Si hay qué ser, se sé (Koh Tao – Tailandia) / Foto de la semana

Si hay que ser se sé

Esta semana el protagonista de la foto es Sebas, el instructor del curso de que acabo de terminar con Álvaro Diving en . La foto se me ocurrió la primera vez que vi su , decidí que era algo que tenía que retratar y guardar. Poca gente conozco capaz de tatuarse el pecho con una frase tan… “tan“, y Sebas es una de esas personas.
Él es él y lo tiene claro: Si hay que ser, se sé.

Y por eso empecé el curso de Freediving, porque si hay que ser, se sé, y yo ya soy. Hoy he terminado el curso Nivel 1, para entendernos, soy como un open water del Freediving. He bajado 18 metros con una sola respiración haciendo un tiempo de 1 minuto 34 segundos y llegué a 2 minutos en “estático” fuera del agua.
El curso tiene otros 2 niveles antes del “divemaster“, igual me animo a seguir con ello, es un reto grande competir contra tu cuerpo y ver que se puede vencer al cerebro, cuando dice que no puedes más aún te falta muuuucho para llegar al límite.

Quiero seguir practicando esta disciplina del buceo y en breve contaré como ha sido el curso con más detalle, pero antes tengo que celebrar que no todos los días uno se supera a si mismo de una forma tan intensa. Me voy a tomar algo a la salud de Sebas, que no ha conseguido ahogarme 🙂 .

Y Guatemala me dejó marcado – Tattoo Making-of

Tattoo

A la vuelta de Santiago Atitlán me puse en manos de El Mono, uno de los artesanos con los que me juntaba en . Llevaba años haciendo tatuajes y yo llevaba un tiempo queriendo hacerme uno. Entre los dos encontramos un glifo maya de las Ruinas de Yaxchilán (México) que nos gustó mucho y tras contemplar unas cuantas opciones, el lugar elegido para el emplazamiento de esta nueva e imborrable marca fue mi gemelo derecho.

Tattoo

Mono me tatuaba y yo le hacía una sesión de fotos, que no tenia fotos tatuando, a cambio me cobraría el coste de la tinta y poco más. Fueron unos 20 euros. Vamos, regalado.
Además el reto era interesante, hacer una sesión de fotos mientras cortan y meten tinta en mi piel, aunque suena más bonito así: “una sesión de fotos mientras me dibujan un símbolo eterno”.

Tattoo

El “dibujo” es el Dios del Sol Maya, que reprensentado con cara de perro se presenta como el Dios del Tiempo y equivale a 16 kunes (un kun era un día con su noche). Son unidades de medida que usaban para entender los movimientos astrológicos, las estaciones y todo ese conocimiento que manejaban hace ya más de 8 siglos.

Tattoo

Tattoo

Tattoo

Mi capacidad sobrehumana para soportar el dolor [sic] permitió que pudiese fotografiar una gran parte de la sesión, incluso cayó algún que otro autorretrato en el que se demuestra que soy capaz de “no llorar” mientras me tatúan. :p

Tattoo

Y con el aún “fresco” y “sangrante” me fui hacia Xela (Quetzaltenango) con Jonathann para realizar la ascensión al Tajumulco, que con sus 4.220 m.s.n.m. es el punto más alto de todo América Central.

A Jonathann me lo encontré caminando por Panajachel. Había conocido a su hermana (Mariane) en Bali… si Indonesia, luego coincidí con ambos en Costa Rica (premeditado) y después apareció Jonathann de nuevo en Pana. Con él pasé muy buenos ratos por Guate y luego volví a visitarle en San José (Costa Rica), donde llevaba un tiempo viviendo. (Que cosas tienen los viajes)
Aprendimos a hacer el cubo de Rubik, superamos los 4.000 metros juntos, nos adentramos en el triángulo Ixil... pero bueno, mejor os lo cuento en sucesivos posts.

>> Todas las fotos de Guatemala <<