Marzo en Viajes National Geographic (Artículo sobre Botsuana)

Revista

Prometí que volvía a escribir y no os mentí. La cosa es que lo he estado haciendo, y bastante, pero uno de los textos principales no era para el blog  (aunque mucho de este material aparecerá en los post que escriba sobre este impresionante destino del que aún no he contado demasiado).
En el número de Marzo de la edición española de la revista Viajes National Geographic aparece este artículo firmado por un servidor sobre uno de los países en los que trabajé como guía de viajes en la temporada de verano de 2015. Es sobre Botsuana y sus parques nacionales, sobre la aventura de una ruta de safaris que recorre el país desde la segunda ciudad en tamaño, Francistown, hasta el impresionante parque de Chobe.

Debo reconocer que tardé más de un día en atreverme a dar el sí a Pablo cuando me lo propuso allá por Noviembre. Las dudas me reconcomían y hacía demasiado tiempo que no escribía, por suerte parece que es como montar en bici o hacer una tortilla de patata, aunque es cierto que me noté bastante oxidado al principio. Sin su apoyo y el de Itziar tal vez no hubiese tenido el valor de animarme pero pensé que, al menos, tenía que intentarlo. Y lo intenté.

El 20 febrero llegó la recompensa impresa en papel, aunque todavía no he tenido el placer de tocar la revista física he podido ver el artículo en la edición online. Llevo más de un año viviendo en Filipinas y va a ser complicado que llegue hasta aquí pero ya me espera una copia para poder sentirla en mis manos cuando pase por Hortaleza.

portada

La experiencia ha sido muy enriquecedora y ha vuelto a picarme el gusanillo de darle continuidad a la escritura, si a esto le añadimos que estoy en pleno proceso de transformación vital y vuelvo a cambiar el submarinismo por los viajes creo que la oportunidad se me presenta en bandeja. Después de 15 meses viviendo en una isla de 2 km cuadrados (Malapascua) y trabajando como instructor de buceo para Buceo Malapascua paso a ampliar mi universo a todo el país colaborando con Viajar Por Asia como corresponsal y guía de viajes en Filipinas.
Regresaré a destinos ya conocidos y descubriré partes de este país tan grande como desconocido, la excusa perfecta para que la vuelta al blog no sea solo a base de textos del pasado y pueda actualizar más frecuentemente con aventuras presentes.

segunda

Siento que he cumplido un sueño, que mi primera publicación en papel sea en un grande como es National Geographic no es moco de pavo. Tampoco quiero lanzar las campanas al «abuelo«, mejor seguir centrado en lo que soy y si vuelve a aparecer la posibilidad de publicar en papel al menos los miedos serán menores y la confianza de que ya lo hice una vez ayudará a disipar las dudas.

La revista está disponible en los kioskos de España hasta el 20 de Marzo, es el número que lleva Angkor en la portada, podéis comprarla y mandarme fotitos con ella en la mano que hacen mucha ilusión. El que no quiera comprarla no hay problema, siempre podréis echarle un vistazo en cualquier sala de espera del dentista y ese tipo de sitios. Que nos conocemos 😉 .

Especifico también que mi parte es la redacción del texto, las fotos no son mías, en su mayor parte son de stocks de fotografía aunque también hay de reconocidos fotógrafos y, por supuesto, son las culpables de la espectacularidad del artículo.

Contaré más de la nueva aventura con Viajar Por Asia, la agencia del archiconocido David Esteban (aka Flapy), y las múltiples aventuras que ya diviso en el horizonte, hasta entonces solo me queda agradecer una vez más a Pablo e Itziar la ayuda para que lo que hoy os cuento haya sido posible y animarlos en su impresionante proyecto de las Jornadas de los Grandes Viajes que durante los próximos meses van a tener lugar en Sevilla, Madrid y Barcelona. No les deseo suerte porque con los cartelazos que tienen en los 3 lugares no les va a hacer falta.

La escuela Km 42, otro proyecto de Colabora Birmania en Mae Sot (Tailandia)

Escuela Km 42

La escuela Km 42 fue el segundo proyecto que visité de Colabora Birmania durante mi estancia en Mae Sot. Fui 2 veces, en la primera coincidió que andaban por allí Jose Lourido (amigo de España que en este viaje ya había encontrado en El Cairo y Bangkok), Artur, Eugenio (le conocí en México durante la vuelta al mundo), María Jose y Dibol, y fuimos principalmente para ver un poco como funcionaba el centro. La segunda vez fui para hacer unas fotos de Javi encargandose de las negociaciones y la compra del material para la construcción de un nuevo comedor y fotografiar las mesas que habían comprado para los niños con la ayuda de los socios.

