Timur Guesthouse, un hogar en Kota Bharu (Malasia)

Timur Guesthouse

Llegué a la estación de autobuses desde y según me bajé del autobús pregunté a una parejita si conocían algún lugar barato donde alojarme que estuviese bien, era mi primera vez en y no tenía mucha idea sobre la ciudad, mi intención era gestionar el visado de 2 meses para y no pensaba hacer mucho más. Mientras la pareja dudaba que podían recomendarme apareció Mat, malayo, moreno, con el pelo medio largo… no se entretuvo demasiado, saludó, nos dio la publicidad de un hostal y sin molestar lo más mínimo volvió al lugar de donde venía y continuó charlando con sus amigos. Cuando la indecisa pareja terminó de consensuar lo que me convenía me dijeron que lo mejor era un lugar cercano a la estación, les di las gracias y a los 2 pasos había olvidado el nombre del sitio, me dirigí hacia Mat y le pedí más información sobre el guesthouse de la publicidad que nos había dado, me dijo que era bastante nuevo, muy limpio y que una habitación sencilla con baño compartido eran 20 Ringits (5€), con Wi-Fi, café y té, y además tenían una zona común con libros y tele con DVD para ver películas. No sonaba mal y también estaba cerca de la estación. Quedé con él en vernos allí e inicié la marcha, 2 minutos más tarde Mat me abría la puerta de Timur Guesthouse y me enseñaba todo lo que me había comentado.
Acababa de abrir 2 meses antes y estaba empezando con el negocio, como tenía buena pinta decidí quedarme, además me venía bien un sitio con Wi-Fi para poner al día el blog y como era bien tranquilo podía escribir sin problemas.
Dejé las cosas, me fui a dar una vueltecita y a comer y al regresar me propuso un trato, estaba pensando dar cursos de cocina a los huéspedes y quería hacer la primera prueba conmigo y Willy, una señora holandesa que había conocido el mismo día, nos daba el curso gratis, solo teníamos que comprar los ingredientes y nosotros le decíamos que nos parecía. Como es lógico le dije que por mi perfecto y a la mañana siguiente estábamos los 3 en el Mercado Central comprando todo lo necesario para hacer “Pollo al curry amarillo con verduras”, “Ternera en salsa de soja”, “Rollitos de primavera” y “Verduras fritas”:

Comida

Fue una mañana de lo más entretenida y nos dio para la comida y la cena con los ingredientes que compramos. Le dije que hubiese estado dispuesto a pagar por el curso y supongo que a día de hoy es una de las opciones que ofrece a los huéspedes de su guesthouse. Mat fue “cocinero antes que fraile” y se nota su soltura entre cuchillos y fogones.

Me encantó aprender a hacer rollitos y el curry desde cero, desde la peladura de coco de la que sacamos la leche para espesar la salsa.

Haciendo la leche de coco

Picando ajos

Rollitos

Verduritas

Ternera con salsa de soja

Rollitos

Pollo al curry

Al día siguiente nos propuso un city tour en bici pero yo tenía que preparar la burocracia para el visado de 2 meses a Tailandia, vamos, fotos tamaño carnet, fotocopia del pasaporte y “falsificar un billete de salida del país”, aunque con una reserva vale. El visado no tiene más historia, son 2 meses más 1 que puedes extender sin salir del país y cuesta 1100 B o 110 Ringits (menos de 30 €). Mat ya me había dicho los horarios del consulado y todo lo que necesitaba saber para no tener que hacer varios viajes… del consulado y de cualquier lugar que le preguntases, desde horarios de autobuses (incluso en Tailandia) hasta precios y tiempos. La info que proporciona sobre cualquier cosa que necesites es muy de agradecer.
Fueron pasando los días y cada vez estaba más agusto, nos íbamos a comer, charlábamos sobre la vida, me venía con cena la mitad de las noches y luego nos poníamos alguna peli mala con sus colegas malayos hasta que se nos cerraban los párpados. Durante los primeros 4 días fui el único huésped del guesthouse, luego pasaron algunas personas pero la sensación era la de una casa a la que llega visita. Es imposible sentirte cliente en “casa” de Mat. Si hasta me dio una copia de las llaves para poder entrar y salir aunque no hubiese nadie en recepción.

Mi paso por Kota Bharu no hubiese sido lo mismo sin Mat y su Timur Guesthouse, estoy seguro de que hubiese estado bastante menos tiempo, pero me alegro mucho de haber llegado a este lugar. Aún me escribo con Mat y siempre que alguien tiene que pasar por la ciudad le recomiendo el Timur, con lo que ya sabes, si pasas por KB no dudes en ir por el guesthouse y dar recuerdos a Mat de mi parte, seguro que te tratará bien.

