La noche en Malapascua: los cielos – (Filipinas)

El cielo en Malapascua por la noche

Aunque en este post el protagonismo lo van a tener las noches de no voy a hablar en él de las verbenas de los sábados en la cancha de baloncesto, ni de los copazos de entre semana en el Ging´s Ging´s o los madrugones para ver tiburones a las 4 am (que sigue siendo de noche).

Una de las cosas que más me gustan de las noches de esta isla, como podéis comprobar por las fotos, son sus cielos. Siempre me he fijado en lo bonito que se ven desde las zonas tropicales y el hemisferio sur. Los firmamentos que más espectaculares me han parecido nunca son los que vi en (debe ser lo único que me gustó), y las fotos que he visto del cielo estrellado en islas del Pacífico también me han dejado atónito, pero ahora en , cuando miro para arriba en la noche, creo que no tienen mucho que envidiar a los mencionados.

La semana pasada los días que la lluvia respetó saqué el equipo para intentar mostraros estos cielos de los que hablo. Fueron noches de bastante viento y las fotos no han terminado de convencerme, voy a seguir probando a ver si consigo captarlos en su plenitud, capturar lo que yo veo en ese momento a ver si puedo guardarme el recuerdo para siempre, aunque sea en el sensor de la cámara.

El cielo en Malapascua por la noche

Es curioso que desde que he llegado a las fotos que he publicado son estas (de noche), o bajo el agua, pero es que en los trópicos los días son siempre iguales (en cuanto a horas de luz), a las 17:30 anochece, y desde que sale el sol hasta ese momento no hago mucho más que bucear y estar en clase. Luego está el tema de la lluvia, otro de esos factores a tener en cuenta entre los trópicos, hay que tener claro que si la vegetación de estas zonas es tan exuberante es por eso mismo, porque llueve… y un montón.
En las estaciones no acaban de quedar muy claras y mientras en algunas islas la estación lluviosa se comprende entre Mayo y Octubre en otras partes no está tan definida. En Cebú el verano (nuestro verano) no es tan duro en cuanto a lluvias como puede ser al norte del país, y el invierno (nuestro invierno) no termina de ser seco. Por tanto si estás pensando en visitar Las el consejo es venir… en cualquier momento, que siempre vas a pillar un «ratico» de sol y uno de lluvia.
Eso si, cuando las nubes se vayan te aseguro que alucinarás lo mismo con la belleza que proporciona el astro rey a la isla (el sol, no Maradona) que con lo impresionante de su firmamento.

Ya subiré fotos de día y me decís que os parecen las palmeras intentando mojar sus hojas en el mar.

Por cierto, se que esto va a doler pero… por mucho que llueva la temperatura no baja de 28º, ¿que tal va el invierno por allí?, ¿la ola de frío es polar o semi polar?, ¿sopla el viento pendular del norte? :p

Es lunes en Colabora Birmania (Mae Sot, Tailandia) – Fotografía

Faltan 10 minutos para las 8 de la mañana y Javi ya me está esperando con un café en la puerta de la oficina de Colabora Birmania en . Tras su sonrisa perpetua adivino un «buenos días» y acto seguido me hace un gesto para que subamos a la pick-up mientras revisa una pequeña libreta llena de anotaciones.
Es lunes y empieza la semana para esta pequeña ONG y los niños de los proyectos que están desarrollando. Lo primero es ir a recoger al resto del equipo y algunos voluntarios que van a ayudar con la compra semanal de comida para la Chicken School y de ahí directos al mercado.

