Amanece la vida en la ciudad antigua de Bagan – (Myanmar / Birmania)

El en es una de las escenas más bonitas que he contemplado en mi . Supongo que debe ser la razón de que haya conseguido despertarme para disfrutar de este espectáculo hasta en 5 veces y las 5 hayan sido mágicas.
Las sensaciones son indescriptibles, las emociones incontrolables, solo, sentado en casa y a más de 10.000 kilómetros de distancia se me siguen poniendo los pelos de punta de tan solo intentar explicarlo.

Ver el sol asomando entre las más de 4.000 pagodas que forman esta zona arqueológica te lleva al punto más lejano al que se puede llegar en un instante, te lleva al interior de ti mismo en un viaje al que no le vislumbras retorno o no quieres verlo.
El mundo avanza aunque nos neguemos a ello y una vez vuelves al mundo real, con el gran astro en lo alto, la vida vuelve a recuperar su ritmo y el tiempo se reestructura para que el reloj pueda volver a marcar los minutos y segundos que nos ayudan a interpretarlo. Una luz anaranjada que parece irreal se apodera de todo hasta el infinito y tira de los elementos como un hilo mágico que nos une al universo dotando al día de movimiento. Es el amanecer de la vida, un amanecer distinto al del mundo, que avanza a su propio ritmo, especialmente en Myanamar, el lugar donde la prisa y la impaciencia carecen de sentido y definición exacta.

La duración del momento que va desde el amanecer hasta la hora del almuerzo es más que suficiente para enamorarte de esta ciudad antigua, para tomarle el pulso y empezar a entender que solo una mirada pura e inocente, más allá de estereotipos y comparaciones, será capaz de ver lo que se esconde tras la belleza de su inmensidad.
Una mañana en Bagan es más que suficiente para enamorarte, una mañana en Bagan es más que suficiente para sentirte vivo y afortunado, una mañana en Bagan… no es suficiente.
Por eso he visto ese amanecer 5 veces y por eso volveré a disfrutar de él, volveré a sentir como se me ponen los pelos de punta y llego a perder el habla en un viaje al que no querré ver retorno.
Así es el amanecer más bonito que he contemplado, así es el amanecer en Bagan.

Atardeceres y amaneceres de Myanmar, algunas fotos sueltas.

Sunset

Y esto son algunas fotos sueltas que no tenía muy claro donde meter, la primera es el desde el barco que nos llevó de a Mandalay. Casi llegando al final del recorrido, es uno de los puentes que cruzan el Ayeyarwady (Irrawaddy) poco antes de llegar a la ciudad. No hace falta decir mucho más viendo la imagen y los colores.

Sunrise...

Esta siguiente es, como no, el amanecer en Bagan. Está tomada con el móvil, con una aplicación que se llama Retro Camera (en Android) y que me gusta bastante, no es que sea una pasada pero me moló como quedó la toma… sobre todo porque la cámara de mi HTC Tattoo es una caca de cósmicas proporciones.

En U Bein´s

Y ahora un par en las que salgo yo, que cada vez me voy animando más a sacarme… será por la GoPro cortesía de Malevolo que mola mucho el angular que tiene… eso y las “criticas” que recibo porque nunca salgo en las fotos, venga, ya podéis darme caña con el “vaya barbas, que pelos, estás más delgado o ponte camisetas con mangas” :p .

La foto es del atardecer desde el U Bein´s Bridge, en Amarapura.

En Bagan...

Y por último otro amanecer en Bagan, el día que volé por allí…. con sus globos al fondo y sus miles de templos… me encanta este lugar. También tomada con la GoPro.

Con esto se termina el periplo birmano, falta un post de conclusiones y muchas opiniones y a continuar el viaje… os tengo que contar como fue por Tailandia aunque igual antes hago un post para poneros al día de por donde ando y lo que me depara el futuro, que no es poco…

>> Todas las fotos de Myanmar en Flickr <<

Amanecer en Bagan con un día de crepúsculo incierto (Myanmar)

Amanecer en Bagan

La bruma, la luz, la paz, el silencio, la sensación de estar en uno de los lugares más mágicos que he tenido la suerte de contemplar… todo se une a las maravillosas vistas, a las más de 4000 pagodas, para formar Bagan.
He podido contemplarlo, disfrutar de su magia de nuevo… y me he dado cuenta de que no necesito mucho más para ser feliz, incluso con la mitad, me sobra.

A veces dudo de si es solo un país, porque en mi caso es también un sentimiento.

Aunque uno de los días que estuve por allí todo se me nublo y llego a parecerme feo, fue al encontrar de nuevo a UO Dera, mi monje, mi amigo.
Su monasterio había perdido la alegría y él estaba enfermo, en cama y casi ciego, no pude soportarlo y salí corriendo a buscar los atardeceres que me enseñó… ya no estaban, por lo menos ese día no estuvieron, ese día Bagan se torno gris, ese día me di cuenta que no podemos parar el tiempo y que volver… a veces es duro, sobre todo cuando no te reciben como quieres.
No he tenido fuerzas para ir a verle de nuevo después de ese día, soy cobarde ante el dolor y prefiero que su imagen en mi cabeza siga siendo la de aquellos días en los que su sonrisa lo inundaba todo.

Bagan es ahora ese lugar precioso que un día no lo fue, no se lo reprocho, no le culpo, la culpa es mía por pensar que todo va a seguir siendo siempre como uno quiere que sea.

