Conclusiones Camboya

Mi estancia en ha tenido un poco de todo. Desde la masificación turística de los templos de a la soledad y la tranquilidad de “la “. La impresión que deja este país es bastante buena en general. El pueblo camboyano es muy amable y sencillo, aunque se deja tratar algo menos que en Myanmar o Tailandia. El problema principal que presenta Camboya es que el Ingles solo lo habla la gente que trabaja con turistas, y esto hace un poco complicado conocer la verdadera realidad del país.

Entre las cosas que hay que tener en cuenta a la hora de visitar el país hay una que destaca: Camboya es uno de los países con mayor cantidad de minas antipersona y proyectiles activos de todo el mundo. La principal recomendación es no salirse de los caminos, carreteras o zonas edificadas bajo ningún concepto. La culpa de este problema la tuvieron los Khmer Rouge’s y la paranoia persecutoria de su líder Pol Pot.
Poco a poco una gran cantidad de organizaciones no gubernamentales están intentando limpiar el país de esta lacra que ha matado o mutilado a millares de personas en los últimos 30 años. Mas de la mitad de los afectados son niños:

Info de Unicef sobre las minas antipersona en Camboya.

Web del tratado por la no proliferacion de las minas antipersona.

Un dato: “Actualmente más de 30 países -entre ellos España- producen este tipo de armamento que se distribuye en más de 70 estados y que se ha utilizado en una veintena de países.”

También cabe destacar que Camboya es el país de Asia con mayor numero de personas infectadas por el virus del SIDA. Supongo que tiene bastante que ver la cantidad de extranjeros que la visitan únicamente para realizar turismo sexual. Las leyes de Camboya no penalizan la practica de la prostitución y son bastante ambiguas en cuanto a las edades mínimas para practicar el acto sexual. El gobierno intenta mentalizar a la gente del riesgo que este tipo de practicas supone y anima a denunciar los casos de abusos sexuales a menores, aclarando que cualquier acto sexual con un menor, aunque sea con su consentimiento, es en realidad un abuso.
Desde que entras en el país, y en la mayoría de hostales o instituciones publicas, proporcionan el teléfono para denunciar este tipo de abusos. Creo que es responsabilidad de todos permitir que los menores de estos países puedan disfrutar de la infancia que cualquier niño o niña merece.

Dejo aquí los datos del Centro para la Protección de los Derechos de los Niños:

The Cambodian Center for the Protection of Children’s Rights can be contacted through: P.O. Box 2487. Phnom Penh 3. Cambodia, Tel. (855-23) 363-121, e-mail: ccpcr@forum.org.kh

Esto no es algo que deba asustar a nadie o hacer pensar que Camboya es solo eso, estas son realidades que puedes ver en el día a día pero que no tienen porque condicionar el viaje. En todos los países del mundo se sufre la explotación de unas personas por otras en mayor o menor medida y no es algo que suela condicionar a la hora de viajar, por ejemplo, por Europa. Tampoco creo que deba condicionar a la hora de hacerlo por Camboya.

Y cambiando de tema, algo que me llamo mucho la atención en Camboya fue la gran cantidad de gente que vive en pijama. Resulta sorprendente ver a todas horas y en todos lados a gente con esta prenda que en occidente, en general, usamos para dormir. No conseguí entender el porque y sus respuestas siempre eran muy vagas, sopongo que la razón fundamental es la comodidad… o la pereza que da elegir la ropa cada mañana, no? 😀

Y después de Camboya cambiamos de nuevo, otro lenguaje, nuevas costumbre, nuevas personas, otro país y muchas cosas que descubrir… Good Morning Vietnam!.

Ver todas las fotos de Camboya.

La Isla Secreta II

Dejo un video de “la ” que grabe para desmostrar que las fotos no ocultaban la realidad, en los 8 km de no habia nadie.

y mas videos que he podido subir ahora aunque son anteriores al de “la playa”:

Full Moon Party cambodian style a la que asisti en Kampot (Camboya).

Full Moon Party parte 2.

Especie de fiesta musulmana, creo que Chii, en Mandalay (Myanmar).

Sihanoukville y la Isla Secreta

En Sihanoukville he pasado unos 11 días. Llegue buscando sol y … y los encontré.

Sihanoukville es una ciudad costera de 170.000 habitantes con las mejores playas de , eso conlleva turistas, ambiente nocturno y un amplio abanico de posibilidades para relajarte y disfrutar.