El trabajo que realiza CB en el 42 es el mismo que en la Chicken School a nivel de permisos de residencia, aunque hay algunos alumnos que son muy mayores y el gobierno tailandés no les concede el permiso, con lo que continúan en situación ilegal por tiempo indefinido. El propósito de este permiso es que puedan finalizar su periodo escolar sin problemas de deportaciones o tener que pagar sobornos a la policía. El permiso dura 10 años (tiempo que el gobierno entiende como suficiente para finalizar los estudios básicos) pero algunos alumnos empiezan a estudiar muy tarde y debido a su edad el gobierno deniega los permisos.

En el 42 hay inscritos 400 alumnos, 42 de los cuales están internos en dormitorios construidos por Colabora Birmania. Los motivos por los que estos jóvenes tienen que estar internos son que no tienen padres, que su familia cercana vive en Myanmar, o, simplemente, que viven tan lejos del cole que Colabora no puede costear su transporte diario.

CB ha construido los edificios del 42 (cocina, comedor, aulas, baños, parvulario y dormitorios) corriendo íntegramente con los gastos de la obra: materiales, salarios de los obreros, del constructor, etc. Con el tema mantenimiento de la escuela y comida, se reparten los gastos junto a Help Without Fronteers pagando la mitad cada una (gastos de alquiler de terreno, electricidad, agua, salarios, material escolar, etc).

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Llegamos al centro a la hora de la comida. Me sorprendió la increíble organización y disciplina de l@s niñ@s. Los mayores cuidan de los pequeños para que no les falte nada y además se encargan de las labores organizativas en las diversas tareas que hay que realizar. Ningún «superior«, profesor o adulto tiene que estar encima, saben lo que tienen que hacer en cada momento y lo hacen, no por miedo al castigo, lo hacen porque saben que es necesario para avanzar. Su vida no ha sido fácil desde que nacieron y no han tenido más apoyo que el que se dan los unos a los otros, lo único que tienen claro que no les podrá quitar nadie.

Esto crea un sentimiento de comunidad y unión entre ellos que facilita mucho el trabajo a los profesores y al equipo de Colabora.

Un ejemplo claro es ver como cuando terminan de comer ayudan entre todos a lavar los platos y cubiertos que han usado.

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Y cuando ya está todo recogido ha llegado el momento de jugar (con los farangs) un rato antes de que vuelvan a empezar las clases.

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

La segunda vez que pasé por el 42 estaban realizando una campaña de vacunación a los más pequeños. Las caras de miedo no llegaron a tornarse en llantos en ningún momento, una vez vacunados salían sonrientes y se quedaban a un lado para ver los gestos y las muecas que ponían los demás. Son unos valientes 😉 .

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Aproveche para realizar unas fotos que necesitaban para mostrar las nuevas mesas que habían comprado con la ayuda de las aportaciones de los socios.

Km 42

Km 42

Y para seguir a Javi en las negociaciones que estaba llevando sobre la construcción del nuevo comedor y la compra de materiales para continuar con las obras.

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Escuela Km 42

Si tuviese que definir con un frase un día visitando los proyectos de Colabora Birmania diría que es «un día inundado de sonrisas«. Imagino que esas sonrisas son pago suficiente para quien dedica su vida a intentar dar un futuro a lo demás, y a pesar de ello el equipo de CB no duda un instante a la hora de devolverlas.

(*) En Febrero de este año hubo un incendio que arrasó casi todas las comunidades en las que viven las familias de los alumnos del 42. En menos de 2 meses Colabora Birmania y las ONGs que trabajan en Mae Sot casi han conseguido reconstruir estas comunidades. Por supuesto esas familias no podrán reconstruir «la vida» que perdieron entre las llamas pero el trabajo de estos voluntarios les ha ayudado a recuperar parte de la dignidad que el fuego les robó.

(**) La semana pasada Colabora Birmania presentó su último proyecto, una divertida aplicación para smartphones y tablets nacida de la imaginación de su alumnos. El diseño, los sonidos y todos los elementos gráficos de la aplicación han sido creados por los niños y niñas de la escuela Km 42. Puedes descargarla visitando Ahoratetocaati.org o pinchando en el banner que he puesto debajo de la cabecera a la derecha.