Nunca llueve eternamente pero tampoco el sol dura toda una .

Ruinas de la antigua ciudad Maya de Copán

Amanecer en las ruinas

La antigua ciudad Maya de Copán fue mi primer contacto con el mundo Maya y el resto de culturas precolombinas.

Me levanté temprano para recorrer el camino que lleva de la ciudad de Copán a las Ruinas del mismo nombre, son como unos 15 ó 20 minutos caminando tranquilo. Llegué cuando estaban abriendo, aún no habían llegado turistas y el sol llevaba poco tiempo asomado en el horizonte, era el momento perfecto para disfrutar con las fotos. Y eso hice, pasé las primeras 2 horas dando vueltas, jugando con la cámara e intentando capturar la luz que había.

Plaza

Una vez desaparecieron las primeras luces de la mañana continué visitando esas ruinas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
A nivel arquitectónico no son tan espectaculares como Tikal, pero le llaman el “París del mundo maya” por la calidad de la escultura, la artesanía y los glifos que realizó esta civilización.

Glifos

Están enclavadas en el valle del río Copán, y entre una bonita pradera rodeada de montañas. Son los últimos restos Mayas en la zona de Mesoamérica, en un extremo que ya casi no pertenecía a la cultura Maya.
Data del siglo V y fue gobernada por 16 generaciones de reyes a lo largo de 4 siglos.

Además de los edificios, en la zona arqueológica también hay una acrópolis, unos túneles que descubrieron hace poco y Las Sepulturas.
La entrada a Copán son 15 dolares (y no es Tikal como ya he comentado), y los túneles y tumbas se pagan aparte. Yo es un plus que recomiendo guardarse ya que no merecen demasiado la pena. Es más, entré gratis y aún así me defraudó 😉 .

Sombras

Para entender bien estas ruinas recomiendo un guía, como puede ser Chavelo (a quien leeréis una entrevista en breve), alguna buena lectura sobre el mundo Maya y la visita al Museo Arqueológico de Copán, en la ciudad, no en las ruinas.
El contacto de Chavelo es: Jose Isabel Pérez (Chavelo) – Barrio de Montefresco. Celular: 9651 1252
Hace guias y rutas por las ruinas y alrededores, ademas de trabajar de guardia de seguridad en algunos de los hostales de la ciudad.

La entrevista a Chavelo va a explicar mucho más sobre las ruinas, los mayas y todo lo que hablo en este post… pero tocará esperar a que la tenga transcrita.

Por cierto, hoy me voy a probar el nuevo AVE a Valencia. Renfe ha invitado a unos cuantos blogueros a comer y ver la playa, que en Madrid hace mucho frío… bueno, claro, y a probar el AVE, que en eso consiste.
Por si alguno quiere seguir el viaje en tiempo real, vía Twitter usaremos el hashtag: #NuevoAVE
Y a la vuelta os cuento la experiencia.

>> Todas las fotos de las Ruinas de Copán en el set de Honduras en Flickr <<

Granada y Ometepe (Nicaragua)

Como decía en el post anterior, la entrada en fue preciosa, llegamos a primera hora de la mañana, y en esos momentos esta ciudad tiene una luz increíble:

No recuerdo el lugar en el que me alojé esta primera vez, lo que recuerdo es que cuando volví para hacer el reportaje de La Esperanza de Granada me quedé en Apoyo Mutuo, la casa de la señora María, un lugar en el que principalmente se alojan artesanos latino americanos que viajan por el continente. Esto hace que puedas hablar Castellano, ya que entre la cantidad voluntarios, de turistas y de gente que va a aprender Castellano, es una de las ciudades con más extranjeros de toda . En Apoyo Mutuo el precio por una cama en dormitorio compartido no llegaba a los 3 o 4 euros. Tiene cocina y la señora María es encantadora.
Desde Granada fui en ferry a la Isla de , una preciosa isla volcánica que se encuentra en medio del inmenso Lago Nicaragua. Me bajé en Altagracia y me quedé en el Hospedaje Ortiz, lugar digno de ver y Mario (el dueño), un hombre digno de conocer 😉
La isla es impresionante, está coronada por 2 volcanes  (Concepción y Maderas) a los que se puede subir andando. Es el lugar perfecto para relajarse, bañarse en el lago, a pesar de ser uno de los pocos lugares del mundo en los que habita el tiburón toro de agua dulce, para pasear, recorrerla en bici o ir a Charco Verde, unas piscinas naturales cuyas aguas rejuvenecen cuerpo y alma (o eso dicen).

De Ometepe fui a la playa de San Juan del Sur, ya en el Pacífico nicaragüense, para pasar unos días antes de volver a Granada. Quitando los Bluefields y La Isla del Maíz (Corn Island), a los que no fui por falta de tiempo, San Juan del Sur es una de las mejores playas de Nicaragua. A mi no me acompañó el tiempo… empecé en centro américa en estación lluviosa y camino del invierno, que no es duro pero se nota en lugares altos. La fecha era: Octubre/Noviembre de 2008.

Todos los viajes en barco por el impresionante Lago Nicaragua me dejaron imágenes muy bonitas de atardeceres y de la en el lago. De algunas tengo fotos 😉

La belleza de estos parajes hacen entender porque el Lago Nicaragua y la isla de Ometepe luchaban por entrar en entre las maravillas naturales del mundo.

He subido más fotos al set de flickr de Nicaragua