Snorkel con la tortuga verde en Shark Bay – Koh Tao (Tailandia) / Foto de la semana

Tortuga Verde

La foto de esta semana es en Shark Bay, una bahia de donde se puede hacer y con tiburones punta negra y tortugas verdes como la que nos encontramos ayer.

Es el único lugar de la donde poder ver un escualo buceando (y yo los echo de menos), los que hay aquí son pequeñitos y bastante huidizos, he estado 3 veces y cada vez he visto al menos un par de ellos, pero ayer el momento tortuga fue bastante especial, no había más gente que Virginia, Pilar y yo y pudimos estar más de 20 minutos disfrutando de su presencia, viendo como salía a tomar aire, como se comía (destrozaba a «bocaos«) el coral, como se movía por el agua este «dinosaurio» con cientos de años de «antigüedad«.

Una más de las atracciones de Koh Tao ( Tortuga) sin tener que tirar de botella. Parece que no me acabo la isla, cada día me encuentro algo nuevo, aunque ya me queda poco, el 13 de Agosto se me acaba el visado y estoy pensando ya en el nuevo destino… creo que va a ser , pinta bien, ¿no?.

Atardeceres de Koh Tao (Tailandia) / Foto de la semana

Atardecer

La foto de esta semana es desde el Dusit Bancha Resort, en Sai Ree Beach, una de las playas más turísticas de Koh Tao.
Aunque es dentro del resort no hace falta consumir o pagar entrada, tienen una zona a la que se puede acceder sin estar allí alojado para poder disfrutar de un precioso con Koh Nang Yuan entre nosotros y el sol.

Koh Nang Yuan es el nombre de las 2 pequeñas islas que se ven en la foto, están unidas por una lengua de arena blanca que les aporta un aspecto más idílico. Supongo que hay desde Koh Tao para ir allí, o que puedes alquilar un kayak e intentarlo por tu cuenta, no me he molestado en informarme que a pesar de llevar casi 2 meses aquí aún me falta muuuuuchas cosas que hacer sin salir de esta isla.

La foto fue durante un día de turismo por Koh Tao, que también se puede hacer algo más que bucear, y la protagonista es Aitana disfrutando de su momento mientras yo disfrutaba de mi momento « con cámara en la mano«, ya sabéis, lo de siempre.

Dragón, mi compañero de bungalow (Koh Tao – Tailandia) / Foto de la semana

Dragón: mi compañero de bungalow

Os presento a Dragón, uno de mis compañeros de bungalow. Suele venir a visitarme sobre todo por las noches, junto con Geko y Murcielago, mis otros 2 asiduos acompañantes, mientras yo hago un poco de «hamaquing» antes de dormir. Me hacen compañía y se comen los mosquitos y demás insectos que sobrevuelan la terraza, con lo que os podéis imaginar que su presencia no me disgusta para nada.

Dragón es un reptil de la familia de los Gekkonidae, comúnmente conocidos como Gekos, que viven en climas templados y tropicales y, lo más sorprendente, son capaces de vocalizar, si, de vocalizar. El nombre proviene de la onomatopeya del sonido que hacen pero en malayo, porque estos bonitos bichichos son capaces de reproducir la palabra «gekko«, junto con algunos otros sonidos, para interactuar entre ellos.

La otra capacidad que tienen es la de poder «escalar» por cualquier superficie y sin esfuerzo, ya sea cristal, madera o cemento no tienen problemas para ejecutar vías que dejan en nada un 9A de bloke.

Es un animal totalmente inofensivo a pesar de los colores chillones que pueda mostrar y en Tailandia forma parte de la superstición local, se dice que si escuchas su sonido 7 o más veces seguidas es un símbolo de buena suerte, si esto sucede durante un parto implica que la vida del recién nacido será afortunada.

A mi me encanta tenerlo rondando por casa y hay noches que parece que estoy viendo un documental de National Geographic desde mi hamaca, cuando muestra sus dotes como cazador atacando algún «bicho hoja» despistado. Normalmente lo consigue y se lo come. Un espectáculo de los más interesante.