Es lunes en Colabora Birmania

Seguir a Javi entre los puestos y tiendas es una tarea complicada, absorto en su libreta se mueve de forma caótica mientras bromea con las vendedoras en tailandés, va encargando provisiones que luego volveremos a recoger y hace cuentas sin parar.
Me explica que la comida para toda la semana de esta escuela que acoge 83 niños, el director, una cocinera y 2 profesoras suele rondar los 3000 baths (unos 65 euros), menos las veces que hay que comprar arroz, cada semana y media, que son unos 1000 baths más (20 euros).
Mientras lo anoto en mi Moleskine calculo a ojo de buen cubero a cuanto asciende el total para un mes, me salen menos de 350 euros y mi mente vuelve al primer mundo intentando entender como puede ser que con esa cantidad cueste hacer la cesta de la compra de un mes para una familia y aquí puedan comer 87 personas durante esos mismos 30 días.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Una vez terminada la compra subimos a la pick-up para dirigirnos a la escuela Chicken School, el lugar en el que un director y 2 profesoras se encargan de educar a 83 niños y niñas, hijos de refugiados birmanos cuyas familias carecen de los recursos necesarios para escolarizarlos en otro centro. Estos recursos de los que carecen no son únicamente económicos, en la mayoría de los casos el recurso del que no disponen para poder escolarizarlos por la vía normal es el pasaporte tailandés.
Los refugiados birmanos se encuentran en una situación complicada, la junta militar en Myanmar niega la nacionalidad de los hijos nacidos fuera del país y el estado tailandés se niega a reconocerles como ciudadanos de pleno derecho, esto y el hecho de que ACNUR haya dejado de facilitar estatus de refugiados a aquellos que abandonan Myanmar buscando un futuro, ya no mejor, simplemente el que les toque, les deja en medio de un vacio total (ya no digamos legal) por el que pasan a depender directamente de las ONG´s que trabajan en la frontera de estos 2 países (o a comprar identidades de jóvenes que fallecen prematuramente en Tailandia).
Colabora Birmania se encarga de registrarlos en el EMOE (Ministerio de Educación tailandés), con este registro les conceden un permiso que les autoriza a residir legalmente en durante 10 años, una vez que pasen esos 10 años vuelven a convertirse en «apátridas» sin derechos.
Hay 72 escuelas de estas características registradas en el EMOE y ninguna de ellas recibe ningún tipo de ayuda del estado tailandés.

En lo que a la Chicken School se refiere, Colabora Birmania se encarga de los gastos de alquiler, electricidad, comida, material escolar y sueldos de los profesores, supongo que es una de las razones por las que a la llegada a la escuela desaparecimos entre manos y abrazos por parte de los pequeños. Es difícil describir la sensación que tuve al llegar, no tenía claro lo que me encontraría aunque podía ser fácil de adivinar, aquello era un mar de sonrisas de agradecimiento.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Los pequeños estaban en clase y, como es de suponer, la revolución que supuso nuestra llegada complicó un poco el trabajo de las profesoras, al momento volvieron a poner orden y comenzaron a organizar el tema de la comida.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Los más mayores se encargan de ayudar a la cocinera y una de las profesoras a preparar la comida y una vez está terminada ayudan a servir las mesas. El orden es total, con la comida no se juega, saben que es un bien valioso, por ello las escenas que se pueden contemplar aquí distan bastante de las que podrían verse en un comedor de escuela en España; no hay malos gestos y a nadie se le ocurre decir que algo no le gusta, pedir «ketchup» o tirar algo de comida.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Una vez han terminado de comer cada uno recoge sus cosas, las lleva a la pila y van a lavarse los dientes, el siguiente paso lo conocemos todos: SIESTA.

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Es lunes en Colabora Birmania

Como podéis comprobar no solo los pequeños aprovecharon para echar una cabezadita.

Y una vez terminado el trabajo el equipo de Colabora Birmania puso de nuevo rumbo a para comer algo y seguir con las labores de oficina: responder emails, preparar nuevos proyectos, editar algunos vídeos y fotos, buscar nuevas ideas de financiación… vamos, lo que es el día a día de quien ha decidido volcarse en los demás.

Supongo que cuando te embarcas en una de este tipo no esperas recompensa alguna, pero estando allí me di cuenta de que simplemente ver la sonrisa de esos pequeños cada lunes por la mañana es la mayor recompensa que nadie puede recibir, porque es sincera, muchos no tienen edad de entender la situación en la que se encuentran, solo saben que esa gente ha decido ayudarles… ¿a que?, a que puedan tener una vida digna, la vida que cualquier menor en el lugar del mundo en el que se encuentre debería tener.

>> Ver todas las fotos del reportaje en Flickr <<

Que proyectos como este puedan seguir adelante depende del trabajo de Colabora Birmania (Carmen, Javi, Marc, Mery, Dani y el resto de voluntarios que «colaboran» con ellos), pero también está en tu mano la posibilidad de ayudar a que los refugiados birmanos tengan la dignidad que merecen:
Puedes hacer tu donativo en la cuenta de Colabora Birmania en La Caixa:
2100-0515-45-0200219564
.
Otra opción es hacerte socio de Colabora Birmania y ayudar a continuar con este fabuloso proyecto que espero dure por siempre, o al menos hasta que el pueblo birmano pueda vivir con dignidad, sin represión, en libertad y sin ayudas… mientras tanto, yo COLABORO, ¿y tu?.

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