Timur Guesthouse

Timur Guesthouse: 013-6354612 (Mat, Malay and English)

Kota Bharu Streets – Fotografía (Malasia)

Streets

La noche es el territorio de la incertidumbre, mientras que la luz aporta confianza la oscuridad abre las puertas de la mente a lo desconocido. Cuando llega el crepúsculo las calles de las ciudades cambian por completo y el bullicio se torna silencio, el movimiento se transforma en algo estático que avanza sin forma hacia nosotros y todo lo que parecía pasa a desaparecer, a mimetizarse entre luces y sombras, las que son, en definitiva, las verdaderas dueñas de las calles.

Caminar por la noche en y callejear es transportarse a otra ciudad diferente, sin parecidos, sin gente, sin lugares comunes desde los que continuar observándola.
Sus calles son espacios de introspección donde la mente puede volar a cualquier sitio en menos de tres pasos mientras silenciosamente te susurran el camino a seguir a base de pistas casi imperceptibles.

Streets

Streets

Streets

Streets

Streets

Streets

Streets

Esta es mi visión de esas calles mientras la ciudad duerme, así es como se me mostró, o como decidí retratar una Kota Bharu que me acogió durante algo más de una semana sin pedirme nada a cambio, y además me acabó susurrando, a base de pistas casi imperceptibles, el camino a seguir.

Esta foto va de dedicada para a Flapy, aquí estoy yo en un callejón de :

En un callejón de Malasia...

>> El set de la serie en Flickr <<

Kota Bharu, capital de la provincia de Kelantan (Malasia)

Central Market

La capital de Kelantan, la provincia más pobre y conservadora de , es un vivo reflejo de lo que representa, (KB) es conservadora pero humilde y acogedora. Es también la provincia más religiosa (musulmana) del país, tal vez algo tenga que ver con el conservadurismo y la pobreza, y una de las más bonitas.

Kota Bharu es una mezcla entre un pueblo y una ciudad, con una gente amable y hospitalaria y una innumerable oferta gastronómica y de hospedaje tiene todo lo necesario para pasar más de un día (o una noche), ya que se usa más como ciudad de paso entre y que como lugar de visita.

Yo llegué para hacer el visado de 2 meses para volver a Tailandia y me atrapó un poco. Primero porque llegué un Jueves por la tarde sin saber que el fin de semana musulmán es Viernes y Sábado, con lo que me tocó esperar un par de días hasta que abriesen el consulado tai, y luego por culpa de Matt y su Timur Guesthouse, pero ya hablaré mejor de “ambos” en un post que les voy a dedicar.

Kota Bharu tiene playas cercanas, un night market de comida barato y apetecible, tiendas, artesanía, muchos rezos y llamadas a la oración, bastantes mezquitas, una plaza donde reivindiqué mi indignación, buena gastronomía y unas cuantas leyes absurdas, por eso de ser la capital de la provincia más musulmana. En esta ciudad está prohibido el alcohol (aunque como occidental siempre puedes conseguir), los tacones de más de 3 cm (en las mujeres, supongo), trabajar en una tienda y mostrar el pelo, los brazos o las piernas (si eres mujer, por supuesto) y algunas estupideces por el estilo. El partido que gobierna la provincia y la ciudad es uno de los más radicales en el aspecto religioso y están legislando a “su antojo”.
Todo esto para la población malaya de origen malayo, pero es algo que no afecta a la población malaya de origen chino, las jóvenes chinas no tienen la “obligación” (es opcional, ¿no?) de llevar velo, de no beber alcohol (a pesar de que no permitan su venta), ni deben vestir acorde a ningún código de conducta… al igual que las extranjeras, católicas o “no musulmanas”. Algo difícil de entender pero que en Malasia convive con absoluto respeto por todas las partes “implicadas”. Sigue siendo Asia.

Y apartando a un lado el aspecto religioso, una de las cosas que más me gustó de Kota Bharu fue el Mercado Central. Uno de los más bonitos y coloridos que he visto en Asia. Tiene varias plantas, la de abajo, descubierta en el patio central, es para verduras y vegetales, y debajo de las terrazas se encuentra la carne y el pescado. Las plantas superiores están dedicadas a algunas especias y en su mayor parte al textil.

Estuve unas cuantas veces y no me cansaría de volver para fotografiarlo, o simplemente para sentarme a mirar el trajín de cada mañana en este pequeño pero frenético mercado.

