversión» a una estación seca que no lo es completamente para dar lugar a la surrealista situación de la foto de abajo. Cerca de 20 personas (entre los 14 de la foto y los que no salen), en los menos de 4 metros cuadrados que forman el «porche» de la casa de Irati y Rubi. Lo peor es que aquella noche no salimos de allí ni cuando terminó de llover.

Fiestas

Otro de los lugares más importantes en las noches de Malapascua es el Maldito (Kokay’s Maldito Restaurant). Un bar-restaurante-internet-y-detodo que abre las 24 horas del día y con una interesante peculiaridad, en este lugar puedes comprobar claramente la diferencia de precios entre el Tanduay y la Coca-Cola cuando pides un cubata. El Tanduay con Coca-Cola sencillo cuesta 60 pesos (1,2 euros), el doble cuesta 50 pesos (menos de un euro) y el triple 40, aunque casi no hay quien se lo tome. Esto es debido a que el ron es más barato que el refresco con lo que a más ron y menos refresco… el precio más barato.

Maldito

Maldito

Otro de los alicientes de este lugar (además del billar y el futbolín) son las camareras y su capacidad sobrehumana para recordar los nombres de todo el mundo. No me explico como lo hacen pero basta que vayas una vez para que a la siguiente te llamen por tu nombre.

Y por último, pero no menos importante, no puedo dejar de hablaros sobre los Karaokes. En Asia los aman, es su principal diversión. A los asiáticos les encanta ir a destrozar canciones y oídos, no entiendo como pueden cantar tan mal con la cantidad de horas que pasan allí metidos. Yo soy consciente de mis limitaciones y si quiero seguir teniendo amigos lo mejor que puedo hacer es no cantar en público, pero me sorprende mucho como ellos no se dan cuenta de eso (jejeje).

Karaoke

Son lugares verdaderamente sorprendentes y sórdidos. En las fotos de abajo la última noche junto a Robin en uno de los karaokes del barangay de Logon.

Karaoke

Karaoke

Para acabar este post quiero enseñar un vídeo que me parece muy gracioso. Se que es tirar piedras sobre mi propio tejado pero no puedo no mostrarlo por ello.
Fue la noche de la recogida de fondos para las participantes del concurso de «Reina del Barangay«, o «Miss Malapascua» o algo así. Consistía en que las competidoras se sentaban todas al final de la pista y quien quisiese bailar con ellas tenía que poner dinero, en plan subasta. La que más fondos recaudase tenía más posibilidades de ganar el concurso.

Total, que acabaron «liándome» para bailar con una de ellas y ayudarla así en el concurso (era una de las camareras del Ging-Ging´s). El trato es que bailaría todo el «spanish crew» conmigo. Recaudamos fondos y cuando íbamos camino de las candidatas se dieron media vuelta y me dejaron solo ante el peligro. Menos mal que en el último momento se animaron Aitor, Juanjo, Nico y Manuel y consiguieron acaparar la atención y las miradas que en principio se centraban en «el guiri que bailaba con la local«. Sobre todo Manuel con su «baile en solitario«, realmente grande.

Por suerte Mailyn no ganó y no me tocó subir con ella como acompañante el día de la coronación (era el trato que hice con ella). Ya me estaban buscando traje, corbata y zapatos de mi talla por el pueblo, porque como es lógico no es algo con lo que suela viajar. Como ya he dicho, por suerte no ganó 😉 .

Estas son las noches de Malapascua y en las fotos podéis ver a «las estrellas«. Para mi lo mejor fue, sin duda, las discos de los sábados, será porque me gustan las verbenas de los pueblos y esto es lo más parecido que he encontrado nunca viajando, además de que me hacían recordar las verbenas de verano en Cardenete (algo entrañable que siempre estará en mi memoria). Podéis llamarme clásico, podéis llamarme «verbenero«.

(*) Algunas de las fotos y el vídeo final son cortesía de Jules, ¡gracias!.

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