>> Ver todas las fotos del reportaje en Flickr <<

Que proyectos como este puedan seguir adelante depende del trabajo de Colabora Birmania (Carmen, Javi, Marc, Mery, Dani y el resto de voluntarios que “colaboran” con ellos), pero también está en tu mano la posibilidad de ayudar a que los refugiados birmanos tengan la dignidad que merecen:
Puedes hacer tu donativo en la cuenta de Colabora Birmania en La Caixa:
2100-0515-45-0200219564
.
Otra opción es hacerte socio de Colabora Birmania y ayudar a continuar con este fabuloso proyecto que espero dure por siempre, o al menos hasta que el pueblo birmano pueda vivir con dignidad, sin represión, en libertad y sin ayudas… mientras tanto, yo COLABORO, ¿y tu?.

Es lunes en Colabora Birmania (Mae Sot, Tailandia) – Fotografía

Faltan 10 minutos para las 8 de la mañana y Javi ya me está esperando con un café en la puerta de la oficina de Colabora Birmania en Mae Sot. Tras su sonrisa perpetua adivino un «buenos días» y acto seguido me hace un gesto para que subamos a la pick-up mientras revisa una pequeña libreta llena de anotaciones.
Es lunes y empieza la semana para esta pequeña ONG y los niños de los proyectos que están desarrollando. Lo primero es ir a recoger al resto del equipo y algunos voluntarios que van a ayudar con la compra semanal de comida para la Chicken School y de ahí directos al mercado.

Es lunes en Colabora Birmania

Seguir a Javi entre los puestos y tiendas es una tarea complicada, absorto en su libreta se mueve de forma caótica mientras bromea con las vendedoras en tailandés, va encargando provisiones que luego volveremos a recoger y hace cuentas sin parar.
Me explica que la comida para toda la semana de esta escuela que acoge 83 niños, el director, una cocinera y 2 profesoras suele rondar los 3000 baths (unos 65 euros), menos las veces que hay que comprar arroz, cada semana y media, que son unos 1000 baths más (20 euros).
Mientras lo anoto en mi Moleskine calculo a ojo de buen cubero a cuanto asciende el total para un mes, me salen menos de 350 euros y mi mente vuelve al primer mundo intentando entender como puede ser que con esa cantidad cueste hacer la cesta de la compra de un mes para una familia y aquí puedan comer 87 personas durante esos mismos 30 días.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Una vez terminada la compra subimos a la pick-up para dirigirnos a la escuela Chicken School, el lugar en el que un director y 2 profesoras se encargan de educar a 83 niños y niñas, hijos de refugiados birmanos cuyas familias carecen de los recursos necesarios para escolarizarlos en otro centro. Estos recursos de los que carecen no son únicamente económicos, en la mayoría de los casos el recurso del que no disponen para poder escolarizarlos por la vía normal es el pasaporte tailandés.
Los refugiados birmanos se encuentran en una situación complicada, la junta militar en Myanmar niega la nacionalidad de los hijos nacidos fuera del país y el estado tailandés se niega a reconocerles como ciudadanos de pleno derecho, esto y el hecho de que ACNUR haya dejado de facilitar estatus de refugiados a aquellos que abandonan Myanmar buscando un futuro, ya no mejor, simplemente el que les toque, les deja en medio de un vacio total (ya no digamos legal) por el que pasan a depender directamente de las ONG´s que trabajan en la frontera de estos 2 países (o a comprar identidades de jóvenes que fallecen prematuramente en Tailandia).
Colabora Birmania se encarga de registrarlos en el EMOE (Ministerio de Educación tailandés), con este registro les conceden un permiso que les autoriza a residir legalmente en Tailandia durante 10 años, una vez que pasen esos 10 años vuelven a convertirse en «apátridas» sin derechos.
Hay 72 escuelas de estas características registradas en el EMOE y ninguna de ellas recibe ningún tipo de ayuda del estado tailandés.

En lo que a la Chicken School se refiere, Colabora Birmania se encarga de los gastos de alquiler, electricidad, comida, material escolar y sueldos de los profesores, supongo que es una de las razones por las que a la llegada a la escuela desaparecimos entre manos y abrazos por parte de los pequeños. Es difícil describir la sensación que tuve al llegar, no tenía claro lo que me encontraría aunque podía ser fácil de adivinar, aquello era un mar de sonrisas de agradecimiento.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Los pequeños estaban en clase y, como es de suponer, la revolución que supuso nuestra llegada complicó un poco el trabajo de las profesoras, al momento volvieron a poner orden y comenzaron a organizar el tema de la comida.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Los más mayores se encargan de ayudar a la cocinera y una de las profesoras a preparar la comida y una vez está terminada ayudan a servir las mesas. El orden es total, con la comida no se juega, saben que es un bien valioso, por ello las escenas que se pueden contemplar aquí distan bastante de las que podrían verse en un comedor de escuela en España; no hay malos gestos y a nadie se le ocurre decir que algo no le gusta, pedir «ketchup» o tirar algo de comida.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Una vez han terminado de comer cada uno recoge sus cosas, las lleva a la pila y van a lavarse los dientes, el siguiente paso lo conocemos todos: SIESTA.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Como podéis comprobar no solo los pequeños aprovecharon para echar una cabezadita.