Central Market

Central Market

Central Market

Central Market

Central Market

Central Market

Central Market

Entre visados y paseos acabé pasando casi una semana. Es suficientemente pequeña para poder moverse a pie (incluso como para ir al consulado tai andando). Hice un curso de cocina, tours nocturnos y pasé una buena parte del tiempo charlando con Matt (el dueño de Timur Guesthouse) sobre la evolución de la provincia, sobre sus expectativas y sobre la vida en Malasia.
Visité algunos puntos más que tal vez mereciese la pena mencionar, pero me gustó tanto el mercado que no quiero hablar en este post de nada que empañe su magnánima belleza. Por eso la única foto que voy a poner que no sea de este él va a ser de las calles, la otra parte de la ciudad que consiguió encandilarme.

Central Market

Aunque decidí retratarlas mejor, eso si, con premeditación, alevosía y nocturnidad. Os lo enseño en el siguiente post 😉 .

De Khao Lak a Perhentian cruzando por Sungai Kolok (Frontera Tailandia – Malasia)

Los cruces fronterizos en Asia suelen ser, por lo general, bastante concurridos y relativamente sencillos, no tienen la sordidez o el punto peligroso que tienen algunos en américa latina, y no he contado en el blog muchos de ellos por considerarlos como “mero trámite”.

En el caso de este paso fronterizo concreto no distó demasiado de mi idea de un cruce de fronteras en Asia; sonrisas, facilidades, amabilidad… pero cuando te pones a leer las guías de viaje o por internet no parece lo mismo.

El cruce de Sungai Kolok a está considerado como peligroso y poco recomendable debido a los problemas entre el gobierno tailandés y las provincias musulmanas del sur del país. La gente suele viajar más por la costa este a Penang, el problema es que se da más vuelta si la intención es ir a … y yo iba a Perhentian.
No me había informado demasiado pero si recordaba que algo menos de un mes antes de que tuviese que hacer ese recorrido algún grupo insurgente tailandés cometió unos atentados en estas provincias.
Estos atentados son acciones puntuales que la represión tailandesa a esos grupos disidentes y la sobreprotección al turista no permite convertir en rutina. Por eso me decidí a cruzar así.

El primer tramo del viaje fue sencillo, en compré el billete por 850 B (22€), lo venden como si fuese hasta Kota Bharu pero siempre es el mismo timo y los buses no pasan de la .
Fueron unas 14 horas de minivan vía Hat Yai hasta Sungai Kolok, solo cabe destacar la innumerable cantidad de check-points del ejercito tailandés cada pocos kilómetros, eso si, la minivan turística no la detuvieron en ninguno de estos controles.
Nos dejaron en la frontera poco antes de las 9 de la noche y esto fue todo el primer tramo.
Hicimos los tramites de inmigración tailandeses, cruzamos andando hasta la parte malaya y en menos de 10 minutos estábamos fuera de la frontera.

Solo cruzamos 2 extranjeros y en la parte malaya había otras 2 chicas intentando negociar el precio de un taxi hasta Kota Bharu, nos unimos a ellas y terminamos cerrando el taxi hasta Kuala Besu (KB) directamente, para así poder coger el primer ferry a Perhentian al día siguiente.
Fueron 100 Ringits (25€) entre los 4 por las cerca de 2 horas de viaje hasta KB. El taxi nos llevo al Hostal NAN y allí pillamos una habitación para los 4 por 50 Rg (12,5 €). A la mañana siguiente salimos para Perhentian, el “ferry” fueron 60 RG más 5 de tasa medioambiental y 2 más del bote que lleva de la lancha “ferry” hasta la playa, total 67 RG.

De Perhentian volví a de la misma manera pero decidí hacer el tramo malayo en transporte local, la diferencia fue de 25 RG que costó por persona el taxi a 6 RG el bus de Kuala Besu a Kota Bharu más otros 5 RG de Kota Bharu a la frontera, vamos, menos de la mitad.
Ya en la frontera tailandesa me tocó pagar un mototaxi hasta la estación, fueron 20 B y luego una minivan desde Sungai Kolok hasta Hat Yai 180 B. Ahí es fácil enganchar un transporte hasta cualquier parte del sur… esta vez iba camino de Phi Phi, a trabajar de Divemaster.

Así crucé entre Tailandia y por la que, dicen, es una de las fronteras más complicadas. Mi impresión es que es igual que cualquier otra en Asia, solo que esta vez pasas a un país musulmán, esta vez empiezas a ver velos y gorros típicos del Islam, aparecen más mezquitas y desaparece el cerdo. Por lo demás, lo de siempre, el sàwàtdii khráp se transforma en selamat pagi, aunque a veces también se escucha “salam aleikum”, cuando se saludan entre ellos.

Aleikum Salam.