Me aloje en el Green Gecko Guest House, 4 $ al día por habitación doble, es un Guest House con internet, restaurante y billar gratis (da mucho juego). Está situado en Victory Hill, una colina que fue centro fundamental de alojamiento de mochileros y que ahora se ha convertido en el pequeño “barrio rojo” de Sihanoukville. A pesar de ello sigue siendo uno de los lugares mas tranquilos de la ciudad y tienes Victory Beach a menos de 5 minutos andando.

En el Guest House alquilé una moto (4 $ / día) para recorrer las distintas playas de la zona. Empecé por Victory Beach, una tranquila playa de arena blanca sin demasiada gente. Luego visité Serendipity Beach (me encanta ese nombre), la gran playa turística, bonita pero con demasiados chiringuitos y gente intentando venderte “lo que sea“. Serendipity se transforma por la noche y la gran cantidad de bares y restaurantes que congrega la convierten en una de las playas con mas ambiente de la ciudad.
Al lado se encuentran Occheuteal y Otres, playas mas tranquilas y tomadas por los locales. En el otro sentido puedes encontrar las playas de Sokha, Independence y Lamberkay. La que mas me gustó fue Independence, con la mezcla perfecta entre tranquilidad y turismo.
En un par de días es fácil recorrerlas todas con una moto.

En Sihanoukville también puedes disfrutar de una gran variedad de restaurantes de todo tipo y deleitarte con la gastronomía camboyana, en la que destacan las curiosas Happy Pizzas. Unas pizzas que pueden hacerte feliz con un “ingrediente secreto” camboyano. Cual sera este secreto gastronómico??, jeje.

Una vez visitada la ciudad y su playas empezó la misión que me había traído hasta aquí. Todo comenzó en Siem Reap cuando conocí a Juanma y Xavi. Tomando unas cervezas empezaron a hablarme de una que tenia una de las playas mas espectaculares que nunca habían visto. Eran 8 km de arenas blancas y aguas azules totalmente desiertas. Me enseñaron fotos y algunos vídeos y entonces decidi que tenia que verla con mis propios ojos. El problema fue que no querían decir la localización de “la playa” para que no se perdiese el encanto.
Después de una ardua labor de investigación por mi parte y unas cuantas cervezas, decidieron darme el contacto de la persona que les habló de ella. De esta forma tendría que superar paso a paso las mismas dificultades que ellos sufrieron para encontrarla. Suena a película?… pues continuo.
El primer paso era encontrar a Paco, un español que ha vivido los últimos 16 años en Asia y que ahora regenta un restaurante de comida española en Sihanoukville. Fue fácil. Después de alguna cerveza y saborear los mejores delicatessen de nuestra gastronomía (bravas y pincho de tortilla), Paco me proporcionó las coordenadas de esa playa sin nombre y “la forma de llegar a ella“.
Para ayudarme en tan complicada empresa, y abaratar gastos, recluté a algunos de los mas valientes y aguerridos viajeros de la zona. El grupo quedó formado por Jon (Euskadi), Marta (Galiza), Santiago (Virginia) y Pak (Hortaleza).
Para continuar la debíamos encontrar un puerto pesquero y algún barco de pescadores que partiese hacia “la isla“. Fueron horas de sufrimiento bajo un sol abrasador pero conseguimos nuestro propósito. Los barcos partían cada 3 días y nos costaría 10 $ por persona. La vuelta seria en 3 o 6 días… si el mar lo permitía. Todo esto lo zanjamos por señas porque nadie de este muelle conocía el lenguaje ingles… y menos aun la lengua castellana.
Dos días después partimos hacia el paraíso… pero no iba a ser todo tan fácil. Tras cerca de 4 horas de viaje en el barco pesquero arribamos a un pequeño pueblo de pescadores en el extremo oriental de “la isla“. Intentaron convencernos de que “la playa” estaba cerca y tuvimos que pasar la noche en aquel lugar dejado de la mano de dios y en el que nadie tenia la mas ligera idea de hablar otro idioma que no fuese el Khmer. Tras disfrutar de una velada maravillosa viendo alguna que otra telenovela khmer en los hogares de los amables aldeanos, e intentar, en balde, enseñarles una parte de nuestro folklore tradicional (el juego de los animales y el intercambio de comida y presentes), decidimos acostarnos con la esperanza de llegar al día siguiente a nuestra ansiada playa.
Cuando nos levantamos botaron una pequeña embarcación para llevarnos a nuestro destino. Imaginad cual fue nuestra sorpresa cuando, con una sonrisa en la boca, nos señalan una minúscula playa cercana al pueblo y nos dicen: “the beach!”. Pero el olor a pescado y el agua marrón no era precisamente lo que andábamos buscando.
Después de largas discusiones, de que intentasen sacarnos mas dinero y a pesar de no habernos entendido absolutamente nada, continuamos el viaje alrededor de la isla.
Cerca de 2 horas después divisé la playa que había visto en las fotos de Juanma y Xavi, “esa es!!!”, grité, pero no me entendieron… solo mi enorme sonrisa les hizo darse cuenta de que casi lo habiamos conseguido, y en ese momento una gota de agua torno mi sonrisa en un gesto de preocupación y el diluvio universal cayó sobre nosotros. Fueron algo mas de 30 minutos navegando bajo una lluvia torrencial y pequeñas olas que ya se hacían notar, yo solo sufría por mi camara y mis fotos (si, lo se, puro egoísmo).
Por suerte llegamos a un pequeño puerto en una de las esquinas de “la playa” y amarramos el bote. Habíamos conseguido nuestro propósito al fin??… aun no, nos quedaba recorrer los 8 km de playa, cargados con los macutos, para llegar al único lugar en el que se podía pernoctar. Cuando paro de llover comenzamos el camino. Fueron cerca de 3 horas y media que sin duda merecieron la pena. En el otro extremo encontramos un Guest House con solo 2 bungalows y cerveza fría, cogimos uno de ellos por 15 $ para los 4, unas latas de BeerLao y disfrutamos durante los días siguientes de los bellos paisajes y atardeceres que nos ofrecía “la playa“.

