Un recorrido por el desierto de Wadi Rum (Jordania)

Un recorrido de cerca de 4 horas en jeep por el de en resumido en un vídeo de menos de 3 minutos.
Está editado para eliminar las paradas, no es que me metiese en un coche y recorriese el desierto así.
Rodado con una GoPro Hero y la ventosa para fijar al coche.

No os voy a hablar en el post de los increíbles paisajes que vais a ver o de la capacidad beduina que permite conducir por la noche sin luces. Lo mejor es ver el vídeo y disfrutar de una vuelta por el Wadi Rum, eso si, no es comparable a la realidad por impresionante que parezca.

wadi rum

Esta foto esta es una prueba para ver si de esta manera Facebook tiene imagen para mostrar al compartir el enlace, que cuando son vídeos no pone nada e invita menos a pinchar (se aceptan ideas).

La GoPro con la que está rodada el vídeo fue cortesía de Malevolo y el viaje en jeep otro regalo de Atallah.

Nunca lo digo pero… para ser el primero en enterarte cuando subo un vídeo, que siempre se me olvida ponerlo en privado hasta que publico en el blog, puedes suscribirte a mi canal de Youtube.

En el norte de Palawan vi montañas flotando sobre agua azul turquesa (El Nido – Filipinas)

Hay pocos lugares en el mundo en los que un atardecer sea capaz de enmudecer a un grupo de 12 personas durante casi una hora, que te hagan sentir especial por el mero hecho de estar allí y que una vez lo has abandonado pasen a un plano atemporal y ageográfico en el que la mente impedirá por siempre que los recuerdos sean modificados si no es para mejorar lo que allí viviste. Un curioso juego en él que la memoria se alía con la imaginación para magnificar lo que ya de por si fue magnífico.

En el norte de la Isla de la belleza de unos paisajes increíbles escoltan y protegen un pequeño y surrealista pueblo de 30.000 habitantes. Tras 7 horas de una tortuosa carretera desde Puerto Princesa aparece como por arte de magia al final de un precioso valle acariciado por un mar que no parece real.

Es El Nido, el lugar donde bloques de piedra tan grandes que parecen montañas flotan sobre aguas cristalinas de color azul turquesa.

Paisajes

Pero creo que la memoria está volviendo a jugar conmigo porque aunque el emplazamiento del pueblo es espectacular, el pueblo en si no me gustó mucho. El Nido es una puerta a lo que lo rodea.

El pueblo es raro, relativamente turístico y claramente orientado al extranjero. La comida no es barata a pesar de la amplia oferta, al igual que los alojamientos. La electricidad desaparece de 7 am hasta las 5 de la tarde y no tiene cajeros automáticos o bancos, pero puedes retirar dinero como si fuese una compra (con su correspondiente comisión) en el Art Café. Las playas del pueblo no son gran cosa, merece la pena salir un poco a Corong Corong, o llegar hasta la espectacular Las Cabanas.

¿Donde está entonces lo maravilloso?, os preguntareis, y la respuesta es: primero en el archipiélago de Bacuit.

Justo en frente del pueblo, a menos de una hora en bote hay islas con playas increíbles, espectaculares lagos y lagunas de imposibles accesos, un snorkel como pocos en el mundo, aguas cristalinas, paisajes sacados de algún sueño… para mi fue como haber podido disfrutar de los paisajes del sur de Tailandia o la belleza de Halong Bay pero hace 10 años. Con una afluencia mucho menor de turistas y muy poco contaminado, tanto visualmente como espiritualmente.

Cuando llegamos a El Nido nos alojamos en Giecel Pension, el precio medio es de unos 1000 pesos por la habitación triple, aunque hicimos unos cuantos “tetris” para acomodarnos los 8 que íbamos, más otras 4 personas que se quedaron en Corong Corong. Y aprovechando que eran las fiestas del pueblo crapuleamos unos días (noches) por allí. En la “verbena”, en los puestecillos de comida que pusieron para las celebraciones, en el Ricson Bar con su música en directo y las entrañables covers que se tocaban… ¡Al fin conseguí escuchar algo de música decente en !.