Si hay qué ser, se sé (Koh Tao – Tailandia) / Foto de la semana

Si hay que ser se sé

Esta semana el protagonista de la foto es Sebas, el instructor del curso de Freediving que acabo de terminar con Álvaro Diving en Koh Tao. La foto se me ocurrió la primera vez que vi su tattoo, decidí que era algo que tenía que retratar y guardar. Poca gente conozco capaz de tatuarse el pecho con una frase tan… «tan«, y Sebas es una de esas personas.
Él es él y lo tiene claro: Si hay que ser, se sé.

Y por eso empecé el curso de Freediving, porque si hay que ser, se sé, y yo ya soy. Hoy he terminado el curso Nivel 1, para entendernos, soy como un open water del Freediving. He bajado 18 metros con una sola respiración haciendo un tiempo de 1 minuto 34 segundos y llegué a 2 minutos en «estático» fuera del agua.
El curso tiene otros 2 niveles antes del «divemaster«, igual me animo a seguir con ello, es un reto grande competir contra tu cuerpo y ver que se puede vencer al cerebro, cuando dice que no puedes más aún te falta muuuucho para llegar al límite.

Quiero seguir practicando esta disciplina del buceo y en breve contaré como ha sido el curso con más detalle, pero antes tengo que celebrar que no todos los días uno se supera a si mismo de una forma tan intensa. Me voy a tomar algo a la salud de Sebas, que no ha conseguido ahogarme 🙂 .

Las heridas y el buceo no son buenas compañeras (Koh Tao – Tailandia) / Foto de la semana

Heridas de guerra

La foto de esta semana está dedicada a las culpables del tiempo que llevo en “dique seco”: unas heridas en la pierna.

Pensaba haber comenzado ya el curso de Apnea con Álvaro Diving pero Sebas (mi instructor) me ha recomendado darle algo de tiempo a que cicatricen bien. No tengo claros los motivos de muchas de ellas, porque aunque en la foto solo se ven un par tengo cerca de  9. Imagino que algunas fueron pequeños raspones que me hice escalando, otras son picaduras de mosquito que se hicieron herida a base de rascarme y “las menos” de un pequeño y absurdo contratiempo que tuve con la moto (sin comentarios). Ninguna era grande pero meterse en el agua en Koh Tao con heridas es jugártela.

Es algo común en las aguas tropicales y en las zonas de arrecife que la alta concentración de bacterias no ayude a la cicatrización de las heridas, si no a todo lo contrario. Los estafilococos y demás microorganismos que los corales necesitan para sobrevivir se mantienen durante bastante tiempo en el agua debido a la temperatura de la misma, que suele rondar los 30 grados centígrados. Estas son las condiciones perfectas para producir infecciones en cualquier pequeño corte.
La infección comienza a comerse la carne y esas pequeñas heridas se transforman por momentos en agujeros enormes que en ocasiones conllevan la visita al hospital.

Las mías las empecé a tratar pronto, he dejado de meterme al agua y parece que mejoran a buen ritmo. Fundamental limpiar con agua y jabón antibacteriano, si es de pastilla mejor, así ayuda a desprender las capas muertas de piel, luego volver a limpiar con Betadine o similar y por último una buena crema antibiótica y antibacteriana (Bactroban). Si van a más amoxicilina y antibiótico vía oral y un seguro de viaje si no te quieres arruinar.

Es gracioso cuando escuchas a gente que piensa que el agua del mar ayuda a limpiar las heridas… y la verdad es que si fuese solo agua con sal tal vez no fuese para nada malo. En el Mediterráneo y el resto de mares que bañan la península el agua puede llegar a ser más beneficiosa que dañina para algunos cortes pero cuando estás entre los trópicos, con aguas tan calientes y arrecife por todos lados, meterse al agua significa arriesgar la salud un poquito, no solo por las heridas, los oídos son otros de los mayores perjudicados. A ver si me hago una entrada sobre los cuidados del oído en el buceo, si pongo todos los remedios de “la abuela” que he escuchado igual se convierte en el post infinito más surrealista jamás escrito.

Mientras aquí sigo, mirando cada minuto de cambio de esas heridas desde la hamaca. Vamos, sufriendo :p .

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