Y una vez terminado el trabajo el equipo de Colabora Birmania puso de nuevo rumbo a Mae Sot para comer algo y seguir con las labores de oficina: responder emails, preparar nuevos proyectos, editar algunos vídeos y fotos, buscar nuevas ideas de financiación… vamos, lo que es el día a día de quien ha decidido volcarse en los demás.

Supongo que cuando te embarcas en una aventura de este tipo no esperas recompensa alguna, pero estando allí me di cuenta de que simplemente ver la sonrisa de esos pequeños cada lunes por la mañana es la mayor recompensa que nadie puede recibir, porque es sincera, muchos no tienen edad de entender la situación en la que se encuentran, solo saben que esa gente ha decido ayudarles… ¿a que?, a que puedan tener una vida digna, la vida que cualquier menor en el lugar del mundo en el que se encuentre debería tener.

>> Ver todas las fotos del reportaje en Flickr <<

Que proyectos como este puedan seguir adelante depende del trabajo de Colabora Birmania (Carmen, Javi, Marc, Mery, Dani y el resto de voluntarios que «colaboran» con ellos), pero también está en tu mano la posibilidad de ayudar a que los refugiados birmanos tengan la dignidad que merecen:
Puedes hacer tu donativo en la cuenta de Colabora Birmania en La Caixa:
2100-0515-45-0200219564
.
Otra opción es hacerte socio de Colabora Birmania y ayudar a continuar con este fabuloso proyecto que espero dure por siempre, o al menos hasta que el pueblo birmano pueda vivir con dignidad, sin represión, en libertad y sin ayudas… mientras tanto, yo COLABORO, ¿y tu?.

Inundaciones en Bangkok, datos sobre la situación – Tailandia

Situación Bangkok inundado

Desde El Cairo llegué a Bangkok hace un par de días para preparar el visado a Myanmar (salgo el 15) y mucha gente me está preguntando, principalmente en las redes sociales, sobre la situación en la ciudad. He salido a verlo con mis propios ojos en vez de hacer caso a lo que cuentan los medios y aquí os muestro algunas fotos y datos sobre como está la cosa.

Para quien no sepa nada sobre el tema resulta que en Asia es el final de la estación lluviosa, esta temporada ha sido de las más fuertes que se recuerda y la tierra no es capaz de absorver más agua, con lo que gran parte del centro del país ha quedado inundado. La única salida que tiene el agua es bajar hacia Bangkok, pero entre medias ha inundado totalmente la provincia de Ayutthaya y la ciudad homónima, la antigua capital del Reino de Siam y unas de las ruinas más interesantes que puedes encontrar en Tailandia.
El tema en Bangkok está complicado, pero no para el turista, el aeropuerto funciona con normalidad y es posible alcanzar la ciudad por medio del Sky Train sin problemas, simplemente ves campos anegados desde el avión y viniendo en el tren.
La zona centro, en la que más se mueve el turismo, está ahora mismo libre de agua. En mi caso vine para hacer el visado a Myanmar, algo que tampoco me ha resultado complicado ya que la zona de las embajadas, donde vive el personal diplomático y el gobierno, está también en perfectas condiciones.
Entonces… ¿donde está el problema?. En las zonas pobres, los barrios deprimidos y las casas de la gente que no tengan la suerte de tener cerca turistas, diplomáticos o miembros del gobierno. Ayer pasé por la oficina de turismo de la ciudad (cerca de Khao San Road) y pregunté como se podía llegar a los barrios inundados, la amable joven se rió y me dijo: «Solo tienes que cruzar el puente«.
El puente al que se refería es el Pin Klab Bridge, que cruza el río Chao Phraya y pasa del barrio de Banglamphu y Central Bangkok a la parte obrera de la ciudad. Allí me he desplazado hoy para hacer algunas fotos y poder mostraros la situación.