Y con Roma, una de las encargadas de Giecel Pensión, nos fuimos al que visita las islas de Bacuit. Como éramos suficientes alquilamos un barco solo para nosotros y un “tour” a medida. De los 4 que ofrecen: A, B, C y D, todo el mundo nos recomendó el A y el C. Y esos hicimos, en 2 días, pasando la noche en alguna de las playas del archipiélago. El coste fue de 1800 pesos por persona  (unos 33 €) e incluía la comida para 2 días, las tiendas de campaña, el agua, el alquiler del barco y las entradas o tasas del parque. Fue a nuestro ritmo y nosotros decidíamos en todo momento donde comer, cuanto parar en cada sitio e incluso donde dormir.

En esta parte la memoria no puede darse el placer de seguir jugando conmigo. Tengo fotos que demuestran que aquello es imposible de magnificar (más).

Paisajes

Big Lagoon

Small Lagoon

En la banka

Hiden Beach

Big Lagoon

Paisajes

En la banka

Big Lagoon

Paisajes

El primer día visitamos Small Lagoon, Big Lagoon, Simizu Island (donde comimos) y 7 Comando, el lugar donde los 12 enmudecimos cerca de una hora para disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. Hay momentos que pasan para siempre al baúl de lo imborrable y este es uno de los “muchos” que guardé durante los cerca de 15 días que estuve en el norte de Palawan.

Atardecer

Atardecer

Por último, después de cenar nos dirigimos a Ipil 2 Island para plantar el campamento gitano y después de un poco de Filipino Style irnos a descansar para el siguiente día.

No voy a describir los lugares porque las fotos hablan por si mismas y creo que es mejor sorprenderse con cada uno sin tener claro donde estás llegando.

El segundo día hicimos Hiden Beach, Secret Beach, Mineloc y Helicopter Island. Yo estaba agotado, creo que mis ojos se saturaron ante tanta belleza y tan de golpe.

Este tour es uno de los mejores recuerdos que tengo de Filipinas y de este viaje, las sesiones de Freediving, las conversaciones en las playas o en el barco, las risas, los ratos jugando con los juegos de Vane.

Juegos

Pero estoy seguro que uno de los factores decisivos para que aquellos momentos permanezcan para siempre en mi memoria fueron: Vane, Nico, Anna, Fernando, Carolina, Juanjo, Antonette, Cristina, Leti, Erika, Elena y Roma, el grupo con el que disfruté de los días (y por supuesto, las noches) en El Nido. El grupúsculo mayoritario (7) ya habíamos convivido unos meses en Malapascua y volvimos a juntarnos aquí.

Campamento

Cuando volvimos del Tour decidimos buscar alojamiento en alguna playa mejor y salir del pueblo. Nos fuimos a Las Cabanas, más al oeste de Corong Corong. Los precios allí eran prohibitivos, no había guesthouses, solo resorts, y después de casi una hora de negociación en el Orange Pearl Resort accedieron a ponernos unas tiendas de campaña en mitad del resort. Fueron 1500 pesos al día por 4 tiendas para 7 “personas. Volvimos a montar el campamento gitano y a pesar de no tener baño o ducha (cubos de agua) cada día cuando nos levantábamos lo primero que veíamos era una playa espectacular de aguas transparentes con montañas de piedra flotando sobre ellas. Todos aceptamos encantados.

Orange Pearl

Camareras

Fue bastante divertido, el resto de clientes alucinaban con nosotros pero montamos un chiringuito de lo más acogedor. Teníamos hamacas, mesas, sillas, las tiendas de campaña, antorchas para iluminar la zona por la noche, musiquita… hubiésemos sido la envidia de los vecinos si no fuese porque las noches regadas en Tanduay y acompañadas por Hendrix y New Order no debieron conciliar el sueño demasiado bien.

Atardecer

Y supongo que a quien se va a ese resort para no estar rodeado de la panda de “jipis” que pueblan El Nido no le haría demasiada gracia encontrarse un campamentooo “jipi” montado en mitad del resort.
Estuvimos cerca de 5 días, el problema era el tema comida, el pueblo estaba lejos y a pesar de que nos hacían un 10% en el restaurante del Orange Pearl, y de que la comida era deliciosa, se escapaba un poco de nuestro presupuesto.
Por ello volvimos a El Nido, pero para seguir rolando. Alquilamos una furgoneta con conductor por 3.500 pesos para 11 personas (6 € por persona) e hicimos otro de los tours que recorren la zona. Primero visitamos las Kalit-Kalit Falls, unas cascadas de agua a las que se llega después de un pequeño y bonito trek por la jungla.

Cascada

Y la espectacular Nacpan Beach. En la que llegamos a plantearnos comprar unos terrenos. Una playa casi virgen con aguas azules y un solo chiringuito para comer llamado: Food Here (Comida aquí).

Nacpam Beach

Están empezando a desarrollarla para el turismo y ya la llaman: “Little Boracay”. Supongo que en unos años estará plagada de turistas y bungalows pero ahora es uno de esos lugares que hay que ver y disfrutar.

Nacpam Beach

Pasamos el resto del día allí pegados y volvimos a El Nido para empezar a separarnos. Cada uno continuaba su camino aunque algunos de estos caminos se han ido cruzando.
Yo marché de vuelta a Malapascua, y algo más tarde pasé Songkram en Tailandia con Vane y Nico, y estos días en Koh Tao me he reencontrado con Anna, que ayer marchó para España a la temporada de verano con su centro JellyFish Divers (todo el que quiera bucear o hacer cursos en la Costa Brava este verano que escriba de mi parte), y con Juanjo y Antonette tal vez me junte de nuevo en Agosto en Filipinas… que sigo sin tener claro para donde tirar pero cada vez tengo más claro lo mucho que me gustó este país. Por eso me planteo volver de nuevo, porque lugares y sensaciones como las que tuve en Palawan hace tiempo que no los encontraba viajando.

Es difícil contar con palabras lo que sentí en esas 2 semanas, solo uno sabe lo que lleva dentro, y no es hasta que pasa cierto tiempo que consigues descifrar ese puzzle que forman los recuerdos mezclados con los sentimientos. Cuando pones la última pieza ves el conjunto y disfrutas de la imagen creada a base de pequeños detalles indescifrables por si mismos.
Me falta el post de Manila para terminar mi puzzle de Filipinas, un puzzle de más de 3 meses de slow travel en los que no visité más de 5 lugares… ¡pero que lugares!.

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Copenhague en Segway (Copenhagen by Segway)

La semana pasada estuve 5 días en en un blogtrip organizado por Interface Tourism y Visit Denmark. Como avanzadilla a las historias que vendrán he montado un pequeño vídeo con las imágenes de la primera actividad que realizamos: un “interesante” y “accidentado en Segway que que recorrió el centro de Copenhague por la impresionante red de carriles bici que lo atraviesan.
La pieza en cuestión la coprotagonizan junto a mi: Marc Pous, Inés Fernandez Tuesta, Jesús Pérez Pacheco, Haritz Rodríguez, Eddy Lara Brito y Sarah, los compañero de viaje en este #CPH11.

Equipo

El tour lo defino como “interesante” y “accidentado” en función a nuestra experiencia y por que tiene que ser una pasada hacerlo fuera de la época de monzón (fenómeno que azota la ciudad del 2 al 3 de julio de cada 35 años bisiestos :p ).
Tuvimos la mala suerte de toparnos con una “tormenta tropical” en Escandinavia, de esas cosas que pasan, y aunque podríamos considerarnos afortunados ante la posibilidad de haber podido contemplar dicho fenómeno… voy a ser sincero y admitir que hubiese preferido contar los granos de arena de un metro cúbico de playa, por ejemplo.

Durante el tour en Segway hubo bajas, pero nadie dijo que fuese a ser fácil, entre esas bajas cabe destacar la de mi teléfono móvil. Falleció en combate, dándolo todo en una lucha fratricida de cósmicas proporciones… vamos, se me mojó en el bolsillo.
He perdido todos los teléfonos, con lo que si crees que antes tenía tu número apuntado (o crees que debería tenerlo) puedes enviármelo por mail junto con una foto reciente y de cuerpo entero :p . (*) No hubo ningún otro accidente, el final del vídeo es ficcionado para acentuar el carácter cómico del mismo.

Ahora, quitando el factor meteorológico, a mi me flipó montar en el aparatejo, llegué a no querer bajar de él, vamos, que desde que lo he probado “lo de andar” me parece una perdida de tiempo. Es muy entretenido y se aprende a manejar muy rápido.
Un buen invento para ciudades casi libres de coches, como CPH, pero no quiero yo verme a 20 km/h por las calles de Madrid.

Y en medio del monzón conseguimos llegar a la guarida donde refugiarnos, nos secamos como pudimos, o bueno, nos escurrimos, y nos preparamos para: “EL TRASLADO AL HOTEL” (con voz de locutor de peli serie B)… un traslado que entre truenos y centellas, inundaciones y oscuridad, fue digno de peli de miedo, mojados y asustados en la parte de atrás de una furgoneta. Aquí podéis ver una muestra de las caras en aquel momento:

Agua y miedo

Supongo que esto me lo harán pagar caro pero no podía desperdiciar esta foto.

Y ahora, fuera de bromas, y suplicando clemencia a los protagonistas de la imagen anterior, dejo algunas fotos del recorrido en Segway por Copenhague:

Lago

Vistas

Paisaje

El tour lo hicimos con la empresa Tours Cph y el precio, según su web, es de 66 € (499 Kr) por persona para 2 horas de recorrido.
A mi me encantó poder probar como funciona el Segway y es una forma muy curiosa de recorrer la ciudad con guía.

Y esto fue solo un rato del primer día, esperad a ver como sobrevolamos Christiania, montamos en la montaña rusa más antigua del mundo, o como  nos bañamos en el “Caribe danés”... porque claro, donde hay monzón hay playas tropicales 😉 .

Phnom Penh y el Delta del Mekong hasta Saigon.

Volví a desde “mi pequeño paraíso” para salir rumbo a (Ho Chi Min City). Me volví a alojar en el Royal Guest House porque había dejado mi pasaporte para que me preparasen los visados de y Laos. El hostal esta muy bien situado y el servicio es bastante bueno pero le falta un poco de ambiente. Me pase a a ver a unos amigos por la zona del Lakeside y aunque los hoteles son un poco mas cutres en general, hay bastantes mas opciones, mas mochileros y algo mas de juerga, vamos, que no te cierran a las 11 de la noche. La zona es mas divertida que el resto de la ciudad y concentra una gran cantidad de bares y agencias que ofrecen tours hacia Saigon a precios mas competitivos que en la zona de mi hostal.

En esta segunda estancia en Phom Penh no hice demasiado, tuve que solucionar unos problemas que he tenido con el banco (Openbank no permite hacer casi ningún tipo de gestión si te surge algún problema estando fuera de España). Al final solo me dio tiempo a visitar el National Museum y pasear por las calles cercanas al rio. Es interesante de ver, el National Museum tiene una gran cantidad de imagenes budistas que han aparecido en , todas ellas con un alto valor arqueologico.

Phom Pehn es una ciudad interesante, y si consigues no agobiarte con la cantidad de gente que se te acerca a ofrecerte “de todo” puedes llegar a disfrutarla bastante.

Desde aquí salí hacia Saigon con un viaje de 2 días y 1 noche por el Delta del . Fueron 24 $ e incluía los trayectos en bus y barco hasta la (esta vez no me timaron), el bote hasta Chau Doc en Vietnam, una noche de alojamiento con desayuno y el barco y autobús hasta Saigon. También incluia visitas a algunos pueblos flotantes en las orillas del Mekong y algún que otro templo.

No estuvo mal pero es lo mas parecido a un touroperador que he cogido en este viaje. Eramos un grupo de unas 20 personas que seguíamos cual rebaño al pastor que nos dirigía a nuestro destino. Me resulto un poco aburrido aunque mereció la pena por disfrutar de los espectaculares paisajes que ofrece el Delta del Mekong.

En Chau Doc tuve mi primer contacto con Vietnam. Chau Doc es una ciudad de 120.000 habitantes situada a orillas del Mekong y a escasos kilómetros de la frontera con Camboya. Mi primera impresión fue bastante mejor de lo que esperaba, ninguna de las personas que había conocido en el viaje y habían estado en Vietnam me hablaron demasiado bien del país. Vietnam ha cambiado mucho en los últimos años por culpa de la gran cantidad de turismo que recibe… aunque ya tratare este tema cuando conozca el país un poco mas.

En mi primer paseo por la ciudad no puedo quejarme del trato recibido ya que, a pesar de la barrera idiomática, varias personas intentaron entablar conversacion conmigo, y fue bastante divertido.

Estuvo divertido, el único problema fue que cerraron a las 11… aunque por lo menos pude disfrutar del verdadero ambiente nocturno de Vietnam acompañado de colegas Vietnamitas.