atardecer

La verdad es que el lugar es impresionante, en esos días no vimos practicamente a nadie mientras recorríamos los 8 km que nos separaban de la única tienda de la zona (no fuimos previsores y nos quedamos cortos de comida). Pero era maravilloso descubrir cada mañana que teníamos esa preciosa playa sola para nosotros.

yo

Disfrutamos de la tranquilidad y el relax de un lugar en el que no hay nada que hacer, y 7 días después conseguimos otro barco que nos llevaría de vuelta al mundo real. No podíamos volver con el primero debido a la “pequeña discusión” que tuvimos con ellos… bueno, y a los 10 $ que no les pagamos y que nos pedían por el segundo trayecto en el bote.

Fue una aventura muy divertida en la que encontramos uno de esos sitios que piensas que ya no quedan en el mundo. No voy a desvelar aquí el nombre de la isla, ni dare mas facilidades para llegar que las que yo tuve con la esperanza de que no cambie demasiado. El que quiera encontrarla solo necesitara suerte, ganas de aventura, constancia y unas bravas con tortilla en el Paco’s Restaurant (Calle Ekareach, Sihanoukville).

Muchas gracias a Juanma y a Xavi por desvelarme el primer paso del camino al paraíso.

Todas las fotos de la Isla Secreta.

*Esta es una historia basada en hechos reales y todo parecido con la realidad es increíblemente real… aunque no lo parezca.

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Editado 23/10/2013: Hace más de 5 años que escribí esta post y ahora la playa tiene nombre  (Long beach) y la isla ha dejado de ser un secreto de estado. La isla en cuestión es Koh Rong y por coincidencias de la vida un amigo de toda la vida está allí viviendo y trabajando como instructor de submarinismo en el úncio centro de buceo de la isla, que ya se ha desarrollado un poco (lo justo, por lo que me cuenta Jorge). Ahora llegar es mucho más sencillo, solo hay que comprar el billete en Sihanoukville, en Golden Lion Circle (Serendipity Beach Road) para los barcos que salen a las 8 am y 2 pm (vuelta a las 10 am y 4 pm). El trayecto son 2:30h.
Una vez allí no dudes en preguntar por Jorge (no hay muchos más Jorges) y seguro que está encantado de hacerte de anfitrión en “mi isla” o de maestro en las profundidades de una parte que “todavía” es más suya que mía. El centro en el que trabaja se llama Koh Rong Dive Center y no me cabe ninguna duda de que disfrutarás de ese increible paraiso… como yo hice… y volveré a hacer tarde o temprano.