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Pero ya he comentado que la situación para el turista no cambia demasiado, aquí algunas imágenes de Khao San en perfectas condiciones, donde se puede ver que la mayoría de los turistas siguen haciendo su vida como si nada hubiese pasado:

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

Y la zona de las embajadas y calles colindantes:

Situación Bangkok inundado

Situación Bangkok inundado

La única diferencia son los parapetos de sacos de arena, o muros de ladrillo, que han construido por si los diques que desvían el agua acaban cediendo:

Situación Bangkok inundado

Ya veis que no hay de que preocuparse, siempre podéis sacar dinero, los cajeros van a aguantar el agua:

Situación Bangkok inundado

Ya digo que quien tenga planteado venir a Bangkok no tiene de que preocuparse, los que tienen que hacerlo son las pobres gentes que no importan a su gobierno, nosotros estamos a salvo, tanto como los diplomáticos o gobernantes.

Esta vez me he alojado en Thewet (por recomendación de Carlos Olmo), más al norte de Khao San, un barrio bastante más tranquilo y mucho más Tai, aquí el agua tampoco ha llegado, que para eso estamos nosotros en nuestros hostales.

Las previsiones no las tienen claras, tal vez quede una semana más de problemas o tal vez esto empiece a remitir… es difícil de asegurar una solución rápida, lo que está claro es que este país vive del turismo y no pueden permitirse perder esa baza, quien tenga pensado venir que no cambie planes, tenemos un gobierno pensando en nosotros.

>> Todo el set de fotos de las inundaciones <<

Dipecho V. Con Cruz Roja en el Estero de Jaltepeque – El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Como he comentado en post anteriores, una de las razones por las que fui a El Salvador fue para ver a Roberto, un amigo que llevaba casi un año trabajando en un proyecto de Cruz Roja en el país centroamericano. Coincidió que, mientras estaba con él, Roberto necesitó unas fotos para completar un dossier sobre el proyecto y me dijo si le podía ayudar con eso.
El recorrido que hicimos ese día fue entre comunidades de muy difícil acceso situadas en el Estero de Jaltepeque, la zona de manglares del país. Visitamos las comunidades de San Sebastian El Chingo, San Luis La Herradura, La Calzada, Quislua, La Colorada, San Rafael Tasajera, el Muelle y Playa Dorada.
Las fotos consitían en documentar parte del trabajo que se había realizado, cosas tales como: señalización de rutas de evacuación, construcción y señalización de zonas seguras, casas comunales, escuelas… pero este proyecto era mucho más, muchísimo.

Os dejo algunas de las fotos que hice, no me limité a lo que necesitaba Roberto y me curré un pequeño reportaje en el que intenté mostrar como era un día de trabajo de campo en el proyecto Dipecho V.

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

Dipecho V. Cruz Roja. El Salvador

>> Podeís ver más fotos de este reportaje en el set de Flickr. <<

Y para que sepáis un poco más sobre el proyecto aquí tenéis un texto que explica en que consistía:

DIPECHO V: Empoderando y transformando comunidades vulnerables en preparación para desastres en El Salvador

El proyecto contempla la intervención en 22 comunidades y 21 centros escolares del Municipio de San Luís La Herradura, departamento La Paz en El Salvador. Se estima que el número total  de beneficiarios directos es 12300 personas.

La intervención persigue contribuir a reducir el riesgo ante desastres, preparando a la población vulnerable en las áreas más expuestas a desastres naturales. Esto se reflejará en las comunidades del Municipio de San Luís la Herradura y sus Centros Escolares aumentado su capacidad de respuesta ante desastres en el marco de un proceso integrado y coordinado con el Sistema Nacional de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres a nivel municipal.

La estrategia de intervención está basada en el fortalecimiento de la capacidad de respuesta de las comunidades y el trabajo conjunto con la municipalidad.

Los puntos principales de intervención son:

  • Preparación comunitaria: la primera respuesta a las emergencias y desastres es brindada por las mismas comunidades. Por esa razón, el proyecto desarrolla una perspectiva que integra la comunidad educativa y su fortaleza organizacional.
  • Promoción de mecanismos interinstitucionales de planificación y coordinación: esto requiere alianzas estratégicas en el día a día, herramientas que optimicen, animen y mejoren los servicios humanitarios. Este trabajo será desarrollado a través de sistemas compuestos de redes interconectadas, en donde la coordinación es un elemento clave.

Instalación de sistemas de alerta temprana: el propósito es fortalecer las conexiones entre los sistemas de alerta temprana, comunitarios, municipales y